Con 17 casos confirmados del COVID-19, el resguardo en casa de los caraqueños aumenta. Por televisión y redes sociales las autoridades piden no salir. El silencio y la soledad de las vías se extendió a varios lugares de la ciudad.

Caracas. Es un domingo atípico. Un niño juega con un aro mientras sus padres lo ven. Están sentados debajo de un árbol en el paseo Los Próceres. Ellos y otro par de personas son los únicos en el lugar. Sin las bicicletas alrededor, la gente corriendo y los niños revoloteando, la brisa es más aguda y las esculturas patrióticas parecieran destacar más.

Con 17 casos confirmados del COVID-19, el resguardo en casa de los caraqueños aumentó este domingo. Por televisión y redes sociales las autoridades piden no salir, una medida que disminuye el riesgo de contagio.

En la plaza Altamira no estaban ni los vendedores de heladitos. Foto: Gleybert Asencio

El silencio se extiende al parque Bimbolandia. No están las típicas burbujas en el aire ni quien pida algodones de azúcar: las máquinas de juegos también se apagaron este domingo. En un intento de avivar el día, en un apartamento en Sabana Grande sacan una corneta por la ventana y ponen a sonar música cristiana.

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Los paraguas del centro de Caracas tuvieron escasos visitantes. Foto: Gleybert Asencio

Son pocos quienes escuchan la melodía. A las 2:00 p. m. la Policía del Municipio Libertador pide a los vendedores cerrar las puertas. “Como quería el gobierno, que todo estuviera solo”, murmura alguien. Nicolás Maduro decretó estado de alerta constitucional, suspendió actividades educativas y algunas regiones del país entran en cuarentena.

Avenida Universidad. Foto: Gleybert Asencio

En medio de las restricciones, algunos intentan buscar la normalidad. Con tapabocas y guantes, comen helados y caminan agarrados de manos hacia el Metro de Caracas. Otros permanecen sentados en el bulevar de Sabana Grande.

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En el centro comercial Sambil, en Chacao, las santamarías están a medio abrir. Apenas comienza la tarde de domingo y ya los trabajadores ponen el candado a las tiendas. Entre los pasillos solo está el reflejo de la luz en el piso.

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El Parque del Este está cerrado desde el viernes. Foto: Gleybert Asencio

Quienes salen de sus casas, también se dirigen a los supermercados y farmacias. En alunas iglesias, la Policía Nacional Bolivariana pidió a los sacerdotes exigir a los feligreses el uso de tapabocas para asistir a la misa.

La Gobernación de Miranda suspendió la actividad comercial y pública, a excepción de los locales que expenden alimentos, bebidas, productos y bienes de primera necesidad. Así se lee en el Decreto 0397 publicado en Gaceta Oficial el 14 de marzo.

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En el bulevar de Sabana Grande hubo poca afluencia de personas. Foto: Gleybert Asencio

“Estamos que recogemos y nos vamos”, dice Gladys de Gómez, vendedora en las afueras del Parque del Este. Desde el viernes 13 de marzo, el parque no abre sus puertas. Gladys entiende que hay que resguardarse. Aunque no ha vendido, cree que algo de dinero puede hacer, “para no perder el día”.

El nuevo coronavirus está en Venezuela. Antes, ya había llegado a 146 países. Por lo que se convirtió en una pandemia, declarada así por la Organización Mundial de la Salud. Al 15 de marzo, ya son ya son 153.648 los casos confirmados en esos países.

Este domingo de cuarentena no termina hoy. Será un largo domingo que continuará toda la semana.

Antes de entrar al Metro, las personas se ajustan la mascarilla. Foto: Gleybert Asencio

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