Altoapureños ansían reapertura fronteriza para disminuir control de irregulares y retomar normalidad

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Habitantes de El Amparo, La Victoria y El Nula, tienen la esperanza de que la futura reactivación de las relaciones diplomáticas y posterior reapertura fronteriza entre Venezuela y Colombia, tras el triunfo de Gustavo Petro, disminuya el control de grupos irregulares en la zona.

San Fernando. Los habitantes del fronterizo Alto Apure, están a la expectativa por la posible reapertura, este mismo año, de la frontera colombo-venezolana a raíz del triunfo en las pasadas elecciones presidenciales de Colombia del candidato Gustavo Petro.

Para ellos, el restablecimiento de los pasos fronterizos formales entre ambos países, significa el retorno a la normalidad. La rehabilitación fronteriza, según Petro, fue el primer tema de conversación entre él y su homólogo venezolano Nicolás Maduro el pasado 22 de junio.

«Me he comunicado con el Gobierno venezolano para abrir las fronteras y restablecer el pleno ejercicio de los derechos humanos en la frontera», escribió Petro en su Twitter y Maduro lo suscribió.

«Conversé con el presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, y en nombre del pueblo venezolano, lo felicité por su victoria. Dialogamos sobre la disposición de restablecer la normalidad en las fronteras», ratificó Maduro.

Aunque Petro advirtió, más tarde, que la reapertura «no se dará de la noche a la mañana».

Cierre de fronteras

En 2015, el gobierno de Maduro expulsó de Venezuela a más de 20.0000 ciudadanos colombianos en respuesta a un ataque perpetrado contra tres militares venezolanos, según Maduro, por paramilitares del vecino país.

Debido a la crisis diplomática que produjo el incidente, Venezuela cerró sus fronteras con Colombia. En un gesto de reconciliación, en 2016, sólo reactivó el tránsito peatonal por estos pasos fronterizos.

En 2019, debido al intento del opositor Juan Guaidó, de ingresar ayuda humanitaria a Venezuela por estas fronteras, se produjo una nueva ruptura de relaciones y se restringió una vez más, el paso peatonal.

En 2021, el gobierno nacional reactivó el tránsito peatonal únicamente por el Puente Internacional Simón Bolívar, en la frontera del Táchira con el Norte de Santander y no reabrió el resto de los puntos fronterizos.

El puente internacional José Antonio Páez, que une a El Amparo, con el Arauca colombiano, lleva tres años cerrado, período en el cual se ha habilitado, eventualmente, como corredor humanitario.

Pobladores y expertos locales, sostienen que este cierre cambió la dinámica propia de esa frontera y potenció el control de los grupos irregulares sobre la vida social y económica de sus habitantes.

Marlen López, coordinadora del Servicio Jesuita para Refugiados, Jrs, indicó que para el 2021, se habían detectado en la zona 54 pasos ilegales o «trochas», controlados por grupos irregulares.

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Gobernador apureño sobre Petro «ver para creer». Foto Contactv Apure.

Señalan además que también se desató la guerra FARC-Tren de Aragua, por la dominación del tráfico ilegal de personas y mercancía por el río Arauca y, en 2022, la guerra de guerrillas por el control del narcoterritorio.

Normalización de la cotidianidad

José Sánchez, habitante de El Amparo, a orillas del río Arauca internacional, sostiene que la reapertura fronteriza significa recuperar la normalidad perdida desde 2015.

Después de tres años, hasta las busetas tienen que pasar de Guasdualito para Arauca, como era antes. Todos tenemos fe en eso y apuntamos allí», afirmó Sánchez.

El paso por el puente internacional del Transporte Páez, único de la zona con más de 50 años propiciado el paso de guasdualiteños, orichuneros y ampareños hacia Arauca y araucanos hacia Guasdualito, también es un clamor, refirió el residente local.

Las busetas salían directamente desde Guasdualito hasta Arauca y viceversa y ahora, no pueden llegar ni hasta el puente de El Amparo, como hace tres años, cuando cruzábamos el puente a pie y agarrábamos carros al otro lado para llegar a Arauca», detalló.

