Mucha gente lo dice entre risas, pero están conscientes de que el problema de la malnutrición es serio y complicado. La Encovi 2015 arrojó que 12,1 % de los venezolanos dejó de comer una o dos veces al día, y están perdiendo peso.

Mabel Sarmiento Garmendia/@mabelsarmiento

Charlie Barrera/@charliegiuliano 

Caracas. No es un chiste eso de la “dieta de Maduro”.  En el ascensor, en el Metro, en la panadería, en las oficinas, más de un ciudadano le arrima su actual estado físico a esa dieta provocada por el desabastecimiento de los productos de la cesta básica, que según la firma Datanálisis llegó en mayo a 82,3 %.

“¿Se acuerdan de la panza que tenía hace unos cuantos meses?, pues la perdí con la dieta de Maduro”. “Ni con todas las dietas que hice en mi vida rebajé, ahora con el régimen de Maduro he perdido 12 kilos, eso es lo único que le agradezco”. Son dos testimonios de venezolanos entrevistados en una cola para comprar comida.

El primero, un hombre de 33 años y que según dijo tenía una “lipa cervecera”, perdió cerca de 8 kilos en los últimos tres meses. Y la razón, aunque lo expresó jocosamente, fue la “dieta de Maduro”, que se traduce en una alimentación no balanceada con ausencia de proteínas, vegetales y cereales.

“En vez de tres platos al día consumo dos. Desayuno tarde para alargar el almuerzo. Además en mi casa hace mucho tiempo que ya no hay aceite, mantequilla, harina de maíz  precocida y pasta. Ya no compramos carne. De vez en cuando pollo y estamos obligados a comer sardinas”, señaló Carlos Báez.

De las frutas, contó que come lechosa y melón porque tiene unas matas sembradas en el patio de la casa. “Pero en estos días fui a comprar un kilo de cambur y se me salieron los ojos: 1.200 bolívares me estaban cobrando y por eso no lo compré”, indicó.

Para Báez no está mal que ahora coma más yuca o plátano. “Aunque esa debe ser una decisión de cada quien no algo impuesto. Además me doy cuenta de que las arepitas de yuca no llenan y entonces usas casi un kilo que está en 900 bolívares en dos o tres personas. Tampoco es rentable”.

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Agregó que también ha contribuido a la pérdida de su peso las horas que se gasta caminando de un supermercado a otro buscando comida.

“Esa dieta pegó en la casa”

Un señor de la tercera edad, que no quiso dar su nombre, comentó que esta dieta pegó duro en su casa. “Yo cobro 15.000 bolívares de la pensión. Eso no me alcanza para nada y en mi casa somos cinco personas”, dijo.

Se quejó de los altos precios de la comida. “Por ejemplo, una pila de tres plátanos cuesta 600 bolívares, la cebolla está en 1.000 bolívares. En mi casa no estamos comiendo bien, ya no incluimos vegetales y dejamos de comprar lo que uno llama aliños, como el pimentón. Comer carne es un lujo. La dieta de Maduro la hacemos todos los venezolanos, al menos en mi casa la hacemos”, comentó entre risas.

La mayoría de las personas entrevistadas en plena vía pública se reían de la frase. Sin embargo, cuando ofrecían detalles acerca de qué están ingiriendo a diario sus rostros se volvían más serios y algunos hasta bajaban la mirada: «papa, yuca, plátanos y arroz», cuando consiguen.

Dentro de la estación del Metro de Coche, una mujer que pidió omitir su nombre por seguridad, contó que en su casa son solo dos personas, pero destacó que igual les resulta difícil hacer mercado.

Con resignación manifestó que su madre está en un delicado estado de salud y, por tanto, no puede hacer colas y menos ir de farmacia en farmacia para comprar las medicinas.

“Me toca hacer de todo para conseguir la comida y los remedios. No solo es la dieta de Maduro, es que no estamos consiguiendo nada. La dieta se extendió incluso a los servicios, ahora tenemos menos agua, por ejemplo”, aseveró.

