Adultos mayores que perdieron sus hogares en La Guaira sobreviven entre refugios y pensiones insuficientes casi dos meses después del doblete sísmico. Ante la precariedad, exigen al Gobierno extender la ayuda financiera y garantizar viviendas dignas para sus últimos años.
Caracas. Sin casa, con ahorros inexistentes y pensiones de 130 bolívares, los adultos mayores damnificados por el doblete sísmico enfrentan una encrucijada crítica: sobrevivir en refugios o intentar rearmar sus vidas con un subsidio temporal que no cubre lo básico.
“Después del terremoto mi esposo y yo estamos muy asustados porque no sabemos qué va a pasar con nosotros. Perdimos nuestra casa aquí en La Guaira, un estado costero del centro-norte de Venezuela, y la única entrada que tenemos es la jubilación como docentes, y con eso no podemos sobrevivir porque no nos quedó nada. Necesitamos ayuda”, dijo a Crónica Uno a Xiomara, de 76 años de edad.
A casi dos meses del desastre, este sector de extrema vulnerabilidad se pregunta cuál será su futuro tras haber perdido sus viviendas y todas sus pertenencias.
“Es muy duro cuando uno llega a esta edad y se ve obligado a empezar desde cero. Nosotros somos un par de viejos que nos vinimos a La Guaira a pasar nuestro retiro y ahora tenemos que pensar en trabajar, porque la ayuda que nos están prestando es muy poca y, además, será por un tiempo determinado”, explicó al referirse a los $200 que entregará el Gobierno nacional durante seis meses a los damnificados por los sismos.
En su caso que no pueden optar por créditos hipotecarios, préstamos bancarios a largo plazo destinados a la compra de un inmueble, para comprar una nueva vivienda porque, a su juicio, ningún banco le va a prestar dinero a dos personas adultas mayores con ingresos sumamente limitados.
“El Gobierno dice que va a entregar créditos a 25 o 30 años para comprar viviendas, pero ya para esa época nosotros estaremos muertos. Nosotros solo podemos aspirar a que el Gobierno nos entregue una casa o un apartamento, pero aquí mismo en La Guaira, porque no queremos irnos para otro lado. Toda la vida hemos vivido aquí”, subrayó.

El apoyo de las remesas
Xiomara reveló que tiene un hijo que se encuentra en España y que, al enterarse de lo sucedido, les ha enviado remesas, envíos de dinero desde el exterior, en la medida de sus posibilidades.
“Nosotros no podemos contar con el dinero de nuestro hijo; él tiene su familia, sus hijos, y gracias a Dios nos ha mandado para comprar las medicinas, algo de ropa que no teníamos y artículos de higiene personal. Aquí en el refugio al principio sí hubo mucha ayuda, pero eso ha ido bajando, por eso el llamado es para que no nos olviden”, sostuvo.
Sobre la asistencia económica que espera de las autoridades, explicó que el monto debe permitirles reponerse paulatinamente de todo lo perdido. Sin embargo, dudó de que los recursos lleguen debido al historial de incumplimiento del gobierno.
“Las pensiones y las jubilaciones deben actualizarse, y más después de los terremotos. Si me preguntas un monto, yo te diría que unos $1000, pero con lo costoso que está todo, seguro me quedo corta. Lo ideal es que podamos vivir dignamente”,
expuso.

Exigen mayor auxilio financiero
Por su parte, Omaira, quien se siente orgullosa de llegar a casi 80 años, aseguró que el Gobierno debe extender la ayuda económica a los adultos mayores damnificados al menos por un año o más.
“El Gobierno tiene que entender que muchos adultos mayores ya no podemos trabajar. Por lo tanto, deben asignarnos una ayuda mucho mayor, tanto en el monto como en el tiempo, porque seis meses es muy poco; lo mínimo sería un año o hasta más. ¿Qué hacemos nosotros? Aunque nos reconstruyan la casa, debemos tener una base económica para poder salir adelante”, insistió.
Omaira contó que su inmueble, ubicado en Catia La Mar, una importante parroquia y zona comercial del estado La Guaira, fue inspeccionado y calificado como de alto riesgo con “etiqueta roja”, la identificación oficial de Protección Civil para las infraestructuras con fallas graves que deben ser desalojadas. No obstante, los propios ingenieros le informaron que no será demolido, sino reconstruido.
“Yo solo pude sacar de mi casa la cocina y la nevera; todo lo demás lo perdí o se lo robaron. Entonces, cuando me devuelva a mi casa tengo que comprar camas, colchones, utensilios de cocina, lo básico para vivir. Además, tengo que comprar comida y medicinas, porque soy hipertensa y sufro de glaucoma, y con $ 200 no puedo comprar todo lo que me hace falta”, aseveró.
Agregó que si los venezolanos contaran con pensiones o ingresos dignos, los adultos mayores no estarían pidiendo auxilio. Criticó que las pensiones apenas alcanzan para comer y el gobierno no ofrece alternativas ni soluciones.

La urgencia de pensiones dignas
Al igual que Xiomara, Omaira enfatizó en que a los adultos mayores se les hace sumamente complicado reinventarse en sus últimos años de vida. “Nosotros los adultos mayores lamentablemente nos acostumbramos a vivir mal, porque con una pensión de Bs. 130 y un bono de guerra económica no se puede ni siquiera sobrevivir”, cuestionó.
Del mismo modo, pidió a las autoridades encargadas “ponerse la mano en el corazón” y garantizar un ingreso digno, pues la pensión actual no cubre ni lo más básico, a diferencia de lo que ocurre en otros países.
“Es momento de que el Gobierno se ponga la mano en el corazón y nos dé un ingreso digno, que ese depósito mensual nos alcance para todo. En otros países los viejitos hasta viajan con la pensión, pero aquí no nos alcanza ni siquiera para ir a la playa, que la tenemos aquí mismo”.
Reconoció el respaldo de organismos internacionales y aspiró a que se mantenga durante el resto del año. Asimismo, advirtió que sin ese apoyo, muchas familias no podrán culminar la recuperación.
“La gente de afuera se ha portado muy bien y eso tenemos que agradecerlo; ellos fueron los primeros que llegaron. Los de Estados Unidos, El Salvador, México, la ONU. Montaron hospitales, comedores, campamentos, nos atendieron de forma gratuita y nos entregaron medicinas. Ojalá se queden hasta diciembre, porque el Gobierno de aquí solo nos depositó por Patria los $200, pero ni siquiera informa cuándo volverá a depositar”, lamentó.
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