Desde el 30 de julio la familia de Mariela Theresa Pérez Urbina lidera la búsqueda para dar con el paradero de la exreina de belleza, vista por última vez en La Pastora. Ante la falta de avances en las investigaciones y pese a que las autoridades desaconsejaron la difusión mediática del caso, sus allegados insisten en difundir su imagen para evitar que quede en el olvido.
Caracas. Para la familia de Mariela Theresa Pérez Urbina, de 65 años de edad, cada repique del teléfono representa una posibilidad de hallazgo. Han pasado seis semanas desde la última vez que sus allegados supieron del paradero de Miss Barinas 1981 y sobrina del expresidente Carlos Andrés Pérez, quien desapareció mientras se encontraba en La Pastora.
Desde ese momento se perdió su rastro en Caracas y su familia emprendió una búsqueda desesperada para hallarla. Mientras la recorren en hospitales, morgues y distintos sectores de la ciudad, el proceso judicial para dar con su paradero transcurre entre el hermetismo y la falta de avances concretos.
La investigación oficial no ofrece pistas. A la fecha los órganos policiales no han entregado a los familiares reportes detallados sobre la revisión de cámaras de seguridad ni manejan hipótesis sobre lo que pudo haber ocurrido.

Los familiares contaron a Cronica Uno que la incertidumbre aumentó tras el reciente cambio de la inspectora a cargo del caso en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). Su hermana, Francia Pérez, relató que la denuncia formal ante el organismo se interpuso el 12 de agosto.
Dos días después, la Fiscalía 1° del Ministerio Público asumió la causa. Sin embargo, la comunicación con las autoridades no ha aportado noticias.
“Todo lo que ellos han hecho es lo que nosotros mismos les hemos dado. No nos han dado información adicional ni nuevos avances”, afirmó Pérez desde el estado Falcón, a donde tuvo que retornar por falta de recursos para mantenerse en la capital durante las labores de búsqueda.

Un rastro que se perdió en La Pastora
Mariela Pérez Urbina, de 65 años de edad, es relacionista pública de profesión, pintora y colaboraba con obras sociales al impartir talleres de tejido y manualidades. El 29 de julio llamó a su familia a las 6:20 p. m. para avisar que consiguió una habitación para mudarse y que se reencontrarían el lunes siguiente. No ocurrió.
Luego al día siguiente estuvo en el sector La Pastora, donde frecuentaba comedores comunitarios y la Casa de los Abuelos junto con un grupo de adultos mayores. En las cercanías de la Fundación Remar, amigos y conocidos aseguran haberla visto en una fila a las afueras de la organización, sin embargo, nunca retornó a su casa en Santa Rosalía.


De acuerdo con descripciones de sus familiares el día de su desaparición Mariela vestía un pantalón negro, zapatillas negras y un suéter oscuro. Es de complexión delgada, tez morena y mide 1,80 metros de estatura.
Las cuentas bancarias de Pérez Urbina no registran movimientos. Un depósito realizado por uno de sus hijos, el 3 de agosto, sigue intacto. Mientras que su teléfono celular está desconectado. La familia desmintió que la mujer presentara deterioro cognitivo o alguna condición de salud mental antes de su desaparición.
Una búsqueda a ciegas
Mientras el caso continúa sin avances, su entorno cercano asumió las labores de búsqueda. Francia Pérez cuenta que junto con otros familiares visitaron hospitales, la morgue de Bello Monte, túneles, avenidas centrales y plazas de Caracas —entre ellas la plaza Bolívar, plaza Miranda y la Candelaria— para pegar volantes con la cara de su hermana.

Amigos de sus dos hijos —uno de ellos residenciado en el exterior— se sumaron a la labor para poner afiches en comercios y paradas de transporte. Aunque la familia ha recibido múltiples reportes sobre presuntos avistamientos en distintas zonas del país, ninguna de las alertas ha dado un resultado positivo hasta el momento.
Pérez acudió también a los centros del programa gubernamental Misión Negra Hipólita tras recibir información sobre posibles abordajes en la vía pública. Sin embargo, en el sitio le informaron que su hermana no figuraba en los registros.
Exigencia de celeridad
Para la familia de la exreina de belleza, el caso refleja la indefensión que atraviesan cientos de hogares en el país ante la desaparición de un familiar.

Pese a que las autoridades les desaconsejaron la difusión mediática del caso, sus parientes sostienen que visibilizar la imagen de Mariela es el único recurso para evitar que el caso se estanque y quede en el olvido.
No somos la única familia que busca a un familiar desaparecido. Esta es una situación en la que el Estado debería abocarse a buscar soluciones. Pedimos que de verdad investiguen y nos informen, demandó Francia Pérez.
La búsqueda continúa activa por parte de la comunidad y grupos de voluntarios. Quienes dispongan de información veraz sobre el paradero de Mariela Pérez Urbina pueden comunicarse con las autoridades locales o reportarlo a través de las redes de apoyo familiar.
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