En 365 días el precio del dólar establecido por el Banco Central de Venezuela pasó de Bs. 38 a Bs. 201. La devaluación de la moneda diaria impacta sobre la inflación y la capacidad de compra de los venezolanos.

Caracas. El Banco Central de Venezuela (BCV) informó a través de su página web y redes sociales que la tasa oficial de cambio del dólar arribó a los Bs. 201,46 este jueves, 16 de octubre.

Las proyecciones de algunos economistas señalaban que este escenario podría llegar en diciembre. No obstante, la devaluación del bolívar ganó terreno, lo que hizo que se concretara dos meses antes de finalizar el año.

Entre octubre de 2024 y octubre de 2025 la cotización del dólar oficial pasó de Bs. 38,91 a Bs. 201,46 lo que se traduce en un incremento de 417 %.

Foto: Archivo

El salario mínimo en Venezuela establecido en Bs. 130 desde hace más de tres años se convirtió en apenas $0,64 centavos al tomar en cuenta la cotización del dólar de este jueves.

No hay una política cambiaria clara

El economista y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), Manuel Sutherland, explica que el BCV devaluó la moneda en más de 400 % durante el año porque básicamente no tiene una política cambiaria clara.

“En otros países los responsables de la economía explican al público en general cuál es el sistema cambiario que se va a utilizar, si el tipo de cambio será fijo, controlado o libre y hacía dónde se va a mover la política monetaria para el año en curso y los años siguientes, pero en Venezuela esto no sucede”,

explicó.

Lamentó que en nuestro país los responsables de la economía nacional tampoco informen sobre elementos económicos fundamentales como lo es la inflación.

Foto referencial: Cortesía.

Desde octubre de 2024 el BCV no publica la inflación. Hay una incertidumbre general con respecto a las cifras, por ejemplo, el Producto Interno Bruto (PIB)  no se publica formalmente desde el primer trimestre de 2019”, recordó.

Sutherland, docente de la Universidad Central de Venezuela, explica que con la escasez de cifras oficiales se puede intuir que la política cambiaria que se utiliza en el país es la denominada “crawling-peg” que consiste en micro devaluaciones diarias.

“El crawling-peg normal trabaja con una banda hacia arriba o hacia abajo, si hay presiones para la compra de divisas el banco central interviene y mantiene el tipo de cambio en la banda, en Venezuela no hay banda, nadie sabe cuándo son las intervenciones del BCV y evidentemente si comparamos el tipo de cambio actual con el del año pasado puede ser cuatro veces más grande”, indicó.

El bolívar deja de ser referencia

Al ser consultado sobre cómo esta política de micro devaluaciones diarias afecta otros indicadores  como la inflación, sobre todo en una economía dolarizada como la de Venezuela, Sutherland explica que el tipo de cambio refleja la mercancía más importante que tenemos en la actualidad como lo es el dólar.

“Lamentablemente el bolívar dejó de ser referencia y moneda de resguardo y valor, y dejó de ser en baremo de los precios y en la medida que haya micro devaluaciones hay un efecto que se llama pass through, en el cual cada aumento fundamental del tipo de cambio se traduce en un incremento en los precios a nivel general”.

El economista señala que la decisión más acertada en estos momentos sería subir el tipo de cambio “de golpe” y no diariamente como lo vienen haciendo.

“Lo ideal sería subir el tipo de cambio al punto de equilibrio y generar las condiciones para mantener esa tasa fija durante un tiempo, sin embargo, es difícil que suceda por la incertidumbre de la que hablamos anteriormente”, comentó.

La brecha cambiaria es peor que la devaluación

Sutherland asegura que la brecha cambiaria es peor que la devaluación porque obliga la gente que trabaja con la divisa oficial, que es la formalidad y lo legal, a incrementar los precios en dólares.

“Mientras más grande es la brecha entre las cotizaciones alternas y el dólar oficial, más grande es la necesidad de aumentar los precios en divisas, eso hace que la economía se encarezca, se venda menos, los inventarios tengan menos rotación y el Producto Interno Bruto (PIB) caiga, es decir, la producción, el empleo, es un círculo vicioso mortal”.

Reveló que la brecha cambiaria también destruye a las remesas que vienen del exterior, porque el beneficiario prefiere cambiar en mercados informales o alternativos que en el mercado legal.

“Tengo entendido que la caída de las remesas formales es casi del 70% y esa caída por los canales formales, también hace que haya una menor disponibilidad de divisas en el mercado cambiario formal y eso también presiona el precio del tipo de cambio hacia arriba”, indicó.  

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