Hasta los más pequeños sufren por la inseguridad en Las Acacias

Residentes lo piensan dos veces antes de salir de sus hogares por los constantes robos, que cometen parejas de motorizados en las calles solitarias de la zona.

Shaylim Castro/@ShayC_

Caracas. Aunque la señora Hilda, de 51 años, (nombre ficticio por seguridad) lleva 20 años trabajando en su negocio de chucherías en Las Acacias, no ha perdido su acento colombiano. Aunque es muy amable, esto no impide que se le corte la voz cuando recuerda que hace dos años la robaron, pues es una experiencia que no se la desea a nadie.

“Ya había visto al muchacho al frente y esperó que un cliente se fuera. Cuando volteé me sacó un revólver y lo puso encima de la vitrina apuntándome. Me dijo que le diera el celular y todo el dinero. Tenía a un compañero que lo estaba esperando en una moto y se fueron”.

Mientras todavía cargaba el susto encima, otro cliente pasó a preguntarle si la habían robado, porque  sospechó la situación y le tomo una foto a la placa de la moto. “Al rato pasaron unos policías le di los datos y la foto de la placa. Todavía los estoy esperando”, recordó con impotencia.

Según comentaron vecinos y trabajadores los motorizados asaltan en pareja y mientras uno espera en el vehículo, el baja, y con arma en mano roba a algún peatón.

Las horas candelas son a partir de las 6:00 am y 7:00 pm, cuando reina la oscuridad. Y Héctor Tovar, quien frecuenta la zona todos los días, opinó que la iluminación empeora la situación de inseguridad y es en esos momentos cuando desaparece el patrullaje, ya que en el día se pueden ver a los fiscales de tránsito y a uno que otro policía haciendo recorridos.

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Niños atemorizados

Un cliente frecuente de la señora Hilda, Alfredo González, aseveró con la rabia reflejada en sus ojos que quienes también se las han visto negras con el hampa son los niños al salir de clases.

“La semana pasada vi que un malandro le partió la boca a un niño de 12 años, que iba saliendo del colegio, solo para quitarle el celular. La reacción del niño fue correr a abrazarme por el susto. Lo llevé a su casa, es el hijo de un vecino”.

Y esto se debe, en gran parte, a que la mayoría de los colegios de la zona quedan en calles solitarias lo que le da pie a los malandros de cometer los asaltos a las horas de salida.

Ya son tantos sucesos que los residente lo piensan dos veces antes de salir de sus hogares, pues la comerciante añadió que hace días, vio a una señora con su hija de 13 años parada en una acera mientras volteaba para los lados, al salir de su casa.

“Me acerqué a ella para ver qué le pasaba y me preguntó si la podía acompañar por la calle porque su hija estaba asustada y en pánico después de tantos robos y ya no quería salir más de su casa”.

Foto: Angeliana Escalona


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