Aunque vive en el Apure, Sánchez es de origen colombiano y tiene más de 50 años residenciado legalmente en Venezuela, recordó la falta que hacen los consulados de Arauca y El Amparo, hoy desactivados.

«Los permisos, los pasaportes, todo eso tiene que abrirse con estas nuevas relaciones diplomáticas», comentó.

Las esperanzas de estos pobladores fronterizos están puestas en el gobierno de Petro. «Después del 07 de agosto, esperamos que las aguas vuelvan a su cauce», dijo Sánchez.

Normalización del Comercio

Leonel Zambrano, habitante de El Nula, frontera con Puerto Contreras y Saravena, aspira que, con la reapertura, el transporte fluvial y el comercio retomen su normalidad.

«La apertura oficial del paso contrarrestaría el paso no oficial y mejoría el tema económico, que es lo que la gente aspira aquí en la zona», explicó Zambrano.

Zambrano contó que, desde que fue cerrada la frontera, el paso en canoa por el río Arauca fue monopolizado por los grupos irregulares que tarifan a su antojo el tránsito humano y de mercancía.

El paso nunca se ha cerrado, al menos que haya un paro armado, pero tiene sus costos económicos algo elevados, al abrirse la frontera completamente, el tema del traslado de los productos y mercancía puede ser mucho más barato y en tranquilidad», manifestó Zambrano.

Proyectos binacionales

En La Victoria, a 4 horas de El Amparo, río Arauca arriba, la conversación Petro-Maduro, reavivó las esperanzas de reanudación de viejos proyectos.

Los pobladores de La Victoria recordaron que antes del cierre de 2015, una comisión binacional estudiaba la factibilidad de construir un puente o pasarela entre esta población y Arauquita, Colombia.

También recordaron que quedó inconclusa, en esta localidad, una instalación en la que sería instalada una sede consular colombiana y que, tras el cierre de fronteras, fue tomada para otros usos.

«Es necesario, por lo menos, abrir el consulado por estos lados donde, a pesar de no haber puente o pasarela internacional, hay un paso fluvial internacional activo», dijo Arnulfo Lara, un líder social de esa población.

La reapertura está por verse

El gobernador apureño Eduardo Piñate, manifestó sus reservas sobre una pronta reapertura de los pasos fronterizos del Apure con Colombia. Piñate advirtió que, «estará por verse si eso es así».

Es un signo de normalización de las relaciones y el inicio de un nueva situación entre Venezuela y Colombia», sostuvo.

La duda del mandatario apureño sobre la intención del izquierdista Petro recae en que, entre el Pacto Histórico y la Revolución Bolivariana, «hay afinidades ideológicas, pero también hay divergencias».

El pasado 22 de junio, el gobernador apureño y el internacionalista Freddy Jabano, analizaron en un programa de televisión local, la recomposición de las relaciones Venezuela-Colombia a partir del gobierno de Petro.

Para Piñate, la política que adoptará el nuevo mandatario colombiano con Venezuela aún no está clara. «Petro ha asomado algo, pero en la frontera del Norte de Santander con Táchira y con Zulia», dijo.

No obstante recalcó que, la intención de reapertura, «es un primer paso muy importante porque no hay siquiera relaciones diplomáticas y consulares, pero hay una dinámica viva en la frontera que es inevitable e imparable y es un signo de regularizar esa dinámica».

Jabano calificó como positivo el acercamiento entre ambos mandatarios, puesto que «hay demasiados intereses en juego, especialmente para los estados fronterizos».

El internacionalista explicó que dos grandes visiones sobre América Latina, han secuestrado la voluntad política y separado a dos naciones hermanas, pero «esa no es la misma visión del ciudadano común».

«Concebir la frontera como un tema de seguridad y defensa la ha perjudicado. La verdadera necesidad del territorio binacional es de un desarrollo transfronterizo integral y ecosistémico, que no puede llevarse a cabo de manera unilateral», sostuvo Jabano.


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