Familiares deben comprar a los funcionarios policiales cigarrillos, jugos y comidas para que permitan el ingreso de alimentos a los reos.

Valencia. Maltratos físicos y verbales, además de no permitir el ingreso de alimentos en viandas y exigir uniformes para reclusos son algunas de las irregularidades que denunciaron familiares de detenidos en la Delegación estadal del Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalisticas (Cicpc) ubicado en Plaza de Toros, al sur de Valencia.

Anyelina Aguilar relató que los reos reciben sus alimentos en bolsas plásticas, pues no permiten que sea ingresada en frascos; tampoco está permitido el uso de cubiertos por que deben comer con las manos. «Ellos no son perros para comer así».

Afirmó  que  hay hacinamiento, pues la estación cuenta con tres calabozos para hombres y uno para mujeres. En los recintos masculinos hay hasta 80 personas, quienes deben dormir en el piso.

La insalubridad también es otro factor constante, pues pueden pasar semanas sin agua y el baño con el que cuentan es una especie de letrina que no puede ser aseada. «A veces hay agua y los policías se la cortan». Esto ha traído como consecuencia que algunos reclusos ya muestren señales de padecer escabiosis.

También los familiares denuncian con preocupación que a estos detenidos les está exigiendo la compra de uniformes amarillos (monos, shorts, franelas) y la mayoría tienen los recursos económicos para comprar la indumentaria. A los reos ya les raparon el cabello.

detenidos en cicpc de plaza de toros
Los familiares de los reos no tienen recursos para satisfacer las exigencias de los funcionarios. Fotos: Leomara Cárdenas

Nada más el mono cuesta 60.000 bolívares, yo no tengo como comprar eso. Además el uniforme es para los que están procesados en un penal, ellos están aquí solo por averiguaciones.

Sin embargo, Aguilar comentó que a su familiar, que lleva un año y siete meses detenido, solo le han realizado la audiencia de presentación y nueve veces le han diferido la audiencia de imputación de cargos.

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Verónica Fernández comentó que para que su pariente reciba alimentos le ha tocado comprar jugos, cigarrillos y hasta alimentos a los funcionarios.

El grupo de mujeres que conversó con periodistas, a las afueras de esta sede de la policía científica, fueron amedrentadas e interrogadas sobre el tema que habían tratado con los representantes de los medios de comunicación.


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