A las 12:15 a. m. de este jueves 1° de abril, el Nazareno de San Pablo retornó a la basílica de Santa Teresa. Su recorrido por Caracas duró alrededor de 15 horas. Por todo su paso hubo personas que le agradecieron por distintos milagros. Otras esperan que se cumpla uno de ellos.

Caracas. Este año Jorge tampoco pudo cumplir con su tradición de ir caminando desde el sector Los Telares en Caricuao hasta la basílica de Santa Teresa, en el centro de Caracas. En 2020 fue la primera vez que no pudo hacerlo. La llegada de la pandemia por la COVID-19 solo le ha permitido ver pasar al Nazareno desde el papamóvil mientras él lo espera al borde de una acera en Ruiz Pineda.

Desde hace 40 años, cada Miércoles Santo, Jorge, un hombre alto, delgado que usa anteojos, acostumbraba salir de casa, a eso de la medianoche, y, con los primeros rayos de sol, solía llegar a la basílica. Lo hacía junto con sus dos hijas. Hace 40 años “El limonero del Señor” le hizo un milagro. Para él, “el milagro perfecto”.

Foto: Luis Morillo

Eran las dos de la tarde del 31 de marzo cuando, descalzo y vistiendo una túnica entre blanca y morada, Jorge se arrodilló con los brazos abiertos ante el paso del papamóvil. Es devoto del Nazareno desde que tenía 19 años de edad. Para esa época se encontraba prácticamente desahuciado en el hospital doctor Miguel Pérez Carreño. Los médicos no tenían un diagnóstico concreto de lo que padecía.

Con 19 años llegué a pesar 39 kilos. Los doctores no daban con la enfermedad, y en ese mismo lugar, donde dos juntas médicas me desahuciaron, en el Pérez Carreño, sucedió el milagro. Y aquí estoy, con dos hijas que él me regaló”, cuenta Jorge, luego de ver al Nazareno.

Por segundo año consecutivo al Nazareno le tocó salir en el papamóvil por toda Caracas y parte del estado Miranda. En 2020, la pandemia producida por un nuevo coronavirus cambió el rumbo de la vida para todos. Eso incluyó también cambios en las tradiciones de Semana Santa en Venezuela.

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Anteriormente, cada Miércoles Santo, eran los creyentes quienes iban hasta la basílica de Santa Teresa en peregrinaje para ver al Nazareno de San Pablo. Durante casi todo el día se celebraban misas y, finalmente, en horas de la tarde la figura sagrada iba en procesión sobre los hombros de su cofradía, un grupo de personas que se encarga no solo de cargarlo, sino también de los preparativos y la decoración.

Este año, igual que en 2020, a la cofradía, en su mayoría hombres de la tercera edad, les tocó ir detrás del papamóvil sentados en la cabina de una camioneta. La idea de llevar al Nazareno en el mismo vehículo que usó el Papa Juan Pablo II en su visita a Venezuela en 1997, le parece “maravillosa” a Gustavo Orta, integrante de la cofradía del Nazareno de San Pablo hace más de 30 años y devoto desde siempre gracias a sus padres.

Para Gustavo, un señor de 70 años de edad que este miércoles vestía su uniforme de camisa morada y pantalón negro, esta es una forma de demostrar a las personas que “verdaderamente Dios existe y no desampara a nadie”. Ahora, con esta modalidad, a Gustavo le impresiona ver cómo las personas se abalanzan hacia la imagen del Nazareno cuando lo ven pasar.

A Raúl Torrealba le temblaron las piernas cuando vio pasar frente a sus ojos al Nazareno. No encontró palabras que se ajustaran a aquella sensación que experimentó. La mejor descripción fueron las lágrimas que quedaron atascadas en sus lagrimales, lo único que se podía ver de su rostro moreno cubierto por un tapabocas.

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Desde que tiene uso de razón es devoto del Nazareno. Eso lo fue aprendiendo desde pequeño cuando iba a la iglesia con sus familiares. Él no le debe ningún milagro en específico. Solo que los mantenga actualmente con salud, al igual que lo ha hecho en todo el transcurso de sus 47 años de vida. Sin embargo, por una petición de su madre, en diciembre de 1999, justo cuando ocurrió el deslave de Vargas, construyeron una capilla cerca de casa. Allí guardan una réplica del Nazareno de unos 60 cm.

Foto: Ivanna Laura Ordonez

Raúl, barquisimetano de origen, bajó con la réplica sobre su hombro derecho desde su casa, ubicada en uno de los barrios del 23 de Enero. Tal como lo hizo en 2020. Y desde la redoma frente al bloque 37 esperó la llegada del vehículo acristalado. Su atuendo para la ocasión fue una camisa de los Lakers de Los Ángeles con el número 24 de Kobe Bryant, que justo coincidía con el morado de la túnica del Nazareno.

Pido por la recuperación de todos los enfermos, que pase esta pandemia y que volvamos a ser la misma Venezuela que éramos antes. Con salud nosotros tenemos todo. Siento que todos aquí estábamos pidiendo”, expresó Raúl.

A la altura de Carapita, Jennifer Villaruel, y su mamá, Milagros García, esperaron desde la mañana para pedir al Nazareno que interceda en la salud del hijo de Jennifer. Apenas con 11 años, el niño fue operado en 2018 de un tumor de Wilms, un tipo de cáncer que usualmente afecta a niños. Recientemente, tuvo una recaída. El pequeño es uno de los tantos niños que son atendidos bajo las precarias condiciones en las que funciona el hospital J. M. de los Ríos.

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Incluso, hace aproximadamente un mes, madres del servicio de Hematología protestaron debido a que los protocolos para las quimioterapias tenían tres semanas suspendidos por fallas del aire acondicionado. Una semana después de la protesta, los médicos tuvieron que retomar los ciclos de quimioterapia a pesar de que el problema no había sido solucionado por parte de la dirección del hospital.

En el lapso de diciembre hasta acá no hemos visto mejoría. No sé si serán las quimioterapias o si lo que está presentando el niño es más fuerte. Pero aquí estamos, en la lucha, y pidiéndole a Dios, como dice la doctora, porque hay que aferrarse a Dios y tener fe para que el milagro suceda”, contó Jennifer.

Al tener ya cerca al papamóvil, Milagros, vestida a imagen del Nazareno, tomó los brazos de su nieto y los levantó frente a la figura religiosa, mientras Jennifer tomaba una fotografía. No querían perderse de aquel instante. Al terminar su paso frente a ellas, salieron corriendo tras el vehículo blanco mientras pedían por una sola cosa: la salud del niño.

Foto: Ivanna Laura Ordonez

El Nazareno de San Pablo retornó a la basílica de Santa Teresa a las 12:15 a. m. de este jueves 1° de abril. Su recorrido por la ciudad capital duró alrededor de 15 horas. Fue de oeste a este, pasando por avenidas principales, barrios, urbanizaciones, establecimientos militares, hospitales, clínicas y hasta por el Poliedro de Caracas, sitio habilitado por la administración de Nicolás Maduro para la atención de personas contagiadas de COVID-19.


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