La Cámara de Industriales de Carabobo alertó que la competencia desleal que enfrenta con los alimentos y productos que entran al país sin pagar aranceles, genera discrepancia de precios y los primeros son los que pierden. El gremio sostiene que, de continuar las precariedades que enfrenta el sector, el próximo año más de 800 empresas detendrían su producción de manera indefinida.

Valencia. Los industriales de Carabobo no solo deben lidiar, en tiempos de cuarentena por la COVID-19, con la crisis de servicios públicos, sino también con la competencia desleal que representa la importación de productos terminados que ingresan al país sin cancelar aranceles, así lo alertó la Cámara de Industriales de la entidad.

Luis Alberto Hernández, presidente de la Cámara de Industriales de Carabobo, sostuvo que actualmente las empresas dedicadas a los sectores de alimentos, medicinas y conexos que producen envases y cajas, trabajan de forma continua, a un ritmo de entre 20 % y 25 % de su capacidad instalada, debido a la poca capacidad adquisitiva del consumidor, y a ello se suma la competencia desigual que existe con el ingreso y posterior venta de productos extranjeros en el país con menor costo.

Hernández sostiene que el sector autopartes está golpeado por las importaciones que no pagan aranceles, lo que genera una diferencia en el costo entre 30 % y 35 % a favor de los productos importados, lo cual pone en jaque la producción nacional.

Ante este escenario, los industriales de Carabobo han enviado comunicaciones a la administración de Nicolás Maduro en las que explican los problemas que atraviesan los empresarios con estas importaciones.

El gremio hasta el momento no ha recibido respuesta. Sin embargo, esperan que los personeros del Ejecutivo entiendan que la problemática planteada es muy delicada. La situación deja con poca capacidad de maniobra económica a las industrias de Carabobo para honrar los pagos de nómina, entre otros gastos para el proceso productivo.

Números rojos

Hernández sostuvo que de 13.000 empresas que había hace 20 años, en la actualidad solo se mantienen activas en el parque industrial carabobeño unas 2500, aproximadamente. 

El dirigente hizo hincapié en un estudio realizado por Conindustria en octubre pasado, el cual reveló, que de continuar con las precariedades en 2021, podrían cerrar entre 30 % y 35 % de empresas asentadas actualmente en el parque industrial carabobeño, lo que se traduce en que 875 empresas podrían detener su producción indefinidamente.

En lo que respecta a los servicios públicos, para Hernández, la preocupación se centra en la falta de gas licuado de petróleo (GLP), pues es el combustible que utilizan los montacargas para trasladar materia prima, productos en proceso y productos terminados. Aseguró que se comunicaron con la Gobernación de Carabobo, y les indicaron que la problemática estaría resuelta para diciembre próximo.

Las fallas eléctricas son otro dolor de cabeza para quienes regentan el parque industrial carabobeño. Hernández detalló que pasan entre tres y cuatro horas sin servicio eléctrico, algunas empresas utilizan plantas eléctricas como paliativo, sin embargo, hay otras industrias que no cuentan con ellas, lo cual hace que el proceso productivo se paralice, y cuando se restablece el servicio se generan problemas para dar inicio a la producción.

Pese a todos los problemas que enfrentan los industriales de Carabobo, Hernández aseguró que continúan con la convicción de seguir trabajando en Venezuela.

«Estamos en la capacidad de producir lo que necesita el consumidor venezolano, con calidad y cantidad necesaria. Pero necesitamos que generen confianza y reglas donde se propicie la inversión», concluyó.


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