Directores, productores y actores han desarrollado proyectos que incluyen varios largometrajes y cortometrajes. Hay algunas iniciativas que van más allá y también ofrecen obras de teatro a través de Zoom.

Caracas. El cine venezolano suele estar en un limbo. Es incierto el paradero de aquellas películas que llegan a las salas comerciales. Luego de su estreno, es difícil seguirles la pista en una dinámica que no termina de consolidarse como industria.

Hace unos años hubo esfuerzos por sacar en DVD algunas obras. En años recientes, Diego Rísquez lo hizo con Reverón y Carlos Oteyza con documentales como Tiempos de dictadura o CAP 2 intentos

La Cinemateca Nacional solía ofrecer copias de filmes como Araya de Margot Benacerraf, pero esta institución del Estado también es responsable del deterioro de muchas películas bajo su resguardo, de acuerdo con Oscar Garbisu, quien fue durante varios años coordinador del archivo fílmico.

Sin embargo, los esfuerzos son insuficientes, especialmente ante los cambios en las dinámicas de consumo de contenido, en el que las plataformas streaming se convierten en la opción más inmediata.

En estos meses de pandemia, en los que los circuitos de exhibición han estado cerrados por la cuarentena, han surgido distintas plataformas que ofrecen la posibilidad de ver películas venezolanas. Algunas tienen como objetivo primordial la difusión del cine nacional, mientras otras lo incluyen como parte de una programación más amplia.

Los modelos de negocio que predominan son la suscripción, que permite ver varias películas por un monto fijo, y el pago por película, que brinda la visualización por un período de 24 o 48 horas. 

Cine Mestizo es una de esas iniciativas. Uno de sus fundadores es Daniel Ruiz Hueck, quien vive desde hace siete años en Madrid. Hasta los momentos ofrece un catálogo con 42 obras venezolanas, entre las que se encuentran Azul y no tan rosa (2012), de Miguel Ferrari; Cien años de perdón (1998), de Alejandro Saderman; La soledad (2016), de Jorge Thielen Armand; La virgen negra (2008), de Ignacio Castillo Cottin. 

Cine venezolano
Cine Mestizo apunta a los venezolanos en el exterior que quieran conectar con Venezuela a través del arte

«Tenemos buenas películas, pero faltan muchas. Mi plan es ofrecer la plataforma más completa y diversa de cine venezolano. Por los momentos no hay ninguna que tenga tantos largometrajes nacionales como nosotros. Sé que estoy también compitiendo con Netflix, Amazon Prime y tengo que ver cómo me meto en ese nicho de mercado que son los venezolanos en el exterior«, comenta Ruiz Hueck, quien prevé tener películas de Carlos Azpúrua, Fina Torres, César Bolívar y Román Chalbaud. No descarta incluir obras hechas por venezolanos producidas en otros países, como Resistance, de Jonathan Jakubowicz. 

De acuerdo con el fundador, hay un promedio de 200 visitas diarias a la página. Hasta ahora registran 50 suscripciones y 20 compras de películas por día. Las más solicitadas hasta el momento de redacción de esta nota eran Se solicita muchacha de buena presencia y motorizado con moto propia (1977), de Alfredo Anzola; Papita maní tostón (2013), de Luis Carlos Hueck; La corte malandra (2019), de Jackson Gutiérrez; así como Cien años de perdón (1998) y Golpes a mi puerta (1994), ambas de Alejandro Saderman. Ver un largometraje tiene un costo de 1,85 dólares. 

«Mi target principal son los venezolanos en el exterior. Son los que tienen el poder adquisitivo para pagar en divisas. La gente extraña el territorio, pero también se está conectando al país con la música y con el cine. Quiero que las personas puedan vincularse con las historias que les pertenecen».

Daniel Ruiz Hueck insta a superar la predisposición hacia el cine venezolano: «El mismo prejuicio que tiene un peruano ahorita hacia un venezolano, es el mismo que tiene un venezolano hacia su cine».

Varios de los filmes disponibles en Cine Mestizo hasta hace pocos meses se podían ver en Youtube, bien sea de manera ilegal o en canales de los directores responsables de cada obra. “Sí, contractualmente las hemos mandado a sacar. Al ser nosotros una plataforma, es más fácil reclamar derechos. Ahora se garantiza que el dinero le llegue al dueño de la película y a otras personas que trabajan por preservar el patrimonio fílmico».

Entre los planes también está recuperar películas consideradas perdidas. «Por ejemplo, Puras joyitas de César Oropeza y Henry Rivero, de 2007, no tiene copias en digital. He hablado con Jorge Granier a ver si se consigue la copia de RCTV, que la transmitió». 

