Las lagunas que se generan en las calles entorpecen el paso de los vehículos, motos y peatones. Otro problema que denuncia la gente es la inseguridad

Charlie Barrera /@charliegiuliano

Caracas. Los vecinos que caminan cerca de la estación de la Línea 2 del Metro Zoológico, aseguran que los botes de aguas limpias y negras en el sector son un karma desde hace años.

Transeúntes, motorizados y choferes de las líneas que ahí trabajan dicen sentirse muy perjudicados y que ya no saben a qué santo rezarle para que solucionen estas fugas.

Además en esas calles no duran los baches. “Los de Hidrocapital vienen y medio arreglan, pero a los días vuelven las filtraciones. No hacen bien el trabajo”, comentó Ricardo Parra, comerciante de la zona.

En las calles que rodean la plaza Bolívar de Caricuao hay dos alcantarillas que, según los habitantes, siempre están dañadas.

Ambas son de aguas blancas, pero tienen fugas y generan charcos que no son fáciles de brincar.

El jueves pasado, a eso de la 9:00 am, llegó una cuadrilla de cinco trabajadores para solucionar el problema de las alcantarillas.

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Los vendedores se quejan porque se contaminan los productos. Cristian Hernández

Pasado el mediodía la calle estaba más seca. Aunque José Márquez, que tiene un puesto de cocadas, afirmó que es la tercera vez que la arreglan.

“Cuando se empieza a derramar, tengo que vender más lejos de la calle, porque los carros salpica el agua y mojan el quiosco. Eso es muy antihigiénico”, acotó.

Un motorizado, que no quiso dar su nombre, aseguró que cuando pasan por la calle tienen que bajar la velocidad y manejar con cuidado porque se pueden caer o se les moja toda la ropa.

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“Ese bote de agua tiene dañada toda la calle con huecos, nos vemos afectados los que trabajamos aquí todos los días”, aseguró, Ricardo Charama, chofer de la línea Cooperativa de Transporte Dos Mil Uno, quien además se quejó por el mal estado de las alcantarillas.

Rafael Calderón, trabajador de Hidrocapital aseguró que el problema, en una de las dos rejillas, estaba solucionado.

Más quejas

“Además está la inseguridad. La delincuencia aquí no respeta, la plaza Bolívar es una guillotina”, comentó Ricardo Parra, vendedor de aceites para vehículos, y quien afirmó haber visto como atracan a la gente a plena luz del día.

“De paso no hay vigilancia, no hay patrullaje”, añadió.

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Fotos Cristian Hernández


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