Pescadores artesanales en Cumaná, Punta de Araya e Irapa alertan de que la actividad “está prácticamente paralizada”. Sale a pescar menos de 2 % de la flota artesanal, mientras que el sector industrial asegura que está parado totalmente. Denuncian que guardias nacionales les “negocian” las pimpinas. Este viernes llegó una gandola a la bomba de La Marina pero la gasolina que les venden es insuficiente.

Cumaná. El abastecimiento de gasolina en la capital sucrense ocurre de manera intermitente y, en oportunidades, los vehículos de los cumaneses quedan con el tanque vacío “porque no llegan las gandolas” para cargar de combustible las estaciones de servicio. La situación no es diferente para el sector pesquero, que sucumbe por la falta de gasolina. La mayoría de los pescadores consultados aseguraron que ya están desesperados porque “sin gasolina no pueden salir a la mar”, a su faena diaria.

Anunciaron que la actividad se paralizará totalmente en una semana porque “no están recibiendo gasolina para abastecer las pimpinas que les garanticen la salida y retorno de un viaje de pesca”.

La mayoría de los pescadores de las comunidades de Punta de Araya, Guamache, Manicuare, pobladores de la península de Araya, denunciaron que no han tenido acceso a la gasolina desde hace dos semanas, cuando la escasez se ha acentuado y ahora más, con la cuarentena.

sector pesquero
La crisis de la gasolina se ha traducido en un aumento del pasaje marítimo. Foto: Referencial

Para Zoilo Millán, vocero de pescadores de la península de Araya, la gente del Consejo de Pescadores de Araya no tiene ni idea de cómo se maneja el sector: “Ellos no han podido canalizar ninguna ayuda, y menos subsidios para los pescadores”.

Millán afirmó que el problema de la gasolina no es de ahorita. “Desde que el gobierno regional cerró las fronteras para combatir el virus, la situación se ha puesto más ruda para conseguir gasolina”, expresó.

En Punta de Araya hay aproximadamente 250 pescadores, y apenas ayer salieron a pescar tres botes en la ruta Cumaná-Margarita.

Eso da una dimensión de lo grave de la situación. Eso representa tan solo 1,2 % de todos los pescadores en la zona que han podido a duras penas surtirse de combustible, indicó.

Aseguró que tienen que pagar millón y medio y hasta 2 millones de bolívares por unas pimpinas de 60 litros de gasolina.

Esta crisis de la gasolina también se traslada al precio del pasaje marítimo desde y hacia Cumaná. Registró un aumento de más de 50 %. Las embarcaciones conocidas como “los tapatíos” pasaron de cobrar 30.000 a 50.000 bolívares por pasajero, es decir, un pasajero deberá pagar 100.000 bolívares ida y vuelta entre Cumaná y Araya. Mientras que las dos lanchas dispuestas por el INEA cobran 8000 bolívares el pasaje en la misma ruta, pero solo hacen dos viajes diarios cada una.

Cabe destacar que este tránsito marítimo no ha sido restringido, en virtud de que a diario pobladores de la península se trasladan a la ciudad para abastecerse de alimentos y por razones de salud.

Promesas del gobernador
El gobernador de Sucre, Edwin Rojas, anunció que los pescadores de la entidad contarían con cinco estaciones para abastecerse de combustible en diferentes municipios durante la cuarentena social.

El mandatario regional aseguró que estarían habilitadas las estaciones de Araya, La Marina de Cumaná, la de Chacopata, la de Río Caribe e Irapa.

A pesar de las restricciones, Rojas destacó que se levantaba la veda de la sardina, y que “servirá para abastecer 2 millones de kilos semanales al pueblo venezolano”.

Los pescadores advierten que este abastecimiento no podrá cumplirse ante la imposibilidad de salir a pescar, por falta de combustible.

A los pescadores de El Rincón, Punta de Araya, Guamache y Guayacán les tocaría surtirse en la bomba de Araya. Pero los afectados cuentan que a  esta estación desde hace dos semanas no llega gasolina.

Por su parte, a los de Merito, Punta Arena, Manicuare, Tacarigua, La Angoleta y Salazar les toca llegar a Cumaná, a la estación de La Marina.

Allí hay que amanecer para lograr comprar aunque sea una pimpina, de lo contrario toca comprarla bachaqueada y no todos están en capacidad de comprar a sobreprecio, dijeron.

