Las adolescentes se prostituyen para ganarse la vida

Según un estudio realizado por la Asociación de Mujeres por el Bienestar y Atención Recíproca (Ambar), en el país hay cerca de 45.000 niños y niñas sumergidos en la explotación sexual.

Caracas. «Esto es como un círculo vicioso, uno quiere salir y a la vez no», alcanzó a decir una joven contactada por medio de una persona transexual que trabaja en la avenida Libertador, y que desde hace dos meses entró al oficio junto con otra amiga, también menor de edad.

Ambas viven en Catia y salen en la tarde hacia la avenida Libertador para captar clientes. «Pero ya a las 7:00 p. m. se están regresando porque son nuevas y aquí hay que trabajar por cuadras y en grupos debido a que hay mafias y mucha inseguridad», comentó el contacto trans vía telefónica.

Del dinero que ganan no comentaron mucho, pero extraoficialmente se conoció que las tarifas no bajan de 3.000 bolívares cuando se trata de jovencitas.

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Ciertamente, no es fácil obtener un testimonio de un adolescente ejerciendo está actividad. Se amparan en que son menores y siempre hay alguien mayor haciendo presión para que no den entrevistas. No obstante, entre algunas de las frases que se les pueden sacar está la información sobre su procedencia, siendo la mayoría de barrios o del interior del país. «¿Por qué lo hace?» porque tienen un familiar o una amiga que se prostituye o hijos que mantener. Hay otros casos en los que las muchachas cuentan que los hombres les dan para vestirse a la moda.

Un estudio de Ambar estimó que en Venezuela hay 45.000 niños y niñas víctimas de la explotación sexual. A nivel mundial, el grupo etario más afectado es el que va de 14 a 18 años.

Nury Pernía, presidenta de la Asociación de Mujeres por el Bienestar y Atención Recíproca (Ambar), más allá de lo alarmante que resulten las cifras, sostuvo que el problema es la realidad social en la que se encuentran estos menores. «Se están prostituyendo como única estrategia para sobrevivir», señaló.

Ambar, hace unos años, realizó un estudio de campo precisamente en la avenida Lecuna, en Catia, Sabana Grande, Chacaíto y plaza Caracas, donde encontraron grupos de cinco a 15 muchachitas trabajadoras sexuales, entre los 14 y 16 años.

Una mujer joven camina en una esquina de la avenida Libertador. Cristian Hernández/CU
Una mujer joven camina en una esquina de la avenida Libertador.

Esa investigación arrojó resultados preocupantes, como el hecho de que las jovencitas —principalmente las menores de 14—, tenían poco conocimiento o casi ninguno de las enfermedades de transmisión sexual, ni siquiera del VIH. Tampoco sabían cómo prevenir estos males.

Según Pernía, los estudios y los abordajes hechos a estas adolescentes demuestran que incurren en el oficio porque las ingresa una amiga, en primer lugar y, en segundo, porque viven en situación de abandono, ranchos y pensiones. Hay casos muy puntuales en los que son guiadas por su misma madre.

Lo más crítico de las entrevistas con estas chicas fue cuando les preguntaron por qué lo hacían y del grupo de 104 encuestadas, 56 dijeron «porque me gusta».

A lo que Oscar Misle, de Cecodap, sostuvo que ese «me gusta» está supeditado al dinero, pues estas personas nunca se sienten bien cuando son manoseadas por muchos hombres, o cuando se tienen que acostar con alguien que nos les agrada.

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En el abandono

La prostitución infantil está calando silenciosamente en las calles caraqueñas y no se observa una política gubernamental liderada por los ministerios de Salud, Educación, Deportes, Vivienda e incluso de las Comunas. Más bien hay, según los investigadores, negligencia y abandono.

De acuerdo con Pernía, han encontrado en esta población una precaria situación de salud, muchas de las víctimas están ligadas al consumo de drogas y de licor, pertenecen a pandillas, tienen mala alimentación y una total falta de higiene. «Eso las hace mucho más vulnerables».

Fotos: Cristian Hernández


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