La detención y la investigación al actual presidente de la Federación Venezolana de Fútbol abre las puertas a un posible proceso eleccionario antes del 2021.

Caracas. Más de lo mismo. Así se vislumbra el futuro de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), que mantiene un conflicto entre dos divisiones de la misma parcialidad política y que escaló sorprendentemente hasta la detención del mandatario encargado tras la renuncia de Laureano González, Jesús Berardinelli.

La pugna federativa es por poder y el control absoluto de una de las federaciones deportivas más rentables desde el punto de vista económico. Atrás quedaron las consignas de dirigentes con escaso recorrido en el balompié y en la arena deportiva que gritaban a los cuatro vientos su amor por la disciplina. Lo más curioso es que la «guerra» estalla entre protagonistas que hasta hace nada estaban en la misma acera.

«El enfrentamiento que hay tiene un trasfondo político. Y son, de un lado y de otro, ramas de un mismo árbol, solo que tomaron caminos diferentes. No hay la polarización reinante en el país de Gobierno y oposición. Aquí cada uno defiende sus intereses particulares», explicó el periodista Daniel Chapela en el podcast Mi Fútbol, de Ignacio Benedetti.

¿Por qué se desata una crisis de tamaña magnitud? Sin hacer una larga retrospectiva, la disputa venía perfilándose durante el mandato de González que culmina en 2021. En ese tiempo se produjo el desafortunado enfrentamiento entre Berardinelli y el exseleccionador Rafael Dudamel que acabó con la renuncia del yaracuyano al banquillo de la selección venezolana.

La designación del nuevo DT también generó una disputa, pero en este caso entre Berardinelli y González. En el episodio, la otrora mano derecha de Rafael Esquivel en el despacho de Sabana Grande sacó su oficio como dirigente de Conmebol y FIFA y convenció a su otro vicepresidente, el también ministro del Deporte, Pedro Infante, de la conveniencia de contratar al portugués José Peseiro, una opción mucho más económica que la del argentino Jorge Sampaoli, el candidato que barajaba Berardinelli.

Cuando se fue González se desató una batalla, donde empezaron a salir a la luz pública cuentas pendientes ya casi olvidadas o al menos que estaban algo ocultas como la deuda de premios a la Vinotinto Sub 20 de 2017, denuncias de corrupción e incluso viejas causas penales contra Beradinelli, por cierto ya señaladas por la plancha de Richard Páez en las elecciones de hace tres años e ignoradas en su momento por las autoridades deportivas del país.

A su vez, Berardinelli empezó a «apretar» a un sector de los clubes al desconocer la existencia de la Liga Futve y exigir el cumplimiento y la solvencia de los equipos en los distintos puntos contemplados en la licencia de clubes y, finalmente, denunció ante FIFA y Conmebol una supuesta «injerencia gubernamental» algo prohíbido en el mundo del fútbol y que FIFA interpreta a su manera. La respuesta del máximo rector del balompié mundial apunta a la salida de la directiva de Infante y el general Reinaldo Berardinelli, compañeros del propio presidente encargado en la plancha ganadora de Laureano González. La fecha límite para cumplir la «sugerencia» es el 30 de julio.

¿Cómo se destraba el conflicto? Con una negociación que, probablemente, terminará con la renuncia de Berardinelli, en cuyo caso, por estatutos, tendrían que convocarse nuevas elecciones este mismo año. En esas nuevas votaciones no podrá presentarse Infante ni ningún otro funcionario gubernamental, al menos de manera directa. De lo contrario, la FIFA podría suspender a Venezuela de toda competencia internacional. Si la renuncia no se da o no se llega a algún pacto, la FIFA puede actuar mediante la intervención de la asociación miembro y nombrar una comisión interina que rija los destinos del fútbol nacional hasta que lo considere conveniente y haya un nuevo mandamás en la FVF.

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