Ubaldo López, quien es zapatero desde hace cinco años y vive solo, también comentó que se le hace difícil alimentarse todos los días: “Antes no llevaba almuerzo al trabajo y compraba algo en la calle, ahora no. Todo está carísimo. Cuando no tengo nada para almorzar me compro unas frutas para aguantar. Ahora me estoy poniendo en la línea”.

Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi), 12,1 % de los venezolanos dijo haber dejado de comer una o dos comidas al día, pues sus ingresos no rinden, además porque no consiguen los rubros. Esto los está llevando a una mala alimentación y a una dieta de sobrevivencia —que ahora la llaman la “dieta de Maduro”— con el resultado inmediato de deterioro de la salud y del aumento de los niveles de pobreza.

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Un mal de años

Un estudio de nutrición que presentó el fallecido presidente Hugo Chávez en 2009 arrojó que el índice de obesidad aumentó en 20 años de 6,3 % a 14,5 %.

Una tendencia que, según el ex mandatario, se debía a las casas de alimentación inauguradas por su Gobierno y a los supermercados que se subvencionan con la renta petrolera.

“Ahora nos alimentamos mejor. Es difícil que haya alguien que no coma tres veces al día, siempre hay remanentes por ahí”, señaló Chávez en esa oportunidad.

Para poner fin al exceso de calorías, Chávez recomendó la pasta de arroz en lugar de los espaguetis de trigo, beber jugo y leche de soja en lugar de bebidas gaseosas y solicitó a sus militantes hacer ejercicios abdominales para tonificar su estómago.

En año 2013, el informe Estadísticas Sanitarias Mundiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaba que 30,7 % de la población venezolana padecía de obesidad: prácticamente 3 de cada 10 ciudadanos era «gordito».

Esta lamentable cifra colocaba al país entre los líderes suramericanos de esta patología, seguido por Chile con 29,05 % y Uruguay con 23,35  %.

A mediados de 2014 el Gobierno Nacional lanzó la campaña “Agarra Dato, Come Sano”, la cual tenía como objetivo primordial transformar los patrones de consumo y cambiar los hábitos alimentarios de los venezolanos a través de mensajes publicitarios con el fin de reducir los índices de sobrepeso y obesidad, que se han ido cuantificando en la población, teniendo como meta el 2019.

Pese a la campaña —y según la Encovi que presentaron las doctoras Maritza Landaeta Jiménez y Marianella Herrera Cuenca de la Fundación Bengoa para la Alimentación y Nutrición— un gran porcentaje de venezolanos seguía obeso y desnutrido.

Las especialistas señalaron que más de 40 % de la comida diaria tenía como base la harina de maíz o de trigo.

Ahora las condiciones son más críticas, pues lo que reportan investigadores como Yngrid Candela, integrante del Observatorio Venezolano de la Salud (OVS), es que existen graves problemas nutricionales en Venezuela.

Ya no solo es el sobrepeso, sino que además se está presentando en la población un déficit nutricional agudo, baja talla en los niños y hambre en general.

“Ahora la población compra alimentos con poca calidad y en menor cantidad y gasta más en esos productos; no come lo que le gusta sino lo que consigue; suprime el desayuno o la cena; almuerza con pocas raciones y sin proteínas de origen animal; tiene limitaciones para sustituir los alimentos y consume  menos leche”, explicó.

Por esas razones se percibe que la población está perdiendo peso aceleradamente.

Y eso fue lo que le pasó a Báez y a la señora Virginia Goncalvez —el otro testimonio de la señora en la cola—, quien comentó que nunca, con todas las dietas que había hecho en su vida, había estado tan flaca.

Los 12 kilos que dice que bajó los calculó desde diciembre pasado hasta la fecha. “Ya me estoy poniendo pantalones que hace años no usaba porque no me subían de la cadera. Claro, no me parece malo físicamente pero igual me siento cansada, me duelen los huesos y siento que no tengo fuerzas para nada”.

Foto: Cheché Díaz


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