El avance de la dolarización hace que cada vez sea más complicado desmontarla

Dolarización

Entre las razones, Luis Zambrano Sequín, economista del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello (IIES-UCAB), indica que en primer lugar es difícil desmontar una dolarización porque se desarrollan maneras de funcionar, es decir, la sociedad se va estructurando sobre la base del uso de otra moneda.

Caracas.  La dolarización de facto llegó para quedarse y es poco probable que puede desmontarse en corto plazo.  A finales del año pasado más de 55 % de las operaciones comerciales en el país se pagaron en divisas, según han calculado firmas privadas, y el mismo Nicolás Maduro admitió que el proceso “es un respiro para la economía”.

Luis Zambrano Sequín, economista del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica Andrés Bello (IIES-UCAB), durante la presentación del proyecto de Fortalecimiento de la Gestión Financiera Pública en Venezuela que realizan con el patrocinio de la Embajada Británica en Caracas, señaló que “desdolarizar, en el momento que quiera hacerse, será un proceso complicado”.

La economía se ha informalizado producto no solo de la dolarización, sino de la prolongada crisis. “En los últimos 20 años hubo un relajamiento e indisciplina fiscal, así como desmantelamiento de las instituciones de facto y de derecho”, explicó Zambrano Sequín.

Desde hace muchos años Venezuela vive en economía bimonetaria: “En el país se usaba desde hacía tiempo el bolívar como medio de pago, y el dólar como moneda para ahorrar. Ahora estamos dejando de ser una economía bimonetaria para pasar a ser una economía dolarizada”.

Esto debido a que, señaló, todos los países con largos períodos de hiperinflación terminan dolarizando. “Pero una vez que una economía se dolariza revertirla es un problema”, añadió.

En primer lugar, porque se desarrollan maneras de funcionar, es decir, la sociedad se va estructurando sobre la base de esa dolarización. “Normas, instituciones, mecanismos, expectativas, los temas de resistencia de la población a dejar de ver una divisa como protección”, enumeró.

Revertir la dolarización de una economía es un proceso largo y complicado. Citó el caso de Perú, que tiene ya casi 15 años tratando de hacerlo, y de Colombia, que después de casi 10 años ha empezado a hacerlo; mientras que Bolivia logró avanzar, aunque le ha costado muchísimo.

El objetivo de estos países que tratan de “desdolarizar” sus economías es recuperar su capacidad para manejar las políticas monetarias y cambiarias para hacer ajustes fiscales. Porque ese es un mecanismo para protegerse de los choques externos.

“Muchos de estos países se dolarizaron de iuris, pero lo aceptaron y lo toleraron, porque era imposible no hacerlo. Algunos de ellos cometieron errores graves, como permitir la dolarización de la banca, con lo que el proceso se hace aún más complicado de revertir”, indicó.

Para Zambrano Sequín, Venezuela está a las puertas de que la banca se dolarice, de hecho, algunos bancos han comenzado a abrir instrumentos en divisas. Aunque estimó que el gobierno de Maduro no va a renunciar a la emisión de moneda nacional: “El Gobierno va tratar de seguir manteniendo la emisión de dinero inorgánico como mecanismo de financiamiento y no va a dolarizarse de forma abierta y concreta”.

La única forma de echar para atrás la dolarización de una economía es “teniendo una política fiscal con credibilidad, ganando prestigio y credibilidad en tu moneda, y eso no se hace de la noche a la mañana”, agregó.

Luis Zambrano Sequín / Foto: El Ucabista
Tras un modelo fiscal de lujo

Una mirada en retrospectiva a la economía de Venezuela es la presentación del Proyecto Fortalecimiento de la Gestión Financiera Pública en Venezuela, que realiza el IIES-UCAB con el patrocinio de la Embajada Británica.

Con la presencia del embajador de Reino Unido, Andrew Soper, y de los integrantes de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional y otros diputados ( Ángel Alvarado, Williams Dávila, Alfonso Marquina, Omar Barboza, entre otros), el equipo liderado por Zambrano Sequin presentó la propuesta que apunta a la implementación de un Sistema de Reglas Fiscales para Venezuela, ante la posibilidad de que el país entre en un proceso de transición y reformas económicas que hagan posible restablecer los equilibrios macroeconómicos básicos y avanzar en los cambios institucionales y legales que inevitablemente deben realizarse en el país.

El modelo que desarrolla el Instituto de Investigaciones Económicas de la UCAB toma en cuenta los efectos sobre las finanzas públicas de los ciclos económicos, los componentes estructurales de los ingresos y gastos del Gobierno y la determinación de los grados de libertad con que cuentan los gestores de la política fiscal para manipular los ingresos y gastos fiscales.

Todos estos aspectos requieren, a su vez, ser incorporados en la normativa jurídica e institucional que rige las finanzas públicas.

La estrategia de reforma fiscal supone, por tanto, dos esfuerzos perfectamente diferenciados:

  1. La incorporación de la normativa sobre las reglas fiscales propuestas con sus cláusulas de escape, y la creación del Consejo Fiscal Independiente en una Ley de Responsabilidad Fiscal, la cual, además, deberá incluir la normativa orientada a lograr la máxima transparencia de la gestión fiscal.
  2. La modificación de los aspectos procedimentales de la administración financiera del sector público –presupuesto, crédito público, tesorería, contabilidad pública y control externo– para hacerlos consistentes con la Ley de Responsabilidad Fiscal. Esto implica una reforma integral de la Ley Orgánica de la Administración Financiera del Sector Público.

Luis Zambrano Sequín indicó que las reformas fiscales que requerirá la economía no podrán hacerse sin apoyo multilateral.


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