20 jóvenes se preparan en medio de la resiliencia: sin un ring de boxeo y con solo tres guantes para practicar. A pesar de las dificultades Everzon Cova, entrenador de los muchachos, pretende preparar a ganadores que representen a nuestro país.

Caracas. Everzon Cova da clases gratuitas de boxeo para ayudar a otros jóvenes a superarse. Quiere llevar a otras personas a donde él no pudo. Por circunstancias económicas y otras de la vida no logró convertirse en boxeador profesional

Cuando era niño el deporte que más le gustaba era el béisbol. Estuvo a punto de formar parte del equipo de los Criollitos de Venezuela pero su madre no tenía los recursos para apoyarlo. 

Años más tarde se animó a entrenar como boxeador a pesar de no estar muy convencido al respecto. Fue durante su formación que encontró su pasión por esta disciplina

Everson Cova entrena a los chicos en su clase de boxeo en Lídice, Caracas | Foto: Gleybert Asencio

Everzon practicó boxeo por 10 años y en los años 90 fue subcampeón en una competencia que se realizó a nivel nacional en Venezuela. Mi meta era salir en algún periódico y ahí estaba yo, en el Meridiano

Después de su corta carrera como boxeador amateur Everzon se convirtió en entrenador. Empezó hace tres años en el sector El Polvorín, en La Pastora, y ahora está en Lídice desde hace tres meses.  

A su juicio, el boxeo es un deporte que enseña el respecto, la responsabilidad, la convivencia y la organización.

Entrenamientos y pocos recursos

Everzon, de 47 años de edad, actualmente tiene a 20 jóvenes en entrenamiento. La mayoría son hombres y solo hay cinco mujeres. Gran parte de los participantes son adolescentes, aunque también hay niños que pueden empezar a entrenar a partir de los ocho años.

Participantes realizan estitamiento en su clase de boxeo en Lídice, Caracas | Foto: Gleybert Asencio

Las prácticas son de lunes a viernes de 4:00 p. m a 7:00 p. m. Y normalmente demoran una hora y media. Los deportistas son divididos por grupos y acuden desde La Pastora, Caricuao y de El Valle

A falta de equipos y materiales Everzon colgó un caucho con un mecate. Lo usan para simular un saco de boxeo. Solo tiene dos guantes y tres guanteras, que constantemente debe remendar, para que los usen los jóvenes.

Un par de guantes cuesta entre 80 y 90 dólares, y los sacos entre 120 y 140 dólares. Por eso le es complicado tener nuevos equipos para entrenar. 

Foto: Gleybert Asencio

Estamos trabajando con las uñas y con las uñas no se hace todo. Yo tengo estos guantes y las guanteras las estoy reparando. Los chicos que pueden compran lo suyo, acotó.

Para unas prácticas más integrales los participantes necesitan un ring de boxeo, sacos, guantes, máquinas para ejercicios, caretas, uniformes y protectores bucales y genitales. 

Anteriormente Everzon tenía un grupo de 132 estudiantes, pero por los pocos recursos y los problemas para tener un espacio de forma estable, se desanimaron. Como dicen por ahí, amor con hambre no dura

Por ahora los jóvenes se preparan para competir en eventos llamados «boxeo de calle». El más cercano será organizado en una cancha en la comunidad de Lídice. Solo los que estén mejor preparados podrán participar.

Foto: Gleybert Asencio
El gimnasio improvisado

Una de las mayores dificultades para entrenar es el espacio. Everzon comentó que desde que inició este proyecto anda del timbo al tambo porque no tiene un gimnasio fijo.

El lugar que usan ahora parece ser una extensión abandonada del hospital de Lídice. Incluso, en las otras habitaciones, viven personas que quedaron damnificadas, según Everzon.

La parte trasera del gimnasio improvisado no tiene techo y se inunda con la lluvia | Foto: Gleybert Asencio

Parte del techo no está. Tiempo atrás un árbol le cayó encima al techo, lo tumbó y dejó al descubierto una porción del espacio donde ellos entrenan. 

Cuando llueve, el agua puede inundar el lugar y las hojas de los árboles cercanos son llevados por la brisa hasta el interior del sitio.

Everzon contó que algunos miembros de la policía comunal de Lídice le ayudaron a obtener ese espacio, no obstante confesó que tienen mucho trabajo por hacer

Generalmente no tiene un lugar estable donde puedan realizar sus prácticas, por eso deben buscar apoyo en otros gimnasios, particularmente para usar el ring. 

Foto: Gleybert Asencio
A la espera de mejores condiciones

Everzon confesó que en reiteradas ocasiones pidió apoyo a diversas instituciones estatales, incluso al Ministerio de Deporte, pero solo “se quedaron en promesas”. 

Lamentablemente el gobierno no apoya al deportista y eso es lo que más necesitamos.

Comentó que esperan respuestas de parte de la Federación Venezolana de Boxeo para ver si obtienen mejores beneficios y un mejor espacio con ring de boxeo. 

El entrenador intenta formalizar legalmente su escuela de boxeo para poder recibir más ayuda. Sin embargo, la legalización de esta academia se hace complejo por ser “un proceso burocrático”. En consenso la escuela recibió el nombre Corazón del Ávila.

Everzon se mantiene optimista a pesar de las dificultades. Su meta es poder preparar a “un grupo de jóvenes ganadores que representen a nuestro país”.

Foto: Gleybert Asencio

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