“Una pesadilla”: el drama de la familia de Daniel Romero

El sindicalista Daniel Romero fue detenido en junio de 2023, luego de protestas en Sidor. Tiene cuatro hijos, dos de ellos en Brasil, a cargo de un tutor debido a la muerte de la madre. Diariamente preguntan cuándo volverán a ver a su padre.

Puerto Ordaz. La mañana del 11 de junio de 2023 en la Planta de Pellas de Sidor estuvo marcada por consignas y reclamos. Trabajadores exigían mejoras salariales y condiciones laborales dignas, en medio de un clima de tensión creciente en Guayana. Entre ellos estaba Daniel Romero, dirigente sindical que nunca imaginó que ese día terminaría privado de libertad.

Desde entonces, Romero permanece detenido. Actualmente está recluido en el Centro Penitenciario El Rodeo I, en el estado Miranda. Su arresto ocurrió tras aquella protesta laboral en la Planta de Pellas de Sidor.

Lo acusaron de boicot, asociación para delinquir e instigación al odio, al igual que Leonardo Azócar, también dirigente de Sidor. A ambos los detuvieron aquel 11 de junio, pero a Azócar lo liberaron hace más de un año.

Entretanto, allegados a Romero afirman que desde entonces la familia “vive una pesadilla”. La angustia se intensificó recientemente, cuando el Comité de Familiares por la Libertad de Presos Políticos reportó un presunto intento de suicidio por parte de Romero.

Tanto familiares como allegados ponen en duda esa versión y expresan temor por su estado de salud, ya deteriorado desde su reclusión.

“Su salud no está bien. Ha estado mal del estómago y ahora su mano, que parece que es Parkinson. Sin contar el deterioro físico porque está súper delgado”,

relató un allegado a la familia.

Tragedia familiar

Las condiciones de detención y la falta de atención médica agravan la preocupación de su entorno. Las solicitudes de traslados médicos y de arresto domiciliario han sido rechazadas en reiteradas ocasiones.

Las visitas siguen siendo restringidas, con comunicación limitada a través de un teléfono, mientras el proceso judicial se mantiene estancado: el primer juicio fue anulado y el segundo aún no se ha realizado.

La familia también enfrenta un fuerte impacto emocional y logístico. Sus padres, de avanzada edad, no pueden visitarlo con frecuencia debido a sus problemas de salud. La madre padece diabetes e hipertensión, al igual que el padre.

Otro motivo de preocupación para Romero son sus hijos. De los cuatro que tiene, dos viven en Brasil bajo la custodia de un tutor, luego del fallecimiento de su madre.

Los hijos que residen en Brasil desconocen las últimas noticias sobre Romero y preguntan constantemente cuándo podrán volver a verlo.

“No les dan mayor información a la familia. Solamente dicen que está bien, pero muchos familiares de otros detenidos dicen lo contrario. Imagine esa angustia para la familia”,

explicó el allegado.

Incoherencia judicial

Organizaciones de derechos humanos y sindicatos han exigido su liberación y garantías para su integridad.

“Reiteradamente se ha solicitado a las autoridades que Romero sea excarcelado al igual que Azócar, por ser parte ambos de la misma causa judicial. Además, se ha pedido atención médica para él debido a severas afecciones a su salud, surgidas y agravadas en medio de las crueles condiciones carcelarias en las que se encuentra. No obstante, el juez de la causa no ha respondido a ninguna de tales solicitudes”, denunció la ONG Derechos Humanos Sin Fronteras.

Durante las protestas por mejoras laborales en 2023, las autoridades arrestaron a al menos 21 trabajadores de Guayana, así como a Romero. Este hecho evidencia la creciente conflictividad social en una de las principales zonas industriales del país.

Con su expediente aún abierto, la incertidumbre marca el caso de Daniel Romero. Sus padres enfermos aguardan noticias, sus hijos desde Brasil preguntan cuándo lo verán y sus compañeros temen que su salud se quebre.

La historia de Romero retrata la espera angustiosa de una familia, prisionera del retardo judicial y el silencio de las autoridades.

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