Pese a las carencias que atraviesa la institución, el personal capacitado sigue estando allí. Como pueden, intentan mantener las instalaciones limpias. No tienen aire acondicionado, la iluminación es escasa y no poseen sistema de reproducción ni tecnologías. 

Caracas. A media máquina funciona la Biblioteca Nacional de Venezuela. Los estudiantes, profesores e investigadores intentan hacer sus trabajos en el principal centro de documentación que alberga los textos nacionales e internacionales más importantes que posee el país sin aire acondicionado, iluminación, sistema de reproducción ni tecnologías. 

En el mismo edificio que comenzó a funcionar en 1988, en la avenida Panteón de Caracas, está la colección de más de un millón de ejemplares de libros y periódicos que marcaron en sus páginas la historia de Venezuela y el mundo desde el siglo XIX. Sin embargo, el calor se puede sentir apenas se entra al recinto, pues el aire acondicionado no funciona desde hace más de un año. 

Pese a las carencias que atraviesa la institución, el personal capacitado sigue estando allí. Como pueden, logran mantener las instalaciones limpias y aprovechan las primeras horas de la mañana para hacer las labores de aseo. Igualmente, mantienen el espíritu de difusión de actividades educativas y exposiciones con el material que poseen.

Un empleado contó a Crónica.Uno que en la sala “Leoncio Martínez”, que guarda la colección hemerográfica nacional, están recibiendo a los estudiantes en pequeños grupos de trabajo por el poco personal para atender sus peticiones. Igualmente, como no tienen un sistema de reproducción y fotocopiado, aceptan que los usuarios tomen fotografías a los periódicos con las cámaras de sus teléfonos inteligentes.  

Entrada a la Hemeroteca Nacional. Foto: Gleyber Asencio

Los pasillos están oscuros. Algunos bombillos funcionan y otros no paran de titilar. En las zonas de lectura pasa lo mismo y la iluminación natural es una opción en algunos lugares gracias a los grandes ventanales que tiene la edificación. Los trabajadores dicen que hace unos días representantes de Corpoelec fueron a calcular el consumo eléctrico y necesidades, pero desconocen cuándo los dotarán de insumos.

Al final de los estantes apenas se pueden leer los títulos de los libros y el personal prefiere utilizar linternas o una lámpara improvisada con ruedas que van conectando en cada uno de los pasillos. A esta situación se le une que deben acatar el racionamiento del Sistema Eléctrico Nacional promovido por el gabinete de Nicolás Maduro, el cual los obliga a trabajar solo medio día en la Biblioteca Nacional. 

Oscuridad en la Biblioteca Nacional. Foto: Gleyber Asencio
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Documentos en riesgo

Desde el año 2016 los investigadores han denunciado que muchas obras del Archivo Fílmico están en mal estado de conservación y las cajas que protegen los rollos de película se han dañado por la humedad. Además, los microfilms están “avinagrados”, pues deberían estar en una temperatura entre 17 y 20 grados. 

Según los expertos, la temperatura es clave en la conservación de los libros debido a que el papel, el pergamino y el cuero son altamente higroscópicos, lo que quiere decir que tienen gran capacidad para absorber y ceder ante la humedad. Poco a poco podrían irse deteriorando hasta el punto de perderse. 

Solo dos de más de diez computadoras de la Sala de Consulta de la Biblioteca Nacional están activas. La encargada de esta área no ofreció detalles sobre el estado del resto de los equipos y no respondió si existe algún técnico que pueda repararlos. 

Cuidadito se meten en esa computadora de la esquina, mira que sabrá Dios cómo le borraron el sistema y se pone como loca, advirtió la trabajadora a usuarios de la sala. 

Dos computadoras funcionan y otra no tiene sistema. Foto: Gleyber Asencio

La falta de iluminación también generó que el servicio médico para los empleados lo trasladaran a planta baja, lugar que debería ser estrictamente para la visita de los usuarios.

El espíritu de las trabajadores se mantiene activo y ya comenzaron a montar el tradicional nacimiento en la Sala del Archivo Audiovisual. Los empleados día a día intentan mantener los documentos de gran importancia y esperan que pronto se atiendan las necesidades de la institución que pertenece al  Ministerio de Cultura

Los visitantes estudian sin buena iluminación. Foto: Gleyber Asencio

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