La Asociación Médica de Texas junto con el Comité de Enfermedades Infecciosas y la agencia de consulta estadounidense COVID-19 Recovery Consulting elaboraron guías para determinar qué actividades tienen menor o mayor riesgo de contagio del virus de acuerdo con parámetros como si el espacio es abierto o cerrado, la duración de interacción y el distanciamiento.
Caracas. ¿Qué es más peligroso, ir al supermercado o a la peluquería? ¿Ir a la playa o sentarse en un restaurante? Con las medidas de flexibilización de cuarentena, tras la pandemia de la COVID-19, surgieron dudas sobre qué actividad es más peligrosa en relación con el riesgo de contagio del virus. En el país ya se incorporó el sector turismo al esquema 7×7 y se permitió que una nueva lista de comercios abra otra vez sus puertas.
Posadas y hoteles, playas y balnearios, clubes, parques de diversiones y temáticos, teleféricos, eventos públicos en espacios abiertos, autocines y actividades al aire libre son las instalaciones que permitió la administración de Nicolás Maduro operar esta semana en su sistema que se divide en siete días de cuarentena y siete de flexibilización. Se le suman la apertura de organismos públicos como el INTT, Saime y sectores asociados al comercio como mueblerías, piñaterías, quincallerías, confiterías, joyerías, casas de empeño, floristerías, viveros y licorerías.
El grupo de trabajo de COVID-19 de la Asociación Médica de Texas (TMA, por sus siglas en inglés) y el Comité de Enfermedades Infecciosas, integrado por 14 expertos en salud pública, epidemiología y enfermedades infecciosas de Estados Unidos, elaboraron una lista que clasifica las actividades según su riesgo de contagio partiendo de que, sin importar lo que haga una persona, adopte todas las precauciones de bioseguridad como sea posible. Para esto tomaron en cuenta los siguientes factores:
- Espacios cerrados o al aire libre
- Duración de interacción
- Aglomeración o cantidad de personas, más la dificultad para mantener la distancia
- Exhalación fuerte; como estornudos, gritos, cantos y tos
“La COVID-19 se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar(…) Las personas sin síntomas pueden transmitir el virus”, dice la Organización Mundial de la Salud.
Estos mismos parámetros fueron analizados por la agencia de consulta estadounidense COVID-19 Recovery Consulting, que también generó una guía de riesgos de infección y, al igual que la TMA, especificaron que sirven para otros países del mundo, pero se deben considerar las diferencias en cada país y cómo los ciudadanos acatan las normas de distanciamiento social, lavado de manos y uso de mascarilla.

Bajo riesgo
El riesgo de infectarse de COVID-19 es mínimo siempre y cuando una persona se quede en su casa, solo o con los familiares con quienes convive. Ahora bien, actividades como pedir comida para llevar o retirar un paquete que llegó de delivery, caminar al aire libre con o sin mascotas, correr, andar en bicicleta o comer al aire libre (estilo picnic) representan un riesgo bajo de contagio. Un factor que puede elevar la exposición al virus es que por casualidad en alguna de estas actividades se encuentre con una aglomeración de personas.
Bajo/Mediano
Participar en deportes de distancia al aire libre como tenis, comprar en el supermercado o en una tienda, ir a una biblioteca o pasar una hora en un sitio de recreación al aire libre son actividades que, tanto la TMA como el COVID-19 Recovery Consulting, clasificaron de “bajo-moderado”. En este punto hacen la observación que, por ejemplo, en un mercado o tienda debe haber controles en la entrada para evitar que entren muchas personas al mismo tiempo, tomen la temperatura y echen gel antibacterial.
Mediano
Ir a la sala de emergencia de un hospital o acudir a una cita médica puede ser representar un riesgo mediano. Por eso, la Organización Mundial de la Salud recomendó a principios de la pandemia que las consultas médicas fueran suspendidas y surgió la telemedicina como un canal para atender a pacientes a través de plataformas digitales. Sin embargo, en junio se flexibilizaron las consultas médicas en el país.
Otras atenciones como el dentista, que no se puede tratar a distancia, están dentro de esta lista por la posibilidad de contacto cercano con el odontólogo y porque el paciente no puede usar tapabocas. Otras actividades de riesgo medio son usar taxi, ir a un museo o comer en un restaurante al aire libre. La TMA agrega actividades como ir a la playa, a un centro comercial, enviar a los niños a la escuela, nadar en una piscina pública, hospedarse en un hotel por dos noches y visitar a un amigo a su casa.
Mediano/Alto
En esta categoría entran las actividades que se hacen en espacios cerrados como un gimnasio, ir a la peluquería, trabajar en una oficina y comer en el interior de un restaurante o café. Los estudios resaltan factores de riesgo como que el individuo tiene que quitarse el tapaboca a la hora de comer o beber, la dificultad para algunas personas de hacer ejercicio con mascarilla, el contacto cercano prolongado con otras personas y las superficies de alto contacto.
Alto
Hacer una fiesta en casa, ir a bares, viajar en avión, participar en deportes de contacto como el fútbol, tomar transporte público, ir a un concierto, asistir a servicios religiosos, o ver películas en el cine. En el caso de Venezuela, no han abierto las salas de cine, sino que se autorizó a los autocines. Igualmente, permanecen suspendidos los vuelos hasta el próximo 12 de noviembre y los templos religiosos apenas están ideando cómo recibir a la feligresía con aforo reducido y espacios ventilados.
Ahora, ¿por qué hacer una fiesta es de alto riesgo? Los estudios revelaron que cumplen con todos los factores de riesgo: son en espacios cerrados, se tiene contacto prolongado con otros individuos, las personas pueden compartir vasos o cigarrillos, no permanecen con el tapaboca, están frente a superficies de alto contacto.

De acuerdo con las cifras oficiales que dan las autoridades sanitarias del país, el total de contagios de COVID-19 en todo el territorio nacional hasta el 22 de octubre es de 88.416 personas, de las cuales 82.284 están recuperadas y 759 fallecieron. En contraste, la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales proyectó una realidad mucho más difícil para los venezolanos a finales de 2020: hasta 14.000 casos diarios de coronavirus.
Voceros como José Manuel Olivares, médico y diputado a la Asamblea Nacional, e incluso, organizaciones como Médicos Unidos de Venezuela desconfían de las cifras que reporta diariamente el gobierno de Maduro. Según información que manejan, para la fecha se están haciendo solo 500 pruebas PCR en todo el país, lo que no permite tener una noción del escenario real de la pandemia en Venezuela.
Además, contabilizan al menos 231 trabajadores de la salud que no están dentro de los números oficiales, hay escasez de virocult para procesar los test moleculares y un resultado puede tardar entre 10 y 20 días por la poca cantidad de laboratorios autorizados.
La OPS calcula que más de 18 millones de casos de COVID-19 y más de 590.000 muertes se han registrado en la región, y el estado de la pandemia en las Américas sigue siendo complejo. Canadá se enfrenta a una segunda ola, los casos en Argentina continúan acelerándose, el Caribe está viendo un alto número de infectados, y en muchos países, la pandemia también se ha desplazado a zonas menos pobladas.
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— Texas Medical Association (@texmed) July 3, 2020