Por su parte, el cineasta Carlos Daniel Malavé impulsa Clickaplay, con 12 filmes venezolanos por ahora. En el catálogo figuran Infección (2019), de Flavio Pedota; Azul y no tan rosa (2012), de Miguel Ferrari y filmes propios del realizador como Venezuela es un desorden (2018) y Blindado (2019).

«También tenemos previsto películas europeas. Ese contenido lo tenemos y lo iremos agregando exclusivamente en Venezuela. Una de nuestras principales fortalezas es que se puede pagar en bolívares de manera fácil y directa», cuenta el realizador sobre la plataforma que salió hace mes y medio. 

Cine Venezolano
Clickacine prevé realizar producciones propias para aumentar su oferta

Para el momento de realización de este trabajo, para ver una película como Infección había que pagar 1.550.000 bolívares. «Hay mucho tráfico. Semanalmente hay 5000 visitas, pero eso no se refleja en alquiler de películas. A la gente todavía le cuesta ver cine venezolano. Eligen entre dos o tres películas que son las más conocidas. Estamos hablando también con los cineastas para que le den publicidad a sus largometrajes. Hay una creencia de que por estar en una plataforma generará dinero automáticamente”, afirma Carlos Daniel Malavé.

Está previsto también que Clickaplay tenga suscripciones. Por los momentos, solo es pay per view. «También hemos evaluado la publicidad y que las personas vean gratis las películas, así como también ofrecer otros productos audiovisuales y generar contenido propio como atractivo”. 

Preguntado sobre las más vistas, contesta: «Me da mucha pena decirlo, pero uno de los filmes más solicitados es Solteras indisponibles, una comedia que es mía. (Ríe). Como 1000 personas la han visto». 

Clickaplay inicialmente se iba a llamar Clickacine, pero los socios iniciales se separaron y fundaron Cine Mestizo. 

Otra de las opciones es Veloz Streaming, lanzada en octubre. El director Edgar Rocca es uno de los responsables de este proyecto junto con la actriz y productora Elaiza Gil. 

La oferta incluye El peor hombre del mundo (2016) e Infieles (2019), realizados por Rocca. También están El malquerido (2015), de Diego Rísquez, así como largometrajes internacionales como The Confession (2017), de Zaza Urushadze. Tienen un costo de 1 dólar. Al igual que Clickaplay, Veloz Streaming permite el pago en bolívares a través transferencia y pago móvil.

Cine Venezolano
Veloz Streaming es uno de los tantos proyectos surgidos de Veloz Producciones

«No se han creado puentes efectivos para que las películas venezolanas se mantengan en plataformas digitales. Mi película Infieles está en Amazon Prime, pero mi éxito individual no significa una mejora para el cine nacional. Esta es una forma de aportar en momentos en los que nuestro cine está bastante aislado. Las plataformas nos dan visibilidad«, comenta Edgar Rocca, quien también es director del documental Cine invisible, una obra en conjunto con Robert Gómez que se adentra en el sentido de pertenencia del cine realizado en el país entre el público general. 

El modelo de negocio es dual. Por renta o suscripción. Hasta los momentos hay 63 suscriptores y la película más vista tiene 150 reproducciones. 

“No podría decirte qué otra plataforma es competencia porque todas estamos viviendo lo mismo: internet lento, complicaciones para tener un catálogo amplio, falta de poder adquisitivo, el aislamiento político, económico y social», detalla el también guionista.

Hay películas del realizador que están en otras plataformas de streaming. Para él, no representan ningún problema. «Me conviene que estén en Cine Mestizo y en Clickacine. Si se ven por allá, es más dinero que ingresa para mí como productor. No me parece que sean competencia, mucho menos en esta situación del país».

Veloz Streaming además fue la plataforma por la que se llevó a cabo la primera edición del Primer Festival de la Crítica Cinematográfica de Caracas, organizada por el Círculo de Críticos Cinematográficos de Caracas.

Por su parte, Cinesa ha dispuesto en su canal de Youtube una serie de documentales de acceso libre al público. Recientemente, estrenaron Virgen de la Chinita, nuestra virgen morena, de Carlos Caridad Montero e Isaías Medina Angarita, soldado de la libertad, de Carlos Oteyza, de quien también se puede ver CAP 2 intentos

Historias cortas 

En Bogotá está la actriz y productora Fabiola Arace. Junto con Gabo López, dirige Micro 9 Plus, una plataforma que se encarga de cortometrajes. 

Ambos querían crear contenido para historias en Instagram. Pero luego se percataron de que era mejor idea crear un espacio de streaming. «Comenzamos con producciones propias. Decidimos hacerlo todo. Compramos los equipos y llevamos a cabo todo el proceso. Así fue como surgió esta idea con historias que no pasan los 10 minutos, muy a tono con lo que se realiza en estos momentos en los que las gente quiere ver contenido breve. No es una plataforma de nosotros nada más, sino de creadores que se quieran sumar. Queremos contar con venezolanos porque son nuestra gente, pero también estamos abiertos a personas de cualquier parte del mundo», afirma Fabiola Arace. 

