En Las Torres viven bajo la compañía oculta de El Picure

En la parte más alta de La Vega los vecinos siguen bajo zozobra, aseguran que la banda no se ha marchado y temen que intenten sacar violentamente de la zona a la PNB

Yohana Marra/@yohanamarra

Caracas. “Mamá ¿estas escuchando?”, dice la hija mayor de Helena (nombre ficticio) cada vez que la despierta cuando hay un tiroteo. La niña, de 11 años, se acuesta con ella mientras al fondo oyen la balacera, hasta que las vence el sueño.

La humilde casa de Helena queda en el barrio Las Torres de La Vega. Ahí vive con la presunta presencia de miembros de la banda El Picure, quienes se esconden en la zona de La Montañita, más arriba de su casa.

Hablaba en tono bajo, por miedo a que los vecinos se dieran cuenta de que en su casa había periodistas, ya que después la tildan de “sapa”. Los rumores que van de boca en boca en la comunidad es que desde hace más de cuatro meses se regresaron estos sujetos, que a finales de 2014 y principios de 2015 les tuvieron los pelos de punta con su presencia.

“Me acuerdo que el 17 de diciembre de 2014 cuando ellos llegaron hubo un tiroteo y mi hija estaba afuera jugando. Me la retuvo un vecino, porque ellos no me dejaban salir, estaba demasiado nerviosa. Esa noche nadie durmió del susto. Por aquí nunca se habían escuchado tantos tiros”.

Helena vivió aterrada ese tiempo. En una oportunidad se encontró de frente con «una patota» de El Picure: iban con armas largas en sus manos, caminando como si nada. Llamó a su familia llorando cuando llegó a su casa, pues quería irse del barrio como hicieron varios de sus vecinos temerosos. «Veían a uno riéndose, sabían que nos daba miedo».

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En el sector Negro Primero de La Vega se escuchan balaceras todos los fines de semana. En una cancha del sector no se pelan un matiné.Crónica.Uno/Cristian Hernández

Sigue la tensa calma

Esta madre, de dos niñas, le ha planteado a su esposo la idea de marcharse a otro estado, pero por el momento deben aguantar vivir bajo la zozobra de que los antisociales de El Picure se revelen ante la policía, porque tienen muchas deudas.

“Cuando supuestamente los sacaron, a principios de año, llegó la policía y se instaló en La Electricidad; ahora patrullan de arriba a abajo. Nuestro miedo es que se caigan a tiros de nuevo y uno esté en la calle o mis hijas”, dijo en un tono pausado, que pareciera de una conversación normal.

Y aunque aseguró que actualmente en Las Torres la situación está tranquila, los vecinos temen que vuelvan a tomar el barrio. La Policía Nacional Bolivariana (PNB) sigue en La Electricidad, muy cerca de La Montañita, donde presuntamente se esconden integrantes de este grupo delictivo.

“Ahora los tiros se escuchan más que todo en Negro Primero; todos los fines de semana es una metralleta. Ahí hacen  fiestas en una cancha y ponen música seguida de viernes a domingo”, soltó.

Desde la ventana de su cuarto se ve hacia ese sector, uno de los más peligrosos según ella. Con la mirada fija en las lejanas casitas de bloques que se observan amuñuñadas a lo lejos, admitió que aunque a sus dos hijas les perturbe el sonido de los disparos todos en casa se acostumbraron a vivir así.

“La mayor está más acostumbrada, la pequeña todavía pide que cierren la ventana cuando hay un tiroteo, pero normal. Se mantiene tranquila. A mí me da nervios, pero nunca nos lanzamos al piso”.

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Fotos: Cristian Hernández


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