El 26 de julio de 1997 hubo un movimiento telúrico, en la tercera ciudad más importante del estado Sucre. Para entonces fallecieron más de 70 personas y evidenció que la entidad sigue desprotegida ante un evento sísmico de gran magnitud.
Cumaná. El doblete sísmico registrado en La Guaira y el centro del país, el 24 de junio pasado, encendió las alarmas en el oriente de Venezuela y desnudó la inercia institucional, la falta de equipos de salvamento y el colapso total de la infraestructura de monitoreo e investigación de la entidad.
El evento telúrico revivió el fantasma del terremoto de Cariaco, el 26 de julio de 1997, que fue de magnitud 6.9. Para entonces fallecieron más de 70 personas y evidenció que el estado Sucre sigue desprotegido ante una catástrofe de gran magnitud.
Cariaco, ubicada en el municipio Ribero, es la tercera ciudad más importante del estado Sucre, luego de Cumaná y Carúpano. Es reconocida por su trayectoria agrícola y está ubicada muy cerca del Golfo del estado Sucre.

Tarea pendiente
La vulnerabilidad del estado Sucre, al cual le atraviesa la falla de El Pilar, se agrava por la disminución de sus capacidades de monitoreo sísmico. Actualmente la entidad no cuenta con el Centro de Sismología de la Universidad de Oriente (UDO), inoperante tras sufrir un desvalijamiento progresivo.

Por otra parte, la educación sísmica comunitaria quedó en el olvido. Miguel Vásquez, exalcalde de Cariaco, denunció que los últimos 29 años no han sido fructíferos en materia de prevención.
Vásquez refirió la necesidad de que el Ministerio de Educación decrete la obligatoriedad de la capacitación sísmica en todos los niveles académicos, ya que que la inacción en la materia cuesta vidas, tal como ocurrió en el Liceo Raimundo Centeno en 1997, donde fallecieron 30 personas a pesar de que las fallas estructurales fueron denunciadas previamente.
El aula preventiva Madeleine Guzmán, fue creada por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), en honor a la maestra heroína del grupo escolar Valentín Valiente, quien arriesgó su vida para salvar a sus alumnos durante el terremoto de Cariaco.
Actualmente esta aula opera de forma reactiva y solo bajo solicitud institucional, lo cual limita el conocimiento a eventos anuales aislados, como el simulacro internacional Caribe Wave, cuya decimoquinta edición movilizó a 51.800 personas el 19 de marzo pasado.

Socorristas: prioridad
Los cuerpos de bomberos y protección civil locales enfrentan un agudo déficit de equipamiento básico de rescate.
“Necesitamos dotación real y compromiso institucional. En las primeras horas de una tragedia, las comunidades actúan solas, sin equipos, movidas únicamente por la voluntad”, enfatizó el exalcalde Vásquez.
Para los habitantes locales el temor es latente. José Betancourt, un desplazado del deslave de Vargas en 1999, hoy reside en Cumaná. Relató a Crónica Uno que el doble sismo de La Guaira reactivó traumas del pasado y lo obligó a movilizarse para asegurar a su familia.
“Aquí nadie está preparado para un desastre así”.

Promesas oficiales bajo la lupa
Como respuesta tardía al sismo de La Guaira las autoridades del Ministerio de Ciencia y Tecnología anunciaron la instalación de una mesa técnica interinstitucional, para el monitoreo sísmico.
De igual forma, la Gobernación del estado Sucre activó una comisión de infraestructura junto al Colegio de Ingenieros de Venezuela y ministerios, para diagnosticar edificaciones en los 15 municipios de la entidad.
No obstante, las expectativas de la ciudadanía local están puestas en que estas mesas técnicas se traduzcan de inmediato en presupuesto, dotación de equipos y reformas legales, y que no queden en promesas burocráticas mientras la falla de El Pilar aún acumula energía.