En el caso de la sardina, especificaban que se vende a 80.000 bolívares el kilo, si se compra directamente al tren de carga; pero cuando ya pasa a los caveros, estos pueden ofrecerlas hasta en 150.000 bolívares, lo que representa un aumento de casi 100 %, confirman los pescadores.

Habla Fetrapesca regional
Heriberto Rodríguez, representante de Fetrapesca regional, indicó que las situación que está sufriendo el pescador artesanal “es una calamidad”.

Hemos llegado a lo último. Los pescadores están parados sin poder salir a pescar por no tener gasolina, señaló.

Al momento de contactar a Crónica.Uno relató que se se encontraba varado en Cubagua desde hacía dos días porque no tenía combustible.

Rodríguez advirtió sobre el desorden que se presenta en la estación de La Marina en Cumaná. Allí los mismos pescadores denuncian que funcionarios de la Guardia Nacional “les negocian una pimpina de gasolina por hasta 1 millón de bolívares”: “Sacan la gasolina y se la venden por fuera”.

Los pescadores agregaron: “Nos quieren vender 120 o 160 litros de gasolina y con eso no damos ni la vuelta a la esquina”.

Hay quienes por la necesidad han tenido que pagar hasta 4 millones por dos pimpinas de combustible, pero otros se niegan a caer en manos inescrupulosas que atentan contra la estabilidad de las familias de los pescadores. “Además del alto costo de los alimentos en la península, tienen que enfrentar la falta de agua, luz y atención médica”, contó Rodríguez.

Estamos de manos atadas, alertó el representante de Fetrapesca.

En ese sentido, aseguró que no está llegando pescado a las pescaderías o es muy poco lo que están recibiendo.

Rodríguez informó que este viernes llegó una gandola a la estación de servicio de La Marina, pero que les estaban vendiendo poca gasolina. Solo les alcanza para ir a comprarla y regresar y en consecuencia, no pueden salir a pescar.

Explicó que un bote pequeño necesita entre 2 y 3 pimpinas  de 60 litros cada una para una faena de pesca mientras que los que pescan con redes en botes con dos y tres motores necesitan de 800 a 1.000 litros de gasolina porque van más lejos a pescar cerca de la zona de Margarita y Cubagua, por ejemplo.

Denunció otra vez el maltrato de la GNB  a los pescadores y el desorden en la venta que debe ser por orden de llegada. “Es impresionante la cola de peñeros para cargar pimpinas. Allí el desorden es obvio por el desespero de los pescadores por lograr comprar el combustible necesario para la faena de la pesca”.

Relató que, en el medio del desorden, un joven pescador fue detenido por la GNB presuntamente por “faltarle a la autoridad” cuando reclamaba que la poca gasolina que le vendían no le alcanzaba para salir a pescar y advertía que se trataba de una maniobra para después “bachaquear” el combustible.

Y en Paria no es distinto
Félix Espinoza, un luchador social de la zona, se hizo eco de las exigencias de los pescadores: “Por momentos solo logran venderles 30 o 60 litros de combustible y con eso no pueden salir a pescar, porque no les garantiza el retorno”.

En el municipio Mariño a través del Consejo de Pescadores y el Ministerio de Minas, se manejan tres listas para surtir de gasolina a los propietarios de botes de pesca: “Pero eso es un despelote, porque le venden a quien ellos quieran y la cantidad que ellos establecen”.

Hasta ahora, de los casi 200 pescadores en la zona han podido salir en faena apenas cuatro botes. “Estamos en emergencia, porque no solo se trata de abastecer de proteína al pueblo, sino que la actividad representa el sostén de las familias de estos pescadores; si no salen a pescar, ¿qué comen?”, advirtió Espinoza.

Los pescadores que salen en campaña de pesca por más de cinco días necesitan aproximadamente 300 litros de gasolina “por la medida chiquita”, dijo Espinoza.

Desde Irapa se desplazan  hacia la zona de Bacareo, el Delta, Bolívar y Trinidad, para esta última está restringido el paso marítimo por las medidas de protección para evitar la propagación del COVID-19.

Entretanto, algunos representantes de la pesca industrial, que prefirieron guardarse en el anonimato, se limitaron a decir: “La empresa pesquera está en estos momentos paralizada totalmente, cumpliendo con las normas de prevención contra el coronavirus”.


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