El campanario y el órgano de la iglesia Nuestra Señora de Las Mercedes resultaron afectados por el terremoto del 24 de junio. Ante esta situación, y mientras se ejecutaban las reparaciones del edificio, los franciscanos reubicaron temporalmente las celebraciones en la Porciúncula, una capilla contigua, para no interrumpir la actividad religiosa en el emblemático templo de Caracas.

Caracas. Para Fray Mario Salgueiro, párroco rector de la iglesia Nuestra Señora de Las Mercedes, el terremoto del 24 de junio fue algo más que un golpe a la estructura del templo. Lo convirtió en una prueba de fe para una comunidad que, desde entonces, debe celebrar sus misas fuera de su iglesia.

Aquel miércoles, 24 de junio, por la tarde, la tradicional misa de San Juan transcurría con normalidad hasta que el suelo comenzó a moverse. La sacudida obligó a los feligreses a abandonar el templo y buscar refugio en la plaza situada frente a la iglesia. El susto pasó rápido, pero los daños quedaron a la vista.

La fachada sufrió afectaciones en la mampostería y las vigas, mientras una figura de la Virgen ubicada en la entrada también resultó dañada. El campanario no resistió el movimiento y parte de su estructura colapsó. El tradicional órgano de la iglesia también quedó afectado.

El doble terremoto encontró, además, un templo que ya arrastraba problemas. La iglesia de Nuestra Señora de Las Mercedes, ubicada en la parroquia Altagracia del municipio Libertador, llevaba dos años sometida a trabajos de restauración, después de que el deterioro ocasionado por filtraciones dejara huellas en paredes y otras áreas de la estructura.

Los daños ocasionados por los sismos son visibles desde antes de ingresar al edificio. Foto: Gleybert Asencio

La fe sigue en pie

Tras el doblete sísmico, las labores se concentraron en el convento anexo, donde continúan los trabajos de remozamiento. La iglesia, en cambio, permanece sin recibir nuevamente a los feligreses.

Las misas fueron trasladadas a la Porciúncula, un edificio anexo perteneciente a la sede de la Orden Franciscana Seglar. Sus integrantes cedieron los espacios para que la comunidad pudiera mantener sus servicios religiosos mientras se evalúan y atienden las consecuencias del terremoto.

Para Salgueiro, el templo sigue siendo un punto de encuentro pese a las heridas que dejó el doble sismo. Allí no solo se ora, sino que se reconstruyen lazos comunitarios y la esperanza compartida entre los feligreses.

La actividad religiosa no se detuvo, aunque ahora transcurra lejos del altar y de las paredes que durante años acogieron a los feligreses.

El equipo de Crónica Uno tuvo acceso al interior del templo y documentó los daños que dejó el terremoto. La siguiente galería de fotos permite conocer de cerca las huellas que los sismos dejaron en el emblemático templo del centro de Caracas.

Foto: Gleybert Asencio
Fotografía: Gleybert Asencio
La iglesia fue inspeccionada casi un mes después de los terremotos y desde entonces el acceso quedó restringido. Foto: Gleybert Asencio
Autoridades aún no retiran todos los escombros. Foto: Gleybert Asencio
Foto: Gleybert Asencio
Fotografia: Gleybert Asencio
Foto: Gleybert Asencio
Las griesta son visibles desde distintas áreas del templo. Foto: Gleybert Asencio
Foto: Gleybert Asencio
Fotografía: Gleybert Asencio
Foto: Gleybert Asencio
El órgano también resultó con daños. Foto: Gleybert Asencio
Foto: Gleybert Asencio
Feligreses esperan la pronta rehabilitación del templo. Foto: Gleybert Asencio
Fotografía: Gleybert Asencio
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Las misas se celebran en un edificio contiguo a la iglesia. Foto: Gleybert Asencio
Foto: Gleybert Asencio

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