El equipo lo integran cinco egresados de la UCV especializados en ciencias económicas, políticas y sociales preocupados por la emergencia humanitaria compleja que decidieron buscar una solución inteligente para mitigar el hambre en las comunidades.

Caracas. Cinco profesionales venezolanos egresados de la Universidad Central de Venezuela (UCV) unieron esfuerzos e ingenio para ofrecer una alternativa que podrá salvar a niños, jóvenes y embarazadas de la desnutrición. Se trata de la formulación de un suplemento nutricional hecho con maní que por primera vez será fusionado con productos cultivados en suelo venezolano. La novedosa propuesta de los emprendedores quiere contribuir a restablecer en tres meses la salud de los más desasistidos.

El equipo lo forman cinco egresados de la UCV especializados en ciencias económicas, políticas y sociales que, preocupados por la emergencia humanitaria compleja, decidieron buscar una solución inteligente para mitigar el hambre en las comunidades desfavorecidas, e invertir en las generaciones futuras.

La idea surgió cuando Simón Canelón y Jiselle Samaan, dos de los principales socios, se conocieron en un diplomado de liderazgo político y acción social. Allí, en medio de investigaciones académicas, llegaron a la conclusión de  que podían ofrecer una alternativa para paliar la desnutrición e impulsar la producción.

A principios de año y con la idea en mente, los jóvenes lograron aliarse con David Canelón –padre de Simón–, que desde hace más de 40 años mantiene viva la tradición que gira en torno a la producción y manufactura del maní en el estado Monagas.

Entusiasmados con la propuesta, se unieron a ellos el ingeniero químico Pedro Mosqueda, quien asesora en la formulación de la receta, y Ana Farinola, una politóloga que desde Europa les ayuda con el diseño y montaje de la plataforma web que estará disponible muy pronto.

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Jiselle Samaan, internacionalista y coordinadora del proyecto, explicó que se han incorporado cada vez más personas que buscan contribuir con el país y aportar soluciones. Indicó que el producto está dirigido a las mujeres embarazadas y la población infantil más desasistida y afectada por la malnutrición en las áreas rurales del país. Para lograrlo, la iniciativa se enfoca en la reactivación de la producción de maní en el estado Monagas, donde existe una cultura que gira alrededor del cultivo de la legumbre reconocida por sus alto valor calórico y proteico.

Samaan contó que en esa entidad, en la que se logró un acuerdo con la Sociedad de Maniceros, fue donde los emprendedores notaron –a mediados de 2018– la gravedad de la desnutrición infantil en las comunidades de Rucio Viejo y Amarilis. Ese año Cáritas de Venezuela registró el deceso de 35 niños por esta causa en esa entidad oriental en el primer trimestre. La cifra representa 16,35 % de los 214 casos reportados por la organización en seis meses de 2017.

Nos enfocamos en el tema de la alimentación al ver a niños hurgar en la basura. Estamos en medio de una crisis humanitaria y debemos garantizar el bienestar para las generaciones de relevo. Queremos quedarnos en el país porque creemos en él y deseamos darles una oportunidad a todos esos niños que están creciendo con hambre y dificultades”.

Luego de crear el proyecto y conseguir el convenio con los productores de la zona, ya disponen de 35 hectáreas de terreno para la producción de 2000 kilos de semillas que estarán listas para su procesamiento en marzo de 2020. “Con esta cantidad de tierra podríamos llegar a 1000 niños con problemas nutricionales y bajo peso en una fase inicial”, detalló Samaan.

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Hasta 120.000 menores de edad y gestantes con déficit nutricional crónico podrían beneficiarse en el año 2020 a través de Alimentando el Futuro con Maní, un novedoso proyecto de emprendimiento concebido con la comercializadora ecológica Masacua que está en fase de prueba y que se disputa la aprobación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

En Monagas hay 35 hectáreas de cultivo con las que podrían producirse suficientes suplementos para llegar a 1000 niños.
Un producto internacional con firma venezolana

El suplemento terapéutico elaborado con maní, aceite vegetal y leche, conocido mundialmente como Plumpy Nut, no es una idea nueva, fue inventado en 1999 por el científico francés André Briend. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Unicef lo utilizan para combatir las crisis alimentarias más agudas en países de África.

El Plumpy Nut es de fácil distribución y almacenamiento y no requiere de ningún tipo de preparación. Consiste en una pasta de maní que puede ser combinada con otros alimentos y suele ser envasada en sobres metálicos. Es recomendada para niños de entre 6 meses y 5 años por su valor proteico, de 500 kilocalorías.

A diferencia del suplemento terapéutico tradicional, la ventaja competitiva del producto venezolano radica en la reinvención de la receta original y la reducción de los costos. “Nuestra barra energética de 92 gramos en crema contiene ingredientes como el papelón, que es más barato, nutritivo y natural. Consumiendo nuestra pasta de maní tres veces al día por tres meses los niños con desnutrición podrían recuperarse más rápido”, aseguró la internacioanlista.

La meta del negocio es establecer una alianza con las organizaciones de cooperación internacional que tienen sede en Venezuela para venderles el suplemento a un precio más bajo que el internacional y lograr una distribución más amplia. Samaan señaló que el Pumply Nut tiene un costo de 1,30 euros por empaque, mientras que el suplemento hecho en el país se cotizaría en 1,30 dólares.

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Pese a que el proyecto aún se encuentra en la primera fase, de cosecha de la materia prima, el modelo de negocio sostenible ya dio sus primeros resultados. La receta reformulada propuesta por el equipo entró en fase de prueba y evaluación por la Unicef. “Logramos establecer un vínculo con el organismo y tuvimos buena receptividad, ahora esperamos una respuesta”, indicó.

Proyecciones de éxito a futuro

Mientras la aprobación de la Unicef está en proceso, los emprendedores vislumbran nuevas oportunidades para incentivar la producción, generar empleos y llegar a más niños.

Samaan señaló que a principios de 2020 esperan reimpulsar la producción en el estado Anzoátegui para llegar a las 750 hectáreas: “Si tenemos éxito podríamos fundar una planta en Caracas para elaborar unos 30.000 suplementos diarios y beneficiar a 120.000 niños”.

La expansión de la producción podría contribuir al descenso de los precios del maní, uno de los rubros que ha registrado un mayor incremento en los últimos dos años. Otro de los objetivos es impartir cursos de capacitación para captar y formar a nuevos productores en un período de seis meses. “Queremos que otras personas se integran a la cadena productiva a través de incentivos y nuevas oportunidades. Esta iniciativa es hecha por venezolanos para venezolanos y esperamos el mayor apoyo posible”, dijo.

Quienes estén interesados en apoyar o conocer la propuesta pueden seguirlos a través de @alimentosmasacua en Instagram.

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