La LVBP admitió que la organización de la temporada es muy complicada, en principio, por la pandemia, el veto a los equipos Magallanes y Aragua y la precaria situación económica de los equipos.

Caracas. La Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) ratificó mediante un comunicado la advertencia que ha lanzado su presidente Giuseppe Palmisano en diversas entrevistas e intervenciones: la temporada 2020-2021 enfrenta escollos de todo tipo y su realización no está garantizada toda vez que el tiempo apremia y las soluciones no aparecen.

«A escasos meses para lo que sería la jornada inaugural de la temporada 2020-2021 tenemos el deber de manifestar muy responsablemente que el montaje del evento favorito y más esperado del pueblo venezolano se hace cada vez más complejo», admitió el circuito en el escrito que hace referencia a los obstáculos que se desprenden de la irrupción de la pandemia del coronavirus en 2020.

«Desde que se declaró la emergencia nacional sanitaria, debido a la aparición del COVID-19 (…) se ha afectado seriamente el normal desenvolvimiento de los procesos que se necesitan cumplir para ofrecer el acostumbrado espectáculo de calidad en las siete sedes que albergan los equipos participantes. Hoy están presentes factores que lamentablemente la LVBP no controla, la certeza de un restablecimiento normalizado de vuelos internacionales, así como el ascenso de contagios», explicó el ente liguero en lo que parece un llamado a establecer un protocolo sanitario para montar el campeonato.

De hecho, el propio Palmisano ha manifestado la disposición de establecer contacto con las autoridades gubernamentales del deporte nacional para diseñar una planificación. Después de que la LVBP fijó posición aparentemente se dio ese contacto sin mayores novedades.

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El escrito también hace referencia al veto que mantiene la OFAC y MLB sobre los equipos Tigres de Aragua y Navegantes del Magallanes, dos escuadras que funcionan bajo la figura de fundaciones y tienen en su directiva representación de las gobernaciones de las dos entidades centrales, un detalle que es interpretado como una injerencia y que viola la orden ejecutiva del gobierno estadounidense en lo que respecta al Estado venezolano.

«Este proceso requiere el cumplimiento de exigencias muy específicas para así demostrar que ambas divisas pueden operar en el marco del convenio en el que deben interactuar con la MLB», recordó la LVBP.

El tema económico es la principal piedra de tranca

El comunicado de la LVBP es oportuno para llamar la atención de las autoridades y trabajar en conjunto en los aspectos sanitarios y logísticos de la temporada que, de darse, arrancaría en noviembre. De ello depende la participación de muchos peloteros e incluso el visto bueno de la MLB para permisar a los jugadores que hacen vida en el sistema del beisbol organizado.

En tal punto conviene recordar que la propia MLB exige la aplicación de un operativo preventivo similar al de la temporada de Grandes Ligas a los circuitos del Caribe e incluso los propios atletas lo ponen como condición para actuar en la zafra.

«Hace unos meses algunos peloteros de Caribes me comentaron que no jugarían la zafra 2020-2021 de la LVBP si no están adecuadas la logística y condiciones sanitarias», expresó el integrante del staff de prensa de los anzoatiguenses, Eduardo Acosta. El problema es el costo de aplicar un dispositivo como el que requiere MLB, centrado en la realización periódica de pruebas entre otras medidas como la adecuación de las instalaciones deportivas.

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La tarea luce muy cuesta arriba para equipos económicamente muy golpeados y que a duras penas pudieron sacar adelante la campaña 2019-2020. Después está el tema de jugar una zafra sin público o en el mejor de los casos con aforos recortados para unas divisas que dependen de la taquilla y de la publicidad y que además no pueden contar con patrocinio estatal. A esto se le suma la incertidumbre en cuanto al avance del virus en Venezuela en los próximos meses. Los plazos cada vez más acortados y todos estos factores ponen en 3y2 a la campaña.

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