La película de la saga entremezcla formas para tratar de innovar, pero en el fondo es la fórmula de siempre. Atrapa, pero no deja marca.
Caracas. Es difícil continuar una historia tan emblemática como Karate Kid. En los ochenta definió a una generación que vio en Daniel el reflejo la perseverancia ante lo que se consideraba imposible.
Karate Kid: Leyendas es la nueva entrega de la saga. Mantiene las formas de ese universo, sus dinámicas de conflicto con el recurso de personajes hitos. Si bien dista de ese proceso de reflexión y aprendizaje contemplativo de los años de Miyagi, representa una trama entretenida que intensifica la adrenalina frente a la pantalla.
A pesar de una tragedia familiar, el joven Li Fong (Ben Wang) practica kung-fu a escondidas de su madre. Lo entrena Mr. Han (Jackie Chan), un maestro respetado. Sin embargo, la vida del muchacho cambia cuando la mamá le dice que se mudarán a Nueva York. Quiere dejar todo atrás y alejar al hijo de ese entorno de entrenamientos y peleas. No quiere repetir la vicisitud recién superada.

En la nueva ciudad intenta llevar la vida que su madre espera para él. De la casa a la escuela. Pero como en toda historia de llamados a ser héroes, la contrariedad siempre será oportuna para retomar el camino que se quiere abandonar.
Conoce a una joven, la hija de un pizzero con una deuda que cada vez le causa más problemas, incluso amenazas a su integridad física. Es entonces cuando Li Fong decide ayudar a esa familia a enfrentar a los maleantes.
Karate Kid: Leyendas tiene una estructura similar a aquellos momentos clásicos de sus predecesoras.
Un joven aprendiz que debe superar una serie de adversidades, incluyendo un rival alumno de un maestro con ningún escrúpulo. La química del actor protagonista con el personaje de Sadie Stanley es un aliciente a favor del largometraje, especialmente en su búsqueda de público joven para la saga.
Sin embargo, es de esas películas que todo se procesa rápido. Eso pasa con Cobra Kai, pero la serie mantenía la hidalguía de sus personajes en la búsqueda por ir más allá. En Karate Kid: Leyendas todo parece automático, directo. Ni la unión de Jackie Chan con Ralph Macchio como dúo de maestros es convincente. Tan solo un artilugio para empaquetar el producto.
Porque si bien hay entretenimiento en este largometraje, la fórmula despejó la solemnidad del mensaje para dejarla de lado.

