El costo de la canasta alimentaria en Ciudad Guayana se ubicó en 590 dólares en octubre, lo que obliga a las familias a buscar alimentos más económicos o sacrificar la calidad nutricional de su dieta diaria
Bolívar. Cerca de la zona residencial de Nadia* hay por lo menos cinco supermercados, una feria de hortalizas y otros puestos más pequeños de venta de verduras. Cada semana los recorre según la compra que puede hacer. Cubrir el costo de la canasta alimentaria se volvió una cacería de los mejores precios, aunque eso implique no comprar todo en un mismo lugar.
“La carne es lo último que compro. Aunque puedo comprar más barato en La Caribeña, que me queda cerca, priorizo la calidad y espero hasta el fin de semana que mi hijo me lleve a un supermercado en Los Olivos. Es más caro pero confío en que siempre sale buena la carne”, relata Nadia.
Para la compra de charcutería, víveres y frutas se divide en al menos tres de los lugares que se ubican cerca de su residencia.
“En uno me sale mejor comprar la charcutería porque está más barata. Aunque ahora compro menos precisamente por lo caro y que el dinero no alcanza. Las frutas suelo comprar los viernes cuando he notado que llegan frescas”, agrega.

En octubre de 2025 una familia de cinco personas en Ciudad Guayana necesitó Bs. 131.008,29, equivalentes a 590,82 dólares, para cubrir el costo de la Canasta Básica Alimentaria, de acuerdo con el monitoreo que realiza Centro de Estudios Regionales (CER) de la UCAB Guayana, en alianza con la Cámara de Comercio e Industrias del Municipio Caroní (Camcaroní).
El monto representó un aumento de 40,26 %, respecto a septiembre, debido a la constante variación en el precio del dólar y el encarecimiento de los productos de origen animal.
Según el informe, durante octubre se necesitaron 1.007,76 salarios mínimos para adquirir la canasta básica alimentaria, un reflejo de la pérdida del poder adquisitivo de las familias guayanesas.
“En mi caso me ayudo con la tarjeta de alimentación de CVG, que se supone nos deben depositar 100 dólares, pero terminan depositando menos. Aunque sigo comprando carne y pollo, comemos menos proteína animal y usamos más contornos en granos para compensar”, expuso Luis Villasana, jubilado de la Corporación Venezolana de Guayana.

Diferencias de precios
Jesús Medina, investigador del CER, señaló que el incremento del dólar oficial —que subió Bs. 44,13 respecto al mes anterior— fue determinante en el aumento de los precios.
“Puede que algunos productos mantengan su precio en bolívares, pero al subir el tipo de cambio, su costo en dólares aumenta igual. El problema real es el valor del dólar, que impacta directamente el costo de los alimentos”.
El investigador destacó además que las diferencias entre Puerto Ordaz y San Félix se han reducido. “Antes San Félix era más económico, pero ahora algunos productos, como pescados y mariscos, resultan más caros allí. En cambio, en Puerto Ordaz, se encarecen más las frutas y hortalizas”.
Esto incide en que familias recorran diferentes lugares en búsqueda de los mejores precios de los alimentos.

“La gente está recorriendo más lugares para comprar y encontrar mejores precios. En algunos casos, la diferencia puede ser de más de un dólar entre un comercio y otro”, agregó.
Proteínas, las más costosas
Medina explicó que los productos con más aumento en sus precios fueron los pescados y mariscos (74 %), leche, queso y huevos (55 %); y carnes y preparados (41 %).
“El pescado tuvo un incremento muy marcado, seguido por el queso, que lleva meses subiendo de manera continua. Estos alimentos son los que más presionan el costo total de la canasta”, detalló.
Otros rubros también registraron alzas importantes. Entre ellos los cereales y productos derivados (47 %), frutas y hortalizas (47 %), azúcar y similares (44 %), y aceites y salsas (31%). Solamente la sal, especias y condimentos mostraron una disminución de 8 %.

Frutas como la naranja y la piña registraron una disminución significativa en sus precios. En cambio, productos como harina de maíz, arroz, tomate y papa mantuvieron precios medios.
Esto incide también en que familias sacrifiquen el valor nutricional de sus dietas para poder adquirir la mauir cantidad de productos de la canasta alimentaria.
“El encarecimiento de las proteínas dificulta el acceso a una dieta equilibrada y sostenible, lo que amplía la brecha entre los sectores de distinto poder adquisitivo”, señaló Camcaroní en la publicación del informe.
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