En el sector Los Caciques, los recientes terremotos causaron grietas y fracturas en toda la calle que sirve de base a varias viviendas. Los vecinos viven en la incertidumbre y solicitan el envío de ingenieros estructurales para evaluar la habitabilidad de las viviendas.
Caracas. El crujido de las paredes estremecidas por el temblor todavía retumba en la mente de Gisela Dávila. El 24 de junio pasado, cuando el doblete sísmico sacudió el país, intentó correr para escapar de su vivienda en el sector Los Caciques de Propatria, pero el fuerte movimiento la tumbó por las escaleras.
En el primer piso de su casa, su familia la esperaba en pánico: su hija con un bebé en brazos, su nuera, su esposo y sus sobrinos. Todos estaban horrorizados por la sacudida que amenazaba con atraparlos bajo tierra. Desde ese día, el instinto de supervivencia los mantiene en alerta. Cualquier ruido los sobresalta y los hace revivir la tragedia.

En Los Caciques los reciente terremotos causaron grietas y fracturas en toda la calle que sirve de base a varias viviendas. Sin embargo, los vecinos aseguran que el colapso de las estructuras no comenzó con los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5. En esta comunidad el deterioro progresivo del suelo que sostiene los inmueble es un problema de vieja data.
Reportes del consejo comunal apuntan que 80% de las viviendas de este sector presenta de filtraciones crónicas debido al quiebre de la calle principal, una situación que acumula más de dos décadas sin atención de las autoridades municipales.
Gisela y su familia levantaron su casa ladrillo a ladrillo hace 27 años con esfuerzo propio y con poco conocimiento tecnico. LLevados por el instinto edificaron una vivienda de dos plantas, con amplias salas y varias habitaciones.
Un peligro latente en la comunidad
Tras el sismo, la planta principal y el sótano , donde habita su hermana, sufrieron las mayores fracturas. El movimiento despegó gran parte del piso de la vivienda y partió bloques en las paredes a causa del fuerte quiebre del terreno.


Los ingenieros volunatrios que inspeccionaton la zona le aseguraron que las columnas resistieron. Pero el informe técnico final depende de un especialista estructural que la familia no tiene cómo costear.
“Tenemos 20 años tratando de que nos asfalten la calle. Hemos metido proyectos ante el consejo municipal. Una vez vinieron de la alcaldía y no pasó nada. Con el peso de la casa y este movimiento, se terminó de cuartear lo que faltaba. Si el trabajo se hubiese hecho a tiempo, nos habríamos ahorrado este daño”,
lamentó Dávila.
Durante años la filtración de agua subterránea socavó bases de varias viviendas. En la fachada de la casa de los Dávila, una pestaña de concreto se desprendió en la parte frontal y una de las columnas exteriores está partida. A lo largo de la vía, el desnivel y el hundimiento del suelo se notan a simple vista. El suelo cedió bajo las estructuras.
Desalojos y refugios improvisados
Cielomar Cárdenas, vocera comunal de Los Caciques, lleva 23 años de labor social en el sector. Asegura que nunca antes vio una escena tan impactante como la de sus vecinos en el piso, llorando en plena calle tras el temblor.
“Aunque fue demasiado impactante ver a mi comunidad aterrada llorando en el piso, debemos darle gracias a Dios porque nos dio otra oportunidad. Seguimos aquí con vida, a pesar de que otras personas ya no pueden decir lo mismo”, expresó Cardenas.
En este rincón de Propatria conviven 210 familias, para un total de 435 habitantes hoy día viven entre la incertidumbre y el temor a las réplicas.



De las 113 casas que , ocho sufrieron daños de gravedad y cinco ya pasaron por una revisión preliminar de los bomberos de Caracas y del Instituto del Graduado (Ingras). Una de las viviendas recibió orden de desalojo inmediato por el alto riesgo de colapso, lo que obligó también a desocupar preventivamente cinco casas aledañas en la parte posterior.
A falta de refugios en la zona, los afectados han tenido que buscar alojo en los hogares de sus familiares y vecinos para pasar las noches. Para las madres de niños y niñas pequeños ha sido dificil. Algunas de ellas desafían los riesgos para volver a sus viviendas a cocinar o buscar algunas pertenencias.
Evaluación técnica en espera
El fin de semana luego del doble sismo, un equipo de ingenieros, arquitectos y psicólogos visitó la comunidad tras un contacto realizado por las redes sociales. El grupo recorrió el sector y demolió una pared inestable que amenazaba con caer sobre una vereda.
Cárdenas señló que los especialistas ofrecieron recomendaciones de reforzamiento estructural a los habitantes. Sin embargo, su labor fue un apoyo social y no sustituye los informes técnicos definitivos que la comunidad requiere con urgencia.


La mayor preocupación de Cielomar es la falta de recursos de la población para contratar ayuda profesional. Mientras algunas familias hacen colectas para costear evaluaciones privadas, la mayoría no dispone de medios económicos.
Ante esta realidad, la comunidad solicita al Estado el envío de ingenieros estructurales de forma gratuita para que determinen con cuáles viviendas son habitables y cuáles deben demolidas para tener un poco de calma tras la catástrofe.

