Cada vez que llueve torrencialmente en la entidad los tachirenses suplican porque la naturaleza no los deje incomunicados. La falta de previsión y mantenimiento en puentes, alcantarillas y carreteras aumentan las posibilidades de dejar al estado totalmente aislado.

San Cristóbal. Bajo una constante angustia permanecen los tachirenses, debido al temor de que ocurra un colapso de la infraestructura vial (calles y carreteras) de la entidad, ya que el riesgo de quedar incomunicados acecha cuando las lluvias empiezan a caer.

Dada la condición geográfica del estado, el riesgo de deslizamientos e inundaciones es mayor, por lo que es muy necesaria la constante previsión por parte de las autoridades. Las lluvias no solo arrastran agua, sino también basura que ya tiene semanas en las vías públicas, obstruyendo los desagües, lo que, a su vez, genera grandes inundaciones. Pese al peligro que representan, la Alcaldía de San Cristóbal, así como las de la Zona Metropolitana, no hacen absolutamente nada por colectar los desechos sólidos.

Sin embargo, los ríos y quebradas que atraviesan toda la geografía tachirense son la mayor amenaza para el libre tránsito de lo que es «la ventana a América Latina». Las recientes lluvias dejaron en grave peligro de incomunicación con el centro del país. El Río Michay, en el estado Barinas, socavó las bases del puente Mirí, y solo quedó un canal para ambos sentidos y a riesgo.

Hace unos dos meses el río Torbes “mordió” la carretera a Santa Ana del Táchira en una crecida y, hasta hoy, los cordobenses pasan a su propio riesgo por esta vía, la cual en cualquier momento podría ceder, pues el cauce del río golpea de frente a la montaña, llevándose la tierra y rocas debajo de la vía.

El Torbes «mordió» gran parte de la trocha

Otra vía que está en grave riesgo es la troncal 1; es decir, la carretera que comunica al Táchira con el estado Mérida. En el sector de Calichito, municipio Panamericano, el río arrastró cerca de treinta metros de carretera, incomunicando parcialmente la entidad. Ahora quienes van o vienen deben hacer un desvío que alarga una hora más el trayecto para poder llegar a sus destinos.

Esta «interrupción» de la vía obliga a un desvío de una hora

Esta situación, además de afectar a viajeros, incide en el transporte de combustible que surte a gran parte de la entidad, ya que este proviene de la planta de llenado ubicada en El Vigía, estado Mérida. Igualmente, las cisternas de gas doméstico ingresan por esa vía. En esta zona se concentra un gran número de ganaderos y productores de lácteos, por lo que también se ve afectado el suministro de estos productos en los principales expendios de alimentos.

Y si ya la situación antes descrita es complicada, la verdadera amenaza se encuentra en el límite entre San Cristóbal y Táriba. A la altura de la autopista Antonio José de Sucre se encuentra el Puente Libertador. Hace más de seis años, dicho puente colapsó y hubo que cerrar el acceso por esa vía para iniciar reparaciones. Quienes debían transitar por allí lo hacían a través de una trocha construida por el gobernador de ese entonces, el copeyano César Pérez Vivas.

Al finalizar los trabajos, la normalidad volvió a la vida de quienes habitan en municipios dormitorios ubicados hacia la zona norte de la entidad y la trocha fue adecuada como vía alterna, en caso de cierres o congestiones de los accesos principales.

Las recientes crecidas del río Torbes han despertado los miedos de un nuevo colapso del puente por una serie de razones. La primera es que a la estructura no se le hace el mantenimiento que los entes competentes prometieron al culminar aquellos trabajos, por lo que grandes masas de sedimentos, escombros y rocas golpean sus bases con cada crecida.

Sin mantenimiento las bases del puente se llenan de escombros

Las alarmas se encendieron este miércoles, luego de que precisamente el río arrastrara una gran cantidad de montaña, lo que afectó, incluso, uno de los estacionamientos que sirven a Tránsito Terrestre. Los vehículos estacionados allí están a punto de caer al río y ser arrastrados, de haber una nueva crecida.

El río creció mucho, y todo eso fue de noche. Estaba lloviendo muy fuerte, pero nunca pensamos que el río se fuera a llevar tanto de la montaña”, dijo Antonio Escobar, habitante de la zona.

Pero eso no queda ahí. En caso de un cierre del puente, los tachirenses ya no cuentan con la llamada “trocha”, pues ese mismo día el río se llevó un buen tramo de ella.

la trocha está abandonada

Precisamente para atender las emergencias en la entidad, esta semana se llevó a cabo una reunión con entes nacionales y regionales, a fin de priorizar las afectaciones ocurridas por las constantes precipitaciones. Dentro de las más urgentes se encuentran la vía Santa Elena que comunica San Cristóbal con Rubio, la vía a Santa Ana, el puente de San Pedro del Río, así como el sector de Calichito.

Fotos: Ana Barrera


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