La pandemia amenaza cobertura de planes de vacunación tradicional en Venezuela

La llegada del COVID-19 al país agudizó la crisis del sistema de salud público. La cobertura de vacunas, que apenas se sostiene con programas de cooperación internacionales, se ve afectada por las medidas de confinamiento. Mientras tanto, continúan las alarmas por casos sospechosos por sarampión y difteria.

Caracas. A mediados del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia alertaron sobre la disminución de inmunizaciones en el mundo como consecuencia de la pandemia. Venezuela, que ya contaba con una baja cobertura, no fue la excepción. Un año después, las medidas implementadas en contexto COVID-19 aún limitan a la población al acceso a las vacunas.

El secretario de la Academia Nacional de Medicina, el doctor Huníades Urbina asegura que, en efecto, se redujeron las oportunidades de inmunización a nivel público. La retención de la movilidad, la escasez de gasolina y la agudización de la crisis económica son factores que impiden el cumplimiento regular de los programas de vacunación en la nación. Según el experto, durante las semanas de cuarentena radical, en la mayoría de los centros de salud, las consultas de puericultura y pediatría permanecen suspendidas.

Como consecuencia, vemos retrasos en los calendarios vacunales de los niños. Madres que perdieron tiempo y dinero asistiendo al hospital, que sin recursos económicos deben regresar hasta un mes después”, señala.

De acuerdo con información extraoficial, entre enero y noviembre del 2020, Venezuela registró una cobertura de 55 % de la vacuna contra el Hepatitis B; 75 % de la fiebre amarilla (VFA) y 75 % la BCG.

Por otra parte, la primera dosis de la pentavalente cubrió solo 65 %, la polio oral (OPV) 57 % y 70 % polio inactivada (IPV). Mientras que, sarampión-rubéola-parotiditis (SRP) en primera dosis 69 % y en la segunda dosis en niños de un año, 25%.

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Fuente: www.svpediatria.org
Sistema deteriorado

En opinión de Urbina, la pandemia solo profundizó una crisis de vacunación que ya enfrentaba el país. De acuerdo con la OMS, la cobertura de inmunización debería alcanzar al menos 90 % en cada nación y 80 % en sus estados. Sin embargo, en 2019, Venezuela apenas cubrió 50 % de la población, informa Urbina.

El especialista destaca la deuda de 11 millones de dólares adquirida por el Gobierno en el año 2017 con el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de Salud, que desde noviembre del 2020 impide adquirir vacunas mediante el mecanismo de cooperación. El programa abasteció al país por 16 años con vacunas para adultos y niños.

Sin presupuesto para comprarlas por mecanismos regulares, Venezuela depende de donaciones internacionales. Por ahora, su principal soporte es el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), mediante el cual naciones y organismos internacionales apoyan la cobertura universal de vacunaciones con el fin de prevenir las mortalidad y morbilidad causada por enfermedades inmunoprevenibles.

Venezuela, actualmente, aplica las vacunas del PAI con las donaciones que hacen en otros países, pero no puedes poner la salud pública de un país en manos de otros países. Menos por donaciones, porque tú donas lo que te sobra. No puedes exigirle a un país que cubra lo que no tienes. Es deber y obligatorio del Ministerio Popular de Salud, dice Urbina.

El exministro de Salud, José Felix Oletta, denunció que desde hace cuatro años las vacunas para neumococo conjugada pediátrica (PCV 13), rotavirus e influenza pediátrica no se aplican en centros de salud públicos del país. En instituciones privadas, los costos rondan entre los 80 y 120 dólares.

Sin la vacuna de rotavirus inmediatamente aumenta la mortalidad en menores de un año por diarrea”, afirma Oletta. Sin embargo, señala, son cifras que nunca serán publicadas por fuentes oficiales.

Una alarma

Enfermedades que estaban erradicadas en el país como la difteria y el sarampión reaparecieron en los años 2016 y 2017, respectivamente. Pese a que el Ministerio de Salud de la mano de la OPS inició jornadas de vacunación —que hasta marzo del 2019 contaban con más de 8 millones de niños vacunados contra el sarampión y más de 5 millones inmunizados contra la difteria— en el interior continúan las alertas sobre posibles brotes.

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En su último informe de situación, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reportó 153 casos sospechosos de sarampión, rubeola y síndrome de rubeola congénita en Venezuela, ninguno confirmado. Sumado a los casos reportados desde el resurgimiento del sarampión, serían más de 11.200 posibles casos, entre ellos, 7058 confirmados.

El pasado 6 de abril, voceros de tres comunidades indígenas de Alto Caura, en el estado Bolívar, advirtieron sobre 100 casos sospechosos de la enfermedad, así lo reseñó el portal Correo del Caroní. Los representantes de las comunidades Anadekeña, Santa María de Erebato y Entre Ríos solicitaron la intervención de una comisión del Ministerio de Salud o de su órgano adscrito, Instituto de Salud Pública, para controlar el brote.

Por otra parte, en su vigésima séptima alerta sobre difteria, la Sociedad Venezolana de Salud Pública informó sobre 3033 casos sospechosos de la enfermedad reportados por la OPS, de los cuales se confirmaron 1685.

Oletta asegura que las poblaciones más vulnerables se ubican en estados fronterizos. Las comunidades dispersas y las etnias indígenas tienen más riesgo de padecer este tipo de enfermedades. “Y cuando ocurre, la morbilidad y la mortalidad es muy elevada”, dice.

No obstante, una de las mayores preocupaciones para el doctor radica en la incapacidad de respuesta por parte del Estado. A su juicio, la problemática en la cobertura de vacunación tradicional sugiere escenarios desalentadores para atender la pandemia en el país.

Si no pueden garantizar la cobertura de vacunación, no quiero imaginar que pasará con la vacunación contra el COVID-19, que representa un reto tres veces mayor”, dice Oletta.

Hasta el 31 de marzo, han llegado 750.000 vacunas contra la COVID-19, entre dosis Sputnik V y Sinopharm. De acuerdo con cifras oficiales, 98.000 trabajadores de la salud han sido inmunizados, informó la OCHA.

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