Piratas aprovechan restricciones a empresas de transporte para “hacer fiesta” en viajes a la frontera

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“Nadie entra y nadie sale del Táchira”, sería la orden emitida por el Ministerio de Transporte. Sin embargo, los piratas hacen su agosto ante la mirada complaciente de funcionarios que dejan que los carros movilicen personas hasta la frontera y fuera del estado, cobrando precios exagerados sin cumplir medidas de bioseguridad. 

San Cristóbal. Pese a estar en semana de flexibilización, persiste la medida de restricción para ingresar al Táchira, la cual fue emitida por el Ministerio de Transporte a través de su jefe, Hipólito Abreu, quien este lunes amplió la decisión a las salidas del estado. Es decir, el transporte público ni entra ni sale del Táchira. Salvo los llamados «piratas».

Esta situación ha avivado a los piratas, quienes cobran cifras millonarias por trasladar a las personas hasta sus destinos. El Gobierno alega que toma esta medida por “razones de seguridad biológica”, dada la proximidad del estado con Cúcuta, capital del Norte de Santander de Colombia, y cuyo incremento de casos de COVID-19 mantiene las alarmas encendidas en ambos países. 

Y es que, pese a que van 10 meses de cierre de la frontera, tras la llegada del coronavirus a la zona, miles de venezolanos van y vienen a través de los pasos ilegales (trochas), controlados por grupos al margen de la ley en ambos lados de la línea fronteriza. 

En diciembre, esta situación se evidenció y se agudizó con la flexibilización establecida por el Gobierno durante ese mes. De todas partes del país llegaban buses que iban directamente a San Antonio cargados de pasajeros con deseos de migrar o comprar alimentos, mercancía, medicinas, entre otros. 

Ante la situación, el 28 de diciembre, las autoridades nacionales emitieron un comunicado en el que restringieron la entrada de todo tipo de transporte interurbano al Táchira, medida que se mantiene vigente al día de hoy pero que los conductores piratas aprovechan en su beneficio. 

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Pasajeros son llevados hasta la zona limítrofe con Barinas para continuar su traslado / Foto: Cortesía

El servicio de estas unidades se cobra en más de ochenta dólares (alrededor de 140 millones de bolívares) por trasladar a pasajeros que desean salir del estado hasta La Pedrera, zona limítrofe con Barinas. 

Allí habría buses esperando pasajeros, después del punto de control de la Guardia Nacional, por lo que, con maletas en mano, los viajeros deben pasar a pie bajo el sol abrasador de esa zona para tomar una unidad que los lleve a sus regiones, o, en su defecto, los lleve hasta Barinas. 

También hay autobuses que antes prestaban el servicio hacia Barinas y ahora hacen la ruta hasta La Pedrera, para no quedarse sin trabajar, y cobran 12.000 pesos, lo que equivale a poco más de tres dólares. 

No es justo, venimos con maletas y niños. Se supone que en la flexibilización se puede viajar, pero siempre al Táchira lo dejan aislado”, dijo Yaritza Roa, una migrante que regresó al país cruzando las trochas con destino final hacia la ciudad de Valencia.

La frontera

Trabajadores de la frontera denuncian que a ellos no los dejan trabajar, pero los carros piratas “desangran” a quienes necesitan viajar ya que cobran hasta 80.000 pesos, o 23 dólares.

“Aquí estamos, en el terminal, varados porque no nos dejan trabajar, pero sí a los piratas, que están haciendo desastres”, dijo Freddy Solano, representante de los conductores hacia la frontera. 

Funcionarios del terminal, como la administradora, Patricia Chacón, aseguran que para los piratas no hay restricciones por parte de las autoridades, ya que ellos sí pueden movilizarse a la frontera sin ningún inconveniente, pese a la medida interpuesta por el Gobierno, pero los transportistas legalmente establecidos y que cumplen con las medidas de bioseguridad, así como de desinfección en todas las rutas, tienen bloqueadas las salidas. 

“Si hay una restricción, es para todos, no solo para las empresas de transporte legalmente constituidas, sino para los piratas también”, dijo. 

Solano asegura que hay una guerra contra las empresas, “quieren desaparecer las líneas organizadas. Mientras tanto, la piratería hace estragos aquí”. 

Destacó que no descartan ir a una “hora cero” para exigir soluciones, ya que el gremio de transporte es uno de los más afectados por las restricciones gubernamentales.


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