ONG, expertos y analistas coinciden en que ha sido la opacidad el rasgo distintivo de las negociaciones y los acuerdos que avanzan en el marco de un nuevo diálogo entre el chavismo y la oposición.
Caracas. Como si respondieran a una misma directriz, el Gobierno interino de Delcy Rodríguez, designado para dirigir la administración tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado, y el de Estados Unidos (EE. UU.), a través del secretario de Estado, Marco Rubio, celebraron las más recientes excarcelaciones de presos políticos e informaron la cifra de 1046 “liberados” desde el pasado 3 de enero.
Se trata de un dato oficial que, en ningún caso, ha sido acompañado de un listado de nombres o un balance que permita cotejar los resultados y hacer seguimiento y que, además, contrasta con el número de 894 presos políticos excarcelados corroborados por el Foro Penal hasta junio y a los que se suman otros 78 que recibieron medidas sustitutivas desde el 14 de agosto, según los propios datos de esta organización.
Se trata de un dato oficial sin respaldo público: en ningún caso ha sido acompañado por un listado de nombres ni por un balance que permita cotejar los resultados o realizar un seguimiento riguroso.
La cifra, además, contrasta con el registro del Foro Penal, ONG venezolana referente en la documentación de detenciones arbitrarias, que hasta junio había contabilizado 894 presos políticos excarcelados y al que se suman otros 78 beneficiados con medidas sustitutivas, mecanismos legales que permiten afrontar el proceso judicial fuera de prisión, desde el 14 de agosto, según datos de la propia organización.
ONG, expertos y analistas coinciden en que la opacidad ha sido el rasgo distintivo de las negociaciones entre Estados Unidos y Venezuela. El proceso se desarrolla tras la captura de Nicolás Maduro y continúa ahora con la Asamblea Nacional (AN) de 2015, el parlamento electo ese año que mantiene reconocimiento de varios actores internacionales, en el marco de un nuevo diálogo entre el chavismo y la oposición.
“El manejo discreto de las discusiones es necesario para la celebración de una negociación, pero eso no debe significar la posibilidad de acceso mínimo de información más allá de los comunicados”, explicó a Crónica Uno el politólogo Jesús Castellanos.
Sin información oficial
“La reciente liberación de más de 130 presos políticos en Venezuela es un paso crucial para el proceso de reconciliación de la nación. Desde el 3 de enero, se han liberado 1.046 venezolanos”, escribió Marco Rubio en su cuenta en X.
Pero el funcionario norteamericano tampoco aportó datos concretos sobre estas medidas sustitutivas de privación de libertad y, hasta ahora, la ciudadanía solo cuenta con datos basados en el levantamiento de ONG como Foro Penal o Encuentro Justicia y Perdón, cuyas cifras difieren un poco de las de la primera organización y sitúan las excarcelaciones más recientes en 83 y el número total de detenidos por razones políticas en el país en 448 al 17 de agosto.
A través de su cuenta en X, Encuentro, Justicia y Perdón reiteró su llamado al Ejecutivo para que actúe con transparencia en el proceso de excarcelaciones y garantice la libertad plena, la extinción de todas las restricciones judiciales o cargos pendientes, de todas las personas privadas de libertad por motivos políticos.
#4:00 pm Desde el 14 de agosto a la presente fecha, nuestra organización ha logrado verificar y corroborar la excarcelación de 83 personas. Dentro de este grupo de excarcelados contabilizamos a 17 mujeres y 66 hombres.
— Justicia, Encuentro y Perdón (@JEPvzla) August 17, 2026
Del total de casos de excarcelaciones, 11 de ellos no…
Así, desde comienzos de año, las medidas adoptadas en favor de la “reconciliación nacional” que enfatizan los voceros locales y replican los internacionales han avanzado al margen de cifras oficiales públicas, a pesar de las continuas demandas de familiares y activistas.
The recent release of over 130 political prisoners in Venezuela is a crucial step for the nation's reconciliation process. Since January 3rd, 1,046 Venezuelans have been released.
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) August 14, 2026
As we continue to advance the three-phase plan, the United States continues to closely monitor the…
Monitoreo de EE. UU.
En su mensaje, difundido poco después de las primeras excarcelaciones de la semana pasada, Rubio concluyó asegurando que “Estados Unidos sigue monitoreando de cerca el proceso liderado por Venezuela de conversaciones presenciales con las autoridades interinas”.
Para Castellanos, este factor constituye un elemento distintivo y determinante en la dinámica de las negociaciones entre el chavismo, el movimiento político oficialista, y la oposición.
Jesús Castellanos recalcó que, aunque “no hay garantías definitivas” de que cualquier pacto acordado en las negociaciones se cumpla, “la principal diferencia, que no es menor, es la presencia en calidad de tutelaje de EE. UU”.
Esto, a su juicio, implica una “mayor presión para el Rodrigato (como llaman al Gobierno encargado que tiene como figuras principales a los hermanos Rodríguez), aunque dicha presión esté planteada conforme a los intereses de EE. UU.”.
Hermetismo
Desde su instalación el 6 de agosto pasado, la mesa de negociación, encabezada por Dinorah Figuera, presidenta de la AN de 2015, por la oposición y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional oficialista y hermano de Delcy Rodríguez, por el chavismo, solo ha publicado dos comunicados: uno de apertura y otro de cierre de su primer ciclo de conversaciones.
En el primero, solo se detalló que el primer ciclo de trabajo incluiría cinco jornadas tras las que se informarán los avances. No fue sino hasta el cierre de esta jornada cuando se indicó, en el escrito concluyente, que la metodología de funcionamiento se rigió por dos mesas técnicas.
De estas mesas, una estaba determinada a tratar el tema de la atención a la emergencia por el doble terremoto y la otra se encargó de discutir el “fortalecimiento de la democracia, el Poder Judicial y el Poder Electoral”.
Aunque se detalló que “fueron cinco sesiones de trabajo con las mesas técnicas y cinco plenarias entre ambas delegaciones”, no fueron puntualizaron los temas tocados en particular ni los miembros de cada mesa técnica.
Al respecto, Castellanos explicó que al no estar clara la metodología de la conversación, uno de los temas que preocupa es lo cerrado del proceso.
“Es lógico que un proceso de negociación no sea de total dominio del colectivo, pero sí deberían existir espacios de información, los cuales, soy de la opinión, para este caso están seriamente limitados. Lo ocurrido al inicio de esta mesa con una periodista de Efecto Cocuyo y la incertidumbre producida son ejemplos de ello”, dijo el politólogo, haciendo referencia a un hecho de hostigamiento sufrido por una reportera que daba cobertura a las negociaciones.
Por más “claridad”
Frente a la opacidad que se impone, los propios actores con influencia en el diálogo exigen mayor claridad en hechos como la excarcelación de presos políticos. Una realidad que, si bien no está planteada en el escrito de conclusiones del primer ciclo del diálogo, es una consecuencia de este reinicio de conversaciones entre los sectores polarizados del país.
“Un país que avanza hacia la transición democrática no debe haber presos políticos. Urge claridad en relación con las cifras oficiales, en contraste con lo verificado por las organizaciones de derechos humanos que siguen el proceso”, pidió la propia Dinorah Figuera en sus redes sociales este 16 de agosto.
Ella, y decenas de políticos y activistas dentro y fuera de Venezuela se han mostrado vigilantes de los acontecimientos exigidos por los venezolanos para el avance hacia una transición política.
En este escenario, según coinciden analistas y actores políticos, la reforma del Poder Judicial acordada en esta fase inicial representa un “gran avance” hacia la reinstitucionalización de Venezuela, la restitución de la autonomía e independencia en los poderes del Estado; un paso que, si bien no es definitivo, constituye un punto de partida relevante.

