Varios comerciantes alrededor del templo dijeron que a pesar de los problemas en la economía las ventas estuvieron buenas. Mientras unos ciudadanos hacían cola para comprar pan otros escuchaban la homilía.

Caracas. “Yo diría que este es uno de los años en que más ha venido gente a la iglesia. A pesar de la crisis, se nota la devoción que aún sienten los candelarienses por su virgen”, rescató Janette Pérez, dueña de uno de los nueve puestos de venta de artículos religiosos que desde bien tempranito este jueves ya ofrecían sus productos frente a la iglesia de la Santa Cruz de Nuestra Señora de La Candelaria a los incontables feligreses que asistieron a la primera misa del día, a las 7:00 a. m.

Personas de distintas zonas de Caracas, y de diversas edades, a las 12:00 m. escuchaban al padre en la misa. Las seis puertas del templo estaban abiertas, ya no había asientos disponibles, sin embargo, la gente continuaba de pie dentro del recinto. Dos cornetas ubicadas cerca de las puertas principales proyectaban el sonido de la voz del cura para quienes quisieran escuchar la homilía sin entrar al templo.

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Ciudadanos en la homilía este jueves.

Pérez contó que en años anteriores, la cantidad de personas que iba a las misas abarrotaba el templo e incluso se quedaba gente por fuera, no obstante, aunque este año los ciudadanos no llenaron la plaza Candelaria, ella considera que la asistencia es una de las mejores en los últimos años.

El año pasado, la imagen de la Virgen Nuestra Señora de La Candelaria no estrenó traje por falta de plata. La tradición de ataviar la réplica de la santa tiene décadas. Sus devotos solían alternarle vestidos de distintos colores cada día de la novena. El 2 de febrero de 2016 solo usó un vestido durante todas las celebraciones, con todo, este año usó uno diferente al del año pasado.

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La Virgen de La Candelaria este jueves durante la misa.

Un manto en el que predominaba el color rojo, con detalles y encajes en dorado, vestía a la imagen que estaba ubicada a un lado del altar. En ese sitio se reunían la mayoría de los feligreses para escuchar la misa y tomar fotos con sus celulares a la virgen que también se veía adornada por flores rojas y blancas en la parte baja.

En los alrededores del templo, específicamente en las puertas del lugar, hombres y mujeres con una cajita en mano, vendían velas de color naranja y rojo en Bs. 500 la unidad. En los puestos de venta de artículos religiosos ubicados en la plaza Candelaria ofrecían velas blancas hasta en Bs. 400. Los velones grandes, de distintos colores, oscilaban sus precios entre Bs. 2000 y hasta Bs. 6000.

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Julio Suárez, devoto de la virgen, madrugó para la misa de las 7:00 a. m. y a las 12:00 m. aún estaba por el lugar, aunque, como dijo, ya había cumplido con su promesa de asistir a la misa. Al salir estuvo conversando con unos amigos, y luego fue a hacer cola para comprar pan en un establecimiento ubicado al lado de la Iglesia.

“Aproveché que estaba aquí y vi que la gente hacía cola para el pan y me metí a comprar. Vine a misa y voy a llevar pan a mi casa. Me fue bien”, comentó entre risas al salir de la panadería.

Según Pérez, la virgen de La Candelaria es una de las que más templos tiene en el país. “En Aragua, Maracaibo, Guárico, Valencia y otros estados está nuestra virgen”, informó.

Janette Pérez comentó que, con el transcurrir del día, “es costumbre que llegue más gente que sale de su trabajo y viene a la iglesia, además de acompañar la procesión que este año no se sabe con exactitud el recorrido, a veces llega hasta la avenida Fuerzas Armadas, pasa la avenida Urdaneta y sigue hasta la avenida Panteón. Eso lo decide el padre”, detalló mientras les vendía a algunos feligreses unos velones.

Fotos: Angeliana Escalona y Carlos Julio Rojas


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