Estiman que 7 de cada 10 camiones que movilizan alimentos estén parados por escasez de diésel

En el sector primario no solo el transporte depende del diésel, los sistemas de riego y de mecanización de tierra también. Alexis Algarra, consultor jurídico de Fedenaga, dice que ya la crisis tiene efectos en el abastecimiento. Ciudadanía en Acción prevé que este mes disminuya la disponibilidad de alimentos en el país debido a la falta de diésel.

Caracas. La escasez de diésel empeora desde hace unas semanas en Venezuela y con ello el riesgo de que el sector primario vea aún más afectada la producción de alimentos. Sin embargo, los productores agrícolas no son los únicos en riesgo, también lo están las industrias que dependen de estos combustibles en ciertas maquinarias y las unidades de transporte que movilizan los alimentos hasta los centros de consumo. 

El especialista en seguridad alimentaria y director de Ciudadanía en Acción, Edison Arciniega, prevé que este mes disminuya la disponibilidad de alimentos en el país debido a la falta de diésel, que califica en este momento como “la crisis más aguda” reciente. Además, estima que 7 de cada 10 camiones que movilizan alimentos estén parados por esa razón. 

La oferta total de alimentos en Venezuela es del 50 %. A pesar de ese número, desde el año pasado aumenta de forma sostenida la disponibilidad de rubros esenciales para la población. En enero, Ciudadanía en Acción registró una disponibilidad de 480.000 toneladas métricas, en febrero hubo casi 600.000 toneladas, pero en marzo prevén que haya una disminución alrededor de 400.000 toneladas de alimentos si no mejora el acceso a los combustibles. En total el país requiere de un millón de toneladas al mes.

“Venimos mejorando la oferta de alimentos desde 2020, mes a mes, y se debe fundamentalmente a que han fluido las importaciones de alimentos terminados y materias primas. Por el contrario, la producción primaria sigue cayendo”, dice Arciniega. 

Con respecto a la escasez de diésel, el director de Ciudadanía en Acción, indicó en entrevista a Crónica.Uno que los estados menos afectados son Vargas, Distrito Capital, Miranda, Aragua y Carabobo, que cuentan con un tercio de lo requerido, no obstante, advierte que en esos estados también hay largas colas.

Estamos ante la paralización de la movilización de hortalizas. Los efectos en anaquel se van a sentir la semana que viene”, advirtió. Los productores más afectados son los que producen hortalizas, lácteos, carne y, en general, rubros frescos.

Algunos estados como Nueva Esparta todavía no sienten los embates de la escasez. En la entidad desde hace unos 10 días los usuarios pueden echar gasolina sin número de placa. “Hay un abastecimiento bastante completo en cuanto a gasolina”, dijo José Gregorio Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio de Nueva Esparta.

“En cuanto al diésel hay normalidad en ese abastecimiento. Sentimos un poco de presión por las unidades que traen alimentos, porque en tierra firme hay problemas de abastecimiento, estas unidades aprovechan para surtirse en Nueva Esparta”, explicó Rodríguez. La isla se abastece por barcos en el sector el Guamache, según el vocero gremial reportes extraoficiales indican que tienen inventario por más de un mes.

El déficit de alimentos está provocado por varias razones, entre ellas la caída de la producción en el sector agrícola, la falta de poder adquisitivo de la población, que deriva en menos consumo. Todo ello a juicio de Arciniega se ve agravado por condiciones adicionales donde entra la escasez de gasolina y de gasoil. 

En este momento tenemos la crisis más aguda del gasoil. Las restricciones (cuarentena) responden parcialmente a la carencia de combustible y no solo a razones epidemiológicas, dice.

A partir de este 8 de marzo, el gobierno extremó las medidas de cuarentena luego de que aumentaran los contagios de COVID-19 en la región capital y de que la semana pasada detectaran en el país los primeros casos de la variante brasileña, según el reporte de las autoridades.

En el sector primario no solo el transporte depende del diésel. Las motobombas, plantas eléctricas, sistemas de riego y de mecanización de tierra, también.

Alexis Algarra, consultor jurídico de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga), dice que ya la crisis tiene efectos en el abastecimiento y que las consecuencias se verán a largo plazo. Por ejemplo, señala que en esta actividad se requiere planificar de 5 a 10 años. Para Algarra el gobierno –en medio de la escasez– debe establecer un plan específico que atienda a los productores agropecuarios.

El Consejo Ciudadano por el Combustible registra que a partir de octubre empezó a mermar la distribución de diésel –justo cuando EE. UU. decidió suspender los intercambios de petróleo por este combustible–. Nelson Freitez, miembro del consejo, dice que están aumentando las denuncias debido a que cada vez hay menos disponibilidad de gasoil.

Industrias químicas afectadas

Las industrias del sector químico también se ven arropadas por la crisis. Una encuesta elaborada entre enero y febrero de este año por la Asociación Venezolana de la Industria Química y Petroquímica (Asoquim) reflejó que 80 % de las industrias tenía problemas para abastecerse de diésel, mientras que 76 % dijo tener problemas con los proveedores por retrasos en los suministros de materia prima, un 38 % indicó tener problemas para poner a funcionar las plantas eléctricas.

En las últimas dos semanas la escasez se ha vuelto más crítica. Hicimos un recorrido en el occidente del país, por Falcón, Caracas y en todas las estaciones de servicios las que podían surtir diésel tenían largas colas de camiones de carga de todo tipo: agrícola, industrial, de gas licuado, estaban parados allí por falta de gasoil, cuenta Álvaro Silva, presidente de Asoquim.

Pero en meses anteriores las industrias también han visto sus procesos operativos afectados por la escasez de otros combustibles como el gas licuado del petróleo (GLP). Hace unas ocho semanas el sector experimentó una escasez aguda de este insumo, no obstante, Silva menciona que no tienen reportes recientes de que “mayor criticidad en el suministro de GLP”. “Sigue habiendo problemas porque hay escasez de envases y camiones para distribuir, pero han bajado los reportes”, agrega.

Al menos 80 % del sistema agroalimentario, desde el primario al industrial, depende del diésel. Para el ciclo de invierno –entre junio y noviembre– que es el más productivo, el sector requiere 40 millones de litros diarios de gasoil, lo que representa 690.000 barriles de petróleo diarios, según cifras del ingeniero agrónomo Saúl Elías López, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos.

“Hay que hacer todos los esfuerzos para priorizar el gasoil. Vamos a ver una escasez muy fuerte porque no se van a poder mover los alimentos y eso nos preocupa muchísimo”, dijo López en entrevista telefónica con Crónica.Uno.

El vocero de Ciudadanía en Acción señala que la industria de alimentos opera con inventarios de proyección semanal, por lo que en este momento están parados los despachos. “Hay paralizaciones sobre todo fuera de los estados centrales”, dijo. A su juicio la escasez obedece a la poca capacidad de refinamiento de la industria petrolera y a las “gravísimas” dificultades para importar desde el extranjero debido a las sanciones estadounidenses.

La solución es que el Estado venezolano autorice la importación privada de combustible. Pdvsa y sus socios no pueden hacerlo por las sanciones. Una solución a corto plazo es que privados sin sanciones –con un récord limpio– puedan traer combustible, no tendrían problemas para hacerlo, apuntó.

Intervenir en el mercado de hidrocarburos es una petición que el sector empresarial hizo a la comisión de diálogo que llevan a cabo con el gobierno desde finales de enero de este año.

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