Foto: Génesis Carrero Soto

En barrios de Catia la Mar y La Guaira, más allá de las principales avenidas del Litoral central, los residentes duermen en las puertas de sus casas con visibles daños estructurales o en campamentos improvisados y esperan la visita y ayuda de las autoridades.

Caracas.- Más allá de la avenida principal que recorre todo el Litoral Central, en los barrios de La Guaira las afectaciones por los terremotos de hace dos semanas son graves y requieren atención de las autoridades que escasamente han recorrido algunas zonas populares.

El barrio La Lucha, de Catia La Mar, es un claro ejemplo de ese abandono reportado en zonas populares. Allí murieron 14 personas que celebraban la fiesta de San Juan ese 24 de junio, cuando se desplomó una vivienda de varios pisos y tapió a los que celebraban frente a la casa, así como a algunos habitantes de ese hogar. 

Dos semanas después de la catástrofe, solo una comisión gubernamental ha visitado esta comunidad donde viven unas 450 familias que equivalen a más de 3.000 personas, según datos de los propios vecinos.

El resto de la ayuda ha llegado de voluntarios, rescatistas y organizaciones internacionales y locales que llevaron carpas, comida y manos para levantar los escombros. 

Foto: Génesis Carrero Soto

Karelis Correa mostró cómo las casas fueron marcadas con las letras “o” y “y”, sin que ningún especialista explicara a los vecinos qué significaban esas nomenclaturas o cuándo serán demolidas algunas de las viviendas que fueron selladas y que están en riesgo de derrumbarse por completo.

Cuidar y esperar 

Ahora mismo, la opción de muchos guaireños que viven en zonas vulnerables, aseguró esta vecina de La Lucha, es permanecer “a riesgo” en sus viviendas para evitar que las saqueen y que puedan perder lo poco que les queda. 

Foto: Génesis Carrero Soto

La propia Karelis tiene dos semanas pasando los días en la entrada de su vivienda multifamiliar, de tres pisos, y durmiendo tarde en la noche unas pocas horas para recomponerse y volver a vigilar al día siguiente. 

Otros miembros de su familia se fueron a refugios cercanos, como el instalado en los estacionamientos de uno de los Farmatodos de Catia la Mar, donde han recibido atención, alimentos y agua potable. 

Foto: Génesis Carrero Soto

La gran cantidad de personas en riesgo obligó a la comunidad a habilitar también refugios improvisados en una cancha de bolas criollas y una de fútbol del sector donde las personas permanecen en carpas y, las que pueden, solo vuelven a sus casas pocos minutos para usar los baños. 

La casa de Zaidaly Villarroel, también en La Lucha, se sostiene gracias a que algunos amigos le prestaron unos tubos metálicos que sirven de soporte para sostener la segunda planta de su casa. 

Foto: Génesis Carrero Soto

Ella asegura que, además del agua potable, la comida, todo lo que reciben, necesitan materiales, apoyo para “parapetear” lo que se pueda dentro de sus casas y poder continuar sus vidas. 

“Los que tenemos la casita medio parada necesitamos cada quien arreglar, materiales para perpetrar lo que uno pueda y meterse en su casa de nuevo, a riesgo. yo necesito sostener mis casas pero no sabemos si el gobierno nos va a ayudar o alguna institución”, dijo. 

Ayuda para reparar

En todos los callejones que componen La Lucha hay escombros arrumados y gente en las entradas de las casas sacando sus cosas. Es una escena que se repite en otras barriadas como El Campito, donde los residentes reportan la ausencia de autoridades, que ni siquiera han visitado la zona para constatar el estado de las edificaciones. 

Foto: Génesis Carrero Soto

Muchos de los vecinos de El Campito se mantienen durmiendo en un campo de softbol de la zona, donde reciben eventualmente la visita de organizaciones locales e internacionales que les llevan insumos y alimentos, pero tienen personas con enfermedades crónicas y muchos niños que necesitan mejores condiciones. 

La mayoría, aunque sus casas siguen en pie, se mantienen durmiendo en refugios porque tienen miedo de que una réplica de los terremotos provoque el colapso de sus casas, por eso la petición en estas comunidades es una: que inspeccionen sus viviendas y sus calles con celeridad y seriedad y que los ayuden a reparar los daños. 

Lea también: 

Geólogos desmontan el mito de la inmunidad sísmica en Venezuela y urgen a educar a la población