El recrudecimiento de los cortes eléctricos en el estado Carabobo, que ya alcanzan hasta 12 horas, en algunas zonas ha forzado una proliferación masiva de generadores eléctricos que generan mucho humo. Lo que comenzó como una solución paliativa al caos eléctrico se ha transformado en un problema de salud pública y contaminación ambiental.

Valencia. Corina De Zovi perdió tose mucho y siente irritaciones en la nariz. Además bota mucha flema sobre todo en la mañana, al levantarse de la cama. Esta situación la nota desde hace al menos dos años, pero no había dado con la respuesta.

“Siempre he vivido en una zona muy transitada, pero empecé a notar un hollín negro. Demasiado sucio y mis muebles se ensuciaban más de lo normal. Al principio no lo entendía, pero un día até cabos”, cuenta la mujer, quien vive en Prebo, al norte de Valencia.

Una mañana Corina se tomaba un café mientras veía por su ventana, cuando se percató de que acababan de suspender el servicio eléctrico. De inmediato vio una cortina de humo brotar de la chimenea de la planta eléctrica del centro comercial cercano a su casa.

La describe lo suficientemente densa como para opacar lo que había detrás del humo. Menos de un minuto después el olor a gasoil inundó su apartamento y enseguida llegó nuevamente la tos. El uso de las plantas eléctricas a su alrededor han afectado su salud.

Desde entonces la situación se ha vuelto crónica y con apagones de al menos dos veces por día, la mayoría de cuatro horas, lo cual incrementa su tos.

En el estado Carabobo los cortes eléctricos aumentaron y es una realidad que llevó al gobernador, Rafael Lacava a sincerarse sobre el tema. El 21 de abril admitió que el “mal llamado” racionamiento eléctrico aumentaría como consecuencia de condiciones climatológicas y el aumento de la demanda del servicio. Lo cual coincide con declaraciones de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sobre la ubicación perpendicular del sol.

cortes eléctricos
Foto referencial: Crónica Uno

En redes sociales anunciaron que la administración de carga sería superior al aplicado en días anteriores. Los pronósticos se cumplieron y hay reportes en distintos municipios de hasta 12 horas de corte eléctrico, mientras en algunas partes de la zona norte ya las suspensiones no son de cuatro horas, sino de seis.

Fotografía: Armando Díaz.

Corina De Zovi busca, sin éxito, recaudar firmas entre sus vecinos para llevarlas al Instituto Municipal de Ambiente (IMA) y poner su queja. “No es que la gente no le interese el tema, es que simplemente ellos sienten que no les afecta. No lo sienten como yo, o quizás no viven todo el día en casa y no se dan cuenta de cómo nos están envenenando”.

Impacto a la salud

Expertos consultados por Crónica Uno consideran que por los constantes apagones aumentó la compra de generadores eléctricos, los cuales se usan en pequeños locales para activar máquinas puntuales, así como en las residencias o en centros comerciales y fábricas.

La toxicóloga carabobeña, Isaura Moleiro, alertó sobre los riesgos que representan estos generadores eléctricos para la salud pública. El peligro más grave y silencioso radica en la intoxicación por monóxido de carbono (CO), un gas incoloro e inodoro resultante de la combustión incompleta de hidrocarburos.

Foto referencial: Luis Morillo

El monóxido de carbono posee una afinidad por la hemoglobina 200 veces mayor que el oxígeno, de acuerdo con la experta, lo cual bloquea su transporte hacia los tejidos. Este proceso provoca rápidamente mareos, náuseas, confusión y hasta la muerte. Además, advirtió que la exposición crónica a pequeñas fugas deriva en deterioro cognitivo, pérdida de memoria y daños neurológicos que aparecen semanas después.

La experta destacó la vulnerabilidad de las mujeres embarazadas, ya que el CO atraviesa la placenta y causa hipoxia fetal, incluso si la madre no presenta síntomas. En niños, niñas y personas de la tercera edad la falta de oxígeno cerebral se manifiesta como un letargo profundo o cansancio inusual, señales críticas de que el sistema nervioso se enlentece para ahorrar energía ante la toxicidad.

Contaminación acústica

Más allá de los gases la toxicóloga señaló que el ruido de estas plantas eléctricas —que oscila entre 70 y 100 decibeles— genera daños irreversibles. Exponerse a más de 80 decibeles produce pérdida auditiva progresiva. Estudios recientes también vinculan este ruido constante con afecciones cardiovasculares, hipertensión arterial, riesgo de infarto y accidentes cerebrovasculares (ACV).

El ruido de baja frecuencia, conocido como “zumbido”, activa el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal, en los niños y niñas esta sobreestimulación sensorial desencadena colapsos emocionales e hiperactividad motora. La vibración constante satura el sistema nervioso infantil, con respuestas conductuales erráticas.

Foto referencial: Armando Díaz.

En los adultos mayores la contaminación acústica agrava cuadros de ansiedad y confusión. La especialista mencionó que el ruido intensifica el “síndrome del ocaso” en pacientes con deterioro cognitivo previo. El zumbido constante rompe la tranquilidad necesaria para estos pacientes y los sumerge en un estado de desorientación profunda que complica su manejo clínico.

Por eso es que es Leida Escalona, ingeniera, experta en el área ambiental, quien vive en la zona de El Trigal, recuerda que cuando empezaron las compras de generadores el problema principal, o al menos el más notorio era el ruido, pero con el paso de los años este desapareció y lo que de verdad molesta es el humo.

Daños al sueño

Virginia Castro entrena todos los días en las Cuatro Avenidas de Prebo, una zona residencial contigua al Parque Municipal Casupo. Se ejercita en unas paralelas rodeadas de casas. En una semana la electricidad se ha ido casi todos los días y mientras la calle queda oscura los ojos le arden y el olor hace que el ejercicio se vuelva incómodo.

Fotografía: Armando Díaz.

“Uno viene aquí huyendo de los cortes eléctricos a conectarse con la naturaleza y desestresarse y este humo afecta”, critica.

En este sentido Moleiro subrayó que el uso de plantas portátiles durante la noche impide alcanzar la fase de sueño REM. Esta interrupción sistemática del descanso se traduce en una disminución de 30 % en el rendimiento cognitivo del día siguiente. Como consecuencia, los usuarios desarrollan trastornos psicológicos como ansiedad, depresión, estrés, TDAH y dificultades críticas para concentrarse.

La irritabilidad y los cambios de humor resultan de una “tormenta perfecta” entre los factores químicos y acústicos. Una de las consecuencias inmediatas advertidas por la toxicóloga son: cuadros de rinitis, erupciones cutáneas y diversas reacciones alérgicas que comprometen la calidad de vida de la comunidad.

Fotografía: Armando Díaz.

Impacto ambiental

En el estado Carabobo no hay estudios recientes de la calidad del aire, principalmente por causas económicas. El último del que se tiene registro lo hizo la ingeniera Leida Escalona, una experta en el área, entre 2003 y 2004.

El Ministerio de Ecosocialismo desde hace unos años solicita reportes de las emisiones de gases que provengan de generadores eléctricos, pero solo lo hace a las empresas una vez al año.

La falta de una medición más grande en áreas residenciales deja una opacidad importante, porque hay zonas en Valencia que reportan hasta 12 horas sin electricidad. Ante todas esas horas los carabobeños se exponen a: monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, de azufre, según Escalona, porque las plantas trabajan principalmente con gasoil, el cual es un combustible pesado con mucho azufre.

En sus hipótesis la investigadora infiere que en la zona rosa de Valencia (La Viña, El Viñedo) la calidad del aire debe ser de peor calidad, esto porque prácticamente cada restaurante, local comercial y discoteca cuentan con un generador grande.

Fuentes cercanas a Crónica Uno reportaron que estas zonas tienen mayores cortes eléctricos debido a que su consumo energético es mayor. “Nos desconectan”, dice un dueño de comercio de la zona.

persisten fallas en el suministro eléctrico
Foto referencial: Luis Morillo

Volver al aire

Uno de los proyectos de Escalona es volver a medir la calidad del aire, pero para eso necesita financistas. “No es tan fácil, cada compuesto debe ser medido con sus equipos específicos”.

Las mediciones se hacen durante 18 o 24 horas, en un intervalo de tres días a la semana. Esto en un período continuado de tres meses, lo que daría una medición precisa y en distintas partes de la ciudad.

El Estado no ha aportado datos sobre la calidad del aire y la normativa vigente es el decreto 638 del año 1995. Este en varias oportunidades intentó ser modificado, reporta la investigadores, pero factores políticos y de voluntad presuntamente impidieron que ocurrieran.

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