Los antiguos seguidores del fallecido presidente Hugo Chávez no quieren nada con Maduro y están obstinados de las colas y que los churupos no alcancen

 

Andreína Malavé/Ender Marcano

@AndreinaMalave

 

Caracas. Nadie conoce en La Dolorita a Judith Echezuría, pero si preguntas por “Katana” seguro cualquiera podrá referirse a una luchadora social que tiene más de 30 años en la zona. Militó en de Acción Democrática (AD),y vio en Hugo Chávez, al igual que millones de venezolanos, una solución a la situación del país. Tras quince años del chavismo en el poder, se fue, porque cree que “en lugar de ir para adelante vamos para atrás”.

 

Katana asegura que su visión es compartida por muchos que eran chavistas en La Dolorita. Afirmó que ella era quien llevaba las riendas del chavismo en la zona y concluye: “Hoy eso está muerto”.

 

Katana es famosa porque en 2005 en un mitin del difunto presidente Hugo Chávez, quería entregarle unos papeles de las unidades de batalla electoral, y le gritó varias veces, y Chávez no le paró. Pero Katana insistió y se desgañitó tantas veces para hacerse notar, que sacó al mandatario de sus cabales y este la regañó; pero logró su objetivo. Ese episodio fue reflejado por todos los medios de comunicación, y la hizo todavía más popular.

 

El compromiso de Katana con el chavismo llegó hasta el punto que hospedó en su casa a 8 médicos cubanos del programa Barrio Adentro, e incluso los mantuvo con su sueldo. Allí vio las primeras luces de lo que años más tarde la llevó no sólo a abandonar el chavismo, sino a criticar al Gobierno de manera abierta. “Tuve 8 médicos cubanos en mi casa. El Dr. Julio González siempre me decía que abriera los ojos porque ni mi apartamento iba a ser mío. Yo no abrí los ojos porque él me dijo, yo abrí mis ojos porque me di cuenta de las cosas”, cuenta Katana.

 

Cuando dice que el país va hacia atrás, Katana habla del alto costo de la vida y las colas que ahora los venezolanos deben hacer para comprar alimentos, una referencia que ya tenía de los cuentos de Cuba. “En mi época, con 20 bolívares se hacía mercado. ¿Por qué hoy nosotros tenemos que hacer cola para todo? No, nosotros no podemos vivir así. Los mismos cubanos lo decían: que todo allá era cola”, relata.

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