Entre diciembre de 2017 y agosto de 2018, tres purasangres que formaban parte del equipo equino de la Facultad de Veterinaria de la UCV, núcleo Aragua, han sido descuartizados dentro del propio campus universitario y se presume que la carne ha sido utilizada para consumo humano.

Maracay. En apenas ocho meses, una tercera yegua ha sido descuartizada en los terrenos del campus universitario de la Universidad Central de Venezuela, núcleo Maracay. El pasado 22 de agosto, los restos de «Miss Simpatía» fueron encontrados por los estudiantes de veterinaria en uno de los potreros de la facultad.

Todo parece indicar que se mató al animal para utilizar su carne para consumo humano

Amanda Semerene, vicepresidenta del Equipo Equino de la Facultad de Veterinaria, relata a Crónica.Uno que la yegua tenía cinco años y que, por la forma en que aparecieron sus restos, se presume que la carne obtenida pudo ser utilizada para el consumo humano.

«Si hubiese sido muerte súbita, el fémur fijado a la pelvis se conservara, pues los carroñeros no pueden romper los ligamentos. La línea recta en que el esqueleto y los miembros quedaron esparcidos nos confirma que la yegua fue descuartizada» señala la estudiante.

Esta purasangre nacida en la facultad formaba parte, junto a las otras dos yeguas preñadas y también descuartizadas en diciembre de 2017 y febrero de este año, respectivamente, del patrimonio animal que, con gran esfuerzo, sostienen los estudiantes de veterinaria, para sus prácticas y formación académica.

“Nosotros, el Equipo Equino de la FCV- UCV, lamentamos informar que fuimos víctimas del hampa otra vez. En esta oportunidad nos arrebataron la vida de Miss Simpatía, una de las yeguas pertenecientes a nuestra facultad, muy querida por los integrantes del equipo y las personas que hacen vida en la universidad. Repudiamos los actos vandálicos, la carencia del respeto a la vida, la falta de responsabilidad de las autoridades y de la vigilancia del campus”, refiere un comunicado hecho público por el grupo de estudiantes de Veterinaria.

Se debe recordar que este es el tercer caballo cruelmente asesinado para el consumo de su carne -explica Amanda Semerene- sin que, a la fecha, las autoridades universitarias hayan asumido su responsabilidad.

Dos yeguas purasangre en estado de gestación, que habían sido recientemente donadas al núcleo universitario y que formaban parte del ya mermado rebaño con el que estudiantes de veterinaria y agronomía realizan sus prácticas, aparecieron descuartizadas en los terrenos del Parque Simón Bolívar, a escasos metros de la vigilancia del núcleo universitario.

En aquellas ocasiones, los delincuentes se llevaron hasta los fetos, que representaban un nuevo aporte genético para la UCV-Maracay.

Pero además, también a finales de 2017, el propio director de la escuela de Agronomía, Jesús Romero, denunciaba a Crónica.Uno la matanza alevosa e indiscriminada de la que fue víctima un padrote de reemplazo y de raza, cuya osamenta apareció en los amplios y abandonados terrenos del núcleo de la UCV en Maracay.

“¿Cómo es posible que se llevaran la carne de dos animales que pesaban entre 450 y 500 kg y que, obviamente, fue transportada en un vehículo que debió salir por la entrada principal del campus, sin que los vigilantes de turno se percataran e impidieran tal hecho?”, se preguntaban, en aquel momento, los estudiantes de veterinaria de la UCV-Maracay.

Coincidencialmente, las tres yeguas fueron descuartizadas durante períodos vacacionales, sin que el personal de vigilancia se haya percatado de semejantes actos de crueldad.

Fotos: Cortesía del equipo equino de la Facultad de veterinaria, núcleo UCV/Maracay


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