Yngrid Candela, investigadora del Cendes-UCV, dijo que en el país no existen ni seguridad ni soberanía alimentaria, pues los venezolanos no tienen acceso a los insumos básicos, y una muestra es que están perdiendo peso aceleradamente.

Mabel Sarmiento Garmendia/@mabelsarmiento

Caracas. Déficit nutricional agudo, baja talla, obesidad y sobrepeso. Esos son algunos de los problemas que los nutricionistas detectan en los actuales momentos en la población infantil.

Muy atrás quedan los principios de la seguridad y soberanía alimentaria, términos bandera de la agenda del gobierno de turno, y que según la Organización de las Naciones Unidades para la Alimentación y la Agricultura (FAO), no son otra cosa que el suministro alimentario seguro y nutricionalmente adecuado en todos los hogares a nivel nacional; garantizar un grado razonable de estabilidad en el suministro alimentario durante el año y en todos los años y favorecer el acceso a suficientes alimentos en cada familias para satisfacer las necesidades de todos.

Yngrid Candela en su intervención en el Foro "A 13 años de las misiones, La transformación que requieren" de Transparencia Venezuela y el Observatorio de Misiones. CRÓNICA UNO/Miguel González.
Yngrid Candela en su intervención en el Foro «A 13 años de las misiones.

Eso según Yngrid Candela, nutricionista, profesora e investigadoras del Centros de Estudios del Desarrollo (Cendes-UCV) y miembro del Observatorio Venezolano de la Salud (OVS), no se está cumpliendo en estos momentos.

“Actualmente hay inseguridad alimentaria y hambre en la población, las madres están dejando de comer para que sus hijos se alimenten, los niños se desmayan en los colegios por no desayunar, la población está perdiendo peso aceleradamente y las bolsas de comida están llegando a grupos muy reducidos o una o dos veces”, mencionó durante su participación en el foro organizado por la ONG Transparencia Venezuela a propósito de los 13 años de las misiones sociales.

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Dijo que actualmente la disponibilidad de alimentos que hay está basada en un predominio de calorías importadas, y señaló que el acceso a los mismos se ve afectado por la alta inflación, el control de precios, la escasez, la especulación, la inseguridad y por la pobreza.

Aun así y obviando todos estos factores la FAO reconoce a Venezuela en materia de seguridad alimentaria, “pero lo hace tomando como referencia parámetros como la disponibilidad calórica de algún producto en un momento determinado. Además para el premio de 2012 se basó en indicadores (que incluso eran datos preliminares sujetos a revisión) de 2010, y el reconocimiento de 2015 tomaba como referencia valores de 2013”.

Candela explicó que la seguridad alimentaria hay que verla desde varias dimensiones, entran la disponibilidad, la calidad, la  cantidad, el acceso (la gente quiere comprar la comida cerca de su casa) y carga energética y biológica que se produce. “Eso es lo que mide el estado nutricional y de salud de las personas. No basta tener seguridad alimentaria en un momento determinado. Eso debe ser todos los años. Las cuentas del Instituto Nacional de Nutrición, INN, son datos sujetos a revisión, pues lo que ha hecho el Gobierno para garantizar los alimentos es producto de la importación y no a través de la producción nacional, que ha disminuido con los años”.

En consecuencia, explicó, han incluido insumos importados que no formaban parte de la dieta y de los hábitos de consumo del venezolano. Citó por ejemplo la harina de maíz precocida distribuida por Mercal que no tiene la etiqueta nutricional. “Eso es algo tan importante. En los ’90 para bajar los casos anémicos en la población propusimos fortificar las harinas (incluida la de trigo). Luego se hizo un diagnóstico y se determinó que la fortificación fue efectiva. Ahora me hago la pregunta si la harina importada cumple con esos requerimientos. Lo cierto es que el Gobierno ha tratado de controlar la distribución y  la comercialización”, acotó.

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Al final la investigadora destacó que en toda la política alimentaria de los últimos años, y a la que le viene haciendo seguimiento Transparencia Venezuela, presenta muchas incongruencias. “Lo que se prometió no se logró”, dijo.

Tan es así que dos programas básicos y que beneficiaban a la población infantil como lo son el Programa de Alimentación Escolar y el Vaso de Leche Escolar no son regulares en los planteles nacionales.

Y más, la Encuesta sobre Condiciones de Vida 2015 (Encovi), capítulo Alimentación, realizada entre agosto y septiembre del año pasado y cuyos resultados fueron presentados el pasado 31 de marzo, reveló que 40% de la canasta alimentaria de los venezolanos está conformada por harina de maíz, arroz, pan, pastas y grasas; que 12,1% de la población encuestada reconoció estar comiendo dos veