Foto: Yohana Marra

La erosión del poder adquisitivo transforma la histórica tradición de coleccionar el álbum Panini del Mundial 2026 en un consumo de lujo inaccesible, para la mayoría de los hogares venezolanos.

Caracas. Con cada Copa Mundial de Fútbol se reactiva una pasión que no distingue edades: comprar el álbum y coleccionar las barajitas oficiales del torneo se convierte en el pasatiempo favorito de niños, jóvenes o adultos.

En ediciones anteriores Venezuela gozaba de ciertos privilegios. Los principales medios impresos del país obsequiaban el álbum encartado en sus páginas y el costo de los sobres de barajitas se ubicaba entre los más económicos de América Latina.

Pero esos beneficios quedaron atrás. La limitada capacidad de compra de los venezolanos, golpeada por los bajos salarios y la crisis económica, ha hecho que coleccionar la edición de Panini para el Mundial de EE.UU., Canadá y México 2026 se convierta en un sacrificio que desequilibra el presupuesto familiar.

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De pasatiempo a lujo

Karina López, una maestra caraqueña, es madre de un niño de ocho años, quien le pidió el álbum Panini y varios sobres para intercambiar con sus compañeros de escuela.

“Cuando yo era pequeña mis padres nos compraban los álbumes del mundial y las cajas de barajitas. Hoy en día es imposible, lo que antes era un pasatiempo se convirtió en un lujo”, señaló.

Cuenta que algunas tiendas ofrecen financiamiento con Cashea. Y asegura que de poco en poco ha gastado más de $100 en sobres de barajitas.

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Aunque agradece que los mundiales ocurran cada cuatro años, la educadora advierte que si la economía local y los salarios no mejoran, será imposible mantener estas tradiciones vivas.

“La crisis económica nos ha golpeado muy duro. Hasta algo tan inocente como llenar un álbum es hoy un gran sacrificio para los venezolanos”.

El sentir de Karina refleja el impacto de una inflación anualizada superior al 524%, la cual destruye el poder adquisitivo en Venezuela. Si bien los pronósticos de baja inflacionaria del Banco Central de Venezuela se cumplieron en mayo, es muy pronto para hablar de estabilidad económica. En la práctica, el bolsillo del venezolano aún no siente un alivio real.

Foto: Yohana Marra

Hobby bastante caro 

Con un sueldo de $500 mensuales como técnico electricista en una universidad privada de Caracas, Marcos hace milagros para estirar el presupuesto familiar. Tiene dos hijos, de 10 y cuatro años de edad, y para no romperles la ilusión mundialista tuvo que gastar $30 que no tenía en mente.

Pagó $18 por el álbum en reventa, ya que en tiendas oficiales, donde cuesta $7, está agotado, y compró seis paquetes de barajitas a $2,1 cada uno.

“La cara de ilusión de mis hijos cuando llegué con el álbum y las barajitas no tiene precio. Sin embargo, después, con cabeza fría, me puse a pensar que esos $30 equivalen a tres kilos de carne o cinco kilos de pollo. Me tocó pedirle ayuda a mi esposa y a mis padres con esta tarea, porque yo solo no puedo”.

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Según sus cálculos, llenar el álbum por completo implica gastar más de $250.“Una caja de barajitas trae 100 paquetes y cuesta a precio oficial $220, el comprarla no te garantiza que vayas a llenar el álbum. A parte se comercializan las barajitas de jugadores como Messi, Ronaldo, Mbappe, Tim Payne, que son más caras. Es un hobby bastante caro si te pones a sacar cuentas”.

Descarta de antemano que vaya a llenar la edición 2026 por falta de presupuesto, pero resalta que pudo darle a sus hijos una experiencia similar como la que vivió él en su niñez.

“Se pudo cumplir la ilusión, pero lo que antes era un hobby barato, hoy te descuadra el presupuesto sin mayor esfuerzo”.

Foto: Yohana Marra

$ 100 por una barajita   

Alexander, un estudiante universitario, encontró su día de suerte en la plaza Los Palos Grandes de Caracas, el epicentro del intercambio mundialista en la ciudad. Allí se le presentó una oportunidad de oro que no desaprovechó. Vendió la barajita del neozelandés Tim Payne por $100.

“Mi mamá solo me compró el álbum, los paquetes los he pagado yo con mis mesadas y cambiando con amigos. Tuve la suerte de que Payne me salió repetido. Cuando llegué a la plaza y escuché que era una barajita muy buscada, no lo dudé: una la cambié por Messi y la que me quedaba se la vendí a un señor que la necesitaba para completar su álbum. Le lancé la cifra de $100 sin pensarlo mucho y aceptó”.

Sin embargo, la suerte también requiere inversión. Alexander calcula que ha gastado más de $200 en total para avanzar con la colección.

Foto: Yohana Marra

“Con la venta de Tim Payne compré media caja de sobres. Mi hermano, mi papá y mi tío también me han financiado. Sé que he gastado más de $200, pero la buena noticia es que solo me faltan cinco barajitas y esas las conseguiré negociando en la plaza”, dijo.

Reconoce que es bastante costoso llenar el álbum del mundial y que la gran mayoría de las personas no tiene la oportunidad de hacerlo. Por eso agradece que con la crisis actual pudo darse ese lujo.

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