La eliminación de vegetación en la plaza Vargas de Cumaná, estado Sucre, unió a vecinos y ambientalistas en defensa del ecosistema local frente a un plan oficial de prevención. Las autoridades regionales afirman que la medida busca evitar accidentes por riesgo fitosanitario.

Cumaná. Un mensaje de alerta enviado por habitantes del Centro Histórico bastó para destapar la indignación colectiva en Cumaná. La llegada de cuadrillas de limpieza para derribar especies históricas en la plaza José María Vargas unió a residentes y ambientalistas en un reclamo frontal, opuesto a los planes de saneamiento e infraestructura anunciados por el Ejecutivo regional.

El conflicto, que genera alarma por sus repercusiones climáticas y urbanas en la capital del estado Sucre, enfrenta los reclamos de activistas y residentes contra los argumentos de riesgo fitosanitario, o enfermedades de las plantas que comprometen su salud, esgrimidos por las autoridades locales y regionales.

Julio Amundaraín, dirigente político, social y habitante del cerro Quetepe, lamentó la medida oficial. Asimismo, recordó que la plaza era un ícono del municipio y refugio de cientos de especies.

“Lamentablemente la plaza José María Vargas desapareció de nuestra historia con esta magnitud de destrucción a nuestra naturaleza en el municipio Sucre”, escribió en su cuenta en la red social Facebook.

Amundaraín aseguró que la orden fue arbitraria y obedece “solo a la ignorancia de no planificar ni gerenciar una ciudad quingentésima”, expresión que se refiere a los 500 años de fundación de Cumaná.

Arboles con más de 40 años de vida fueron derribados por disposición gubernamental. Foto cortesía J.A.

La voz de especialistas

El grupo de investigación y acción ambiental “Cumaná Verde” también se pronunció para apelar a la conciencia gubernamental. En su pronunciamiento, señalaron que la tala es el último recurso que se debe emplear.

“Hay sol, tenemos problemas por falta de agua pero sin arboles tenemos exceso de calor en la ciudad”, explicó a Crónica Uno Marcy Betancourt, bióloga y vocera del grupo Cumaná Verde.

A través del documento “Los arboles de Cumaná: Seguridad publica frente a conservación”, los ambientalistas de la ciudad recomendaron el estudio de las plantas y su poda periódica.

“La ciudad necesita que se siembren árboles porque poner concreto no nos hace una ciudad sustentable en el tiempo”, aseveró Betancourt.

La experta indicó que los árboles que se talaron, no solo en la plaza Vargas sino también en las cercanías de la iglesia San Vicente de Paúl en la avenida Arismendi y en el sector Los Cocos, frente al Hospital de Veteranos, datan de hace 40 años y no se recuperarán en tres años. Especialmente cuando en su lugar se colocan bancos de concreto que solo atraen calor.

José Marcano, arquitecto, rechazó la medida por considerarla irracional, pues las plazas eran los pequeños bosques urbanos. Precisó que solo la plaza Vargas albergaba 25 árboles. No obstante, reconoció que una especie de caro, un árbol autóctono de sombra frondosa y tronco robusto, sobresalía hacia las avenidas.

“La plaza tenía 15 apamates, ahora hay que contabilizar cuántos quedaron porque sabemos que se salvó un árbol de mango. Las explicaciones no son suficientes, es necesario que se produzcan medidas sancionatorias para que no se cometan delitos ambientales de parte de organismos oficiales” añadió.

Ambientalistas abogaron por la preservación ambiental. Foto cortesía J.A.

La postura de las autoridades

El 8 de septiembre pasado, a través de un comunicado de prensa, el Gobierno regional anunció el “saneamiento en Plaza Vargas por riesgo fitosanitario y realización de un plan de reforestación”.

Según la publicación, el propósito del plan es proteger la vida de los ciudadanos y avanzar en el proyecto integral de revitalización del río Manzanares, el principal curso fluvial que atraviesa la ciudad, y la plaza José María Vargas.

El comunicado señaló, además, que la medida busca evitar tragedias como la ocurrida el 31 de julio en el Parque Ayacucho. En alusión a la caída de una especie con “afecciones fitosanitarias” cobró la vida de una ciudadana.

Luis Brito, secretario de la Sexta Transformación, una de las áreas de gestión política e institucional del gobierno regional, explicó que “la intervención se ejecuta tras un Informe Técnico de Inspección Fitosanitaria emitido el 27 de agosto por el Ministerio de Ecosocialismo (MINEC), Fundambiente, Sucre Te Quiero y Ornato Municipal, además de un informe de riesgo emitido por Protección Civil”.

Del mismo modo, Neptalí Rodríguez, director general de la Alcaldía, anunció el proyecto de recuperación de los espacios públicos. A este plan lo denominaron “revitalización integral de la ribera del Río Manzanares”.

El programa, que inició con los trabajos de canalización del afluente por parte del Ministerio de Transporte y contempló el tramo desde la boca del río hasta el puente Hugo Chávez, también abarca, de acuerdo con el vocero, el rescate de la plaza Vargas.

Daniel Ruiz, secretario general de Gobierno del estado Sucre, subrayó que se ejecutará un plan de siembra compensatoria. Este mecanismo exige restituir el impacto ambiental mediante nuevas plantaciones e incluirá la plantación de 24 nuevas especies arbóreas ornamentales nativas.

El conflicto por la tala deja clara la necesidad de tomar en cuenta a los vecinos antes de intervenir los espacios públicos. Para los habitantes de la zona, las autoridades están obligadas a cumplir con la siembra prometida para recuperar la sombra y enfriar la ciudad.

En consecuencia, activistas adelantaron que mantendrán la presión para proteger los bosques urbanos de Cumaná. La comunidad duda de las promesas oficiales, pues anteriores acuerdos nunca se cumplieron.

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