Mientras el Ministerio de Obras Públicas reporta la recuperación de áreas del Hospital José María Vargas, los pacientes enfrentan el deterioro de sus servicios internos, el déficit de personal y la falta de insumos médicos.

Caracas. Cerca del cafetín del Hospital José María Vargas están ubicados los baños. El mal olor a orina acumulada se siente antes de llegar a la puerta. En el exterior, personas hacen cola a la espera de un turno para ingresar.​

Aunque en el baño lo único que parece nuevo es el inodoro, su interior muestra agua turbia con botes constantes. El suelo está lleno de agua mezclada con orina. La oscuridad dentro es casi total, por eso la mayoría de las personas prefiere dejar la puerta entreabierta para tener algo de visibilidad. Otras cierran por completo y quedan a oscuras.​

Virginia*, de 60 años de edad, tuvo que usar los sanitarios. Y mientras intentaba orinar en la oscuridad, el ruedo de su pantalón se mojó con los líquidos estancados del piso, donde también se acumulan residuos de papel higiénico.

Aguas constante en los baños por los inodoros y sucios. | Foto: Yandris Saldivia

“Hay días en los que vengo y los baños ni agua tienen. Muy bueno que arreglen el hospital, pero que limpien también y que realmente todo funcione”,

dijo la paciente.

Cuando no hay agua los pacientes usan una reserva que están en unos potes, en la parte de afuera.

​Obras en la fachada ​

Según el Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas en el hospital Vargas se realiza una restauración integral de sus espacios. Hasta el 27 de mayo se rehabilitaron ocho salas y se han recuperado 30 baños en el centro asistencial.​

Sin embargo, la realidad diaria en varias áreas del Vargas es distinta. Un especialista en salud pública, quien resguardó su identidad por medidas de protección, explicó que las fallas constantes en servicios como agua, electricidad y comunicaciones internas son el reflejo del problema estructural en los centros de salud.

Esto ya fue denunciado en 2018 mediante un informe de distintas organizaciones no gubernamentales, en el cual reflejaba que 65 % de los centros de salud pública no recibían agua de forma continua, o no les llegaba.

Las remodelaciones mayormente son en las fachadas del hospital. | Foto: Yandris Saldivia

Siete años después se registró que en siete de cada 10 hospitales tienen un suministro de agua intermitente debido a las fallas de los servicios públicos, según la Encuesta Nacional de Hospitales (ENH) de 2025.​

El especialista consultado aseguró que el estado de los baños, sin luz ni agua constante, contradice los trabajos de pintura y arreglo en las paredes exteriores. Explicó que la prioridad de la gestión oficial es cuidar la apariencia ante posibles inspecciones externas.

“El hospital Vargas posiblemente busca proyectar una imagen limpia ante visitas de instituciones internacionales. La fachada es lo que importa que se vea bien, junto a algunas partes internas selectas. Una delegación internacional no va a usar estos baños ni va a recorrer estos servicios”.​

La cocina ya fue remodelada, pero Crónica.Uno no pudo constatar ai está funcionando. | Foto: Yandris Saldivia

Agregó que las reparaciones actuales están alejadas de las necesidades reales de los pacientes, al creer de que la fachada es lo importante, sin entender que la prioridad es que el hospital funcione y dé respuesta adecuada a los usuarios.

Servicios no disponibles

En el laboratorio del centro asistencial las muestras que se procesan son pocas y la atención está limitada principalmente a las emergencias.​

“Todos los exámenes tienes que hacerlos por fuera porque aquí nunca hay nada. Tienes que comprar todos los insumos”,

cuenta una paciente en la sala de espera.​

Esta carencia no es un hecho aislado del hospital Vargas. El especialista consultado indicó que la situación se repite en la red hospitalaria nacional y tras la contingencia por los terremotos del 24 de junio, donde personal jubilado o fuera de turno prestó apoyo, los centros médicos nuevamente tienen déficit de personal.

Algunas salas ya están remodeladas; otras esperan por su recuperación. | Foto: Yandris Saldivia

Aunque las consultas externas están abiertas y se realizan cirugías electivas, el funcionamiento se mantiene con fallas acumuladas desde hace una década, según el experto. La falta de recursos humanos y de materiales limita la capacidad de atención en los centros públicos.

Mientras las fachadas lucen recuperadas, los usuarios deben pagar sus exámenes en laboratorios privados, resolver la falta de agua por cuenta propia y usar sanitarios en penumbras.

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