Cine Venezolano
Micro 9 Plus es un proyecto de Fabiola Arace y Gabo López que  se amolda a los contenidos breves

Micro 9 Plus está operativa desde septiembre de este año. Hasta ahora hay 4 cortometrajes disponibles, de los que 3 son producciones propias: Poliamor, El camerino de Chicago y Marcos, dirigidos por Gabo López. Para verlos solo basta registrarse en la página sin ningún costo. La plataforma está operativa desde el 9 de septiembre. Desde entonces han sumado 3000 registros. 

«La convocatoria está abierta para que nos contacten todos aquellos que tengan un cortometraje, bien sean documentales o formato serie. Para el año que viene queremos que el acceso a Micro 9 Plus sea por membresía, no solo como modelo de negocios, sino para que los creadores obtengan beneficios. También nos gustaría tener patrocinantes», apunta la actriz. 

Desde Los Ángeles. Mimí Lazo y Luis Fernández impulsan Mimilazo.net, el portal en el que ofrecen obras que originalmente presentaban en salas de teatro como A 2,50 la cubalibre, No eres tú soy yo y A mi gordo no me lo quita. Es un proyecto mucho más amplio que incluye distintas opciones. 

También han ofrecido filmes venezolanos como Acosada en lunes de Carnaval (2002), de Malena Roncayolo. El domingo 22 de noviembre hubo una exhibición del largometraje y luego un foro con la directora y algunos actores. Para el 13 de diciembre está prevista una actividad similar con Una noche oriental (1986), de Miguel Curiel. Para disfrutarla, el costo es de 1,03 dólares. El 20 de diciembre estará disponible Hora menos (2001), de Frank Spano, como homenaje a las víctimas de la tragedia de Vargas de 1999. El sistema tiene similitudes a lo planteado por el Trasnocho Cultural desde mayo de este año. 

Entre los planes están incluir filmes de figuras fundamentales para el cine venezolano como Román Chalbaud o Mauricio Walerstein. «Es una forma de revisitar nuestro cine y conversar sobre esos largometrajes. La idea es acercar a la gente de manera directa con los creadores. La distribución del cine venezolano siempre ha sido un reto, y esta posibilidad es una experiencia humana que vale la pena», dice Luis Fernández desde Los Ángeles, Estados Unidos. 

Cine Venezolano
Luis Fernández y Mimí Lazo han encontrado en el Zoom un espacio de encuentro para el cine y el teatro

También han pensado en tener a un periodista que semanalmente entreviste a directores o actores venezolanos para transmitir a través de Zoom. Comentan que Mónica Montañes está escribiendo una serie para la plataforma, al igual que Luis Fernández prepara Sexo sentido para el mismo formato. 

«Con esto de la crisis por la pandemia, le dije a Luis para hacer las obras por Zoom. En vivo, con la gente ahí y de verdad ha sido bastante emocionante. Además, da la oportunidad de compartir con el público, con venezolanos que están en tantos lugares. Por ejemplo, Luis acaba de terminar una obra, y se pasó más tiempo hablando con las personas, que el que empleó para la función. Creo que eso es más importante que el aplauso«

Ambos indican que en tres meses, han recibido un promedio de 20.000 visitas. Hay una base de 10.000 suscriptores, y por obra de teatro, hay un promedio de 150 personas por función. 

Para Luis Fernández, el reto que exige Zoom para la puesta en escena debe ser visto como una oportunidad. «No oyes el aplauso, pero la conversación posterior lo ha sustituido. Venezolanos que tienen años sin ver a su familia o a sus amigos, se organizan para ver una obra, y luego comparten en la sesión. Ha sido una sorpresa, una experiencia conmovedora. Porque eso es imposible hacerlo en una sala de teatro. No puedes invitar al público al camerino. Por eso invertimos tanto esfuerzo en la plataforma, porque creemos que esta dinámica se mantendrá más allá de la coyuntura de la pandemia«.

Mimí Lazo agrega: «Antes de venirme, en Venezuela era una proeza ir al teatro en la noche por el temor a que te pasara algo. Ahora, de esta forma, es una manera de ver obras, incluso para la gente mayor, sin que salgan de sus casas. Es una opción para aquellos creadores que no tengan presupuesto para contratar un teatro. No es cine, no es teatro, no es televisión. Es Zoom, algo nuevo. Necesita una energía específica, una concentración bárbara. Me imagino que con el tiempo el Zoom mejorará sus funciones«.


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