La crisis del agua en El Junquito persiste, con racionamientos que superan los tres meses y una escasez crónica que afecta a miles de familias. A pesar de las promesas del gobierno, los vecinos dependen de cisternas y agua de lluvia, sin respuestas efectivas.

Caracas. En El Junquito, la escasez de agua no es solo un problema, es una crisis diaria. Con racionamientos que llegan a durar hasta tres meses, los vecinos luchan por sobrevivir, pagando cisternas o cargando agua a pie.

Situada en el oeste de Caracas, la popular parroquia es conocida por sus problemas históricos con el suministro de agua potable. No obstante, en el último año la falta de acceso se ha agudizado hasta convertirse en una rutina desgastante para miles de personas.

Antonio Jiménez, vecino del sector Araguaney en el kilómetro 16, cuenta que solo recibe el suministro de agua una vez al mes. Debido a esta situación, se ve obligado a pagar hasta 25 dólares por mil litros o a cargar agua en la finca donde trabaja.

Para este hombre de 70 años, el racionamiento en El Junquito no es algo nuevo. Se trata de una crisis prolongada que comenzó mucho antes de 2010 y sigue sin ser atendida adecuadamente. El problema no solo radica en la falta de agua, sino en la ineficiencia de las soluciones que se han intentado implementar.

​“Siempre ha sido igual, se ha protestado, entregado cartas para que mejore esta situación pero nunca obtenemos respuestas y cada vez se prolongan más los tiempos de espera para que llegue el agua”, relató a Crónica Uno.

Vecinos de El Junquito pasan hasta tres meses sin agua. Foto: Crónica Uno

Al igual que él, la mayoría de los habitantes de la zona llevan más de tres meses sin recibir agua por las tuberías. Lo que antes era un servicio semanal, ahora se limita a un solo día al mes, con tan poca presión que no alcanza para abastecer a todas las comunidades.

Según el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, solo el 27% de los venezolanos recibe agua por tubería de manera regular, y un 9% solo dispone del servicio una vez al mes. Los vecinos de El Junquito forman parte de ese porcentaje, sobreviviendo al almacenar agua de lluvia o pagando cisternas.

El agua por tubería, que es el servicio regular en muchas partes del mundo, se ha vuelto un lujo en varias zonas de Venezuela debido a la falta de mantenimiento de las infraestructuras y la ineficiencia en la distribución.

El activista Jesús Armas indicó previamente a Crónica Uno que los sectores más afectados por la falta de suministro son San José, El Junquito, El Cafetal y El Hatillo.

​Una crisis de vieja data

La última vez que Betania*, vecina del kilómetro 13 de El Junquito, recibió agua por tubería fue a finales de enero. En esa ocasión, el servicio estuvo disponible solo de 10:00 a.m. a 12:30 p.m. Recuerda que aprovechó ese momento para lavar y limpiar la casa, pero solo logró llenar un tanque debido a la baja presión.

Por esta situación, Betania salió junto a sus vecinos el 17 de marzo pasado a protestar en el kilómetro 13 de la parroquia. A la manifestación se unieron habitantes de los kilómetros 12 y 16. Funcionarios de la Hidrológica de la Región Capital (Hidrocapital) acudieron al sitio y ofrecieron camiones cisterna. Sin embargo, los manifestantes rechazaron esta oferta, pues consideran que no es una solución.

Los camiones cisterna son una opción de emergencia en zonas sin agua, pero su impacto es limitado, pues no resuelve el problema de fondo, que es el abastecimiento constante y sostenible.

En febrero de 2010, el Gobierno inauguró un acueducto en el sector El Tribón de la parroquia, diseñado para abastecer a 6.500 habitantes. Además, existen tres estaciones de bombeo de Hidrocapital en Luis Hurtado (kilómetro 12), Araguaney (kilómetro 16) y Vista Alegre, esta última reparada por las autoridades en el último trimestre de 2025.

En la comunidad El Araguaney kilómetro 16 hay calles que no reciben el servicio por problemas de bombeo. | Foto: Crónica Uno

Sin embargo, los vecinos de sectores como Los Haticos, Monte Alto, Iberoamericano, Rómulo Gallegos, Araguaney, La Peña, Sabaneta, Luis Hurtado y El Junko Country Club denuncian constantes fallas en el suministro y un bombeo irregular que solo llega a algunas áreas esporádicamente.

“Es que no se explica cómo no tienen agua ni los kilómetros bajos ni tienen agua los kilómetros de arriba. Entonces nadie tiene agua porque mandar el servicio por seis horas es insuficiente para comunidades que necesitan hasta 72 horas de servicio”,

señaló Betania.

Reutilizar el agua 

En Luis Hurtado, calle Sucre, Teresa*, de 68 años, vive con su hija y nietos. Ella recibe 75 dólares mensuales por pensión, pero destina 60 dólares de ese ingreso en cisternas. Esto significa que casi todo su dinero se va en agua.

Esta realidad coincide con los reportes de la Organización Monitor Ciudad que ha constatado que la compra de cisternas se ha convertido en una opción común para 60% de los caraqueños, lo que impacta gravemente la economía familiar.

Este fenómeno muestra una de las consecuencias más dramáticas de la crisis en Venezuela, donde los ciudadanos se ven obligados a recurrir a soluciones costosas y poco sostenibles debido a la ineficiencia del sistema público de agua.

Para hacer que el servicio rinda, Teresa friega los platos en una ponchera y se baña en un tobo, reutilizando el agua para la limpieza. El agua limpia que puede almacenar es exclusiva para cocinar y bañarse.

Además, Teresa debe trasladarse con su hija hasta Caracas para lavar la ropa en casa de una hermana. Este viaje implica cargar peso y gastar en transporte, pero es la única manera de solucionar el problema.

​”Esto ya es una situación insostenible para nosotros, de hecho hemos puesto la casa en venta porque ya uno no tiene vida aquí. Las autoridades vienen, prometen dos cosas y ya”

afirmó.
Agua
Vecinos rexigen soluciones reales a las fallas en el suministro. | Foto: Crónica Uno

Promesas incumplidas 

Pese a los anuncios oficiales, los resultados siguen siendo invisibles para la comunidad. En agosto de 2023, la alcaldía de Caracas prometió sustituir tuberías en La Yaguara, beneficiando a 73.000 familias de Antímano y El Junquito. Más recientemente, el Ministerio de Atención de las Aguas presentó una “Agenda Concreta de Acción”, pero en El Junquito, nada ha cambiado.

La falta de ejecución y de resultados visibles por parte de las autoridades ha generado un escepticismo generalizado en los habitantes, que no confían en las promesas oficiales.

​”Aquí en esta comunidad vivimos de las cisternas de agua y de la lluvia. Por favor, que las autoridades competentes nos ayude con una solución real ¿Hasta cuándo esta situación?”, reclamó un residente de la zona.

Las fallas en las estaciones de bombeo y la falta de mantenimiento de las tuberías dejan a los sectores más altos en una sequía permanente. Las estaciones de bombeo son cruciales para mantener la presión necesaria en las tuberías y garantizar que el agua llegue a todos los sectores de la comunidad.

Su mal funcionamiento agrava la situación. Mientras las autoridades siguen hablando de planes estratégicos, los habitantes de El Junquito siguen cargando envases y destinando gran parte de sus ingresos para comprar un servicio que, por derecho, debería ser fundamental.

(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad. Crónica Uno garantiza la protección de su identidad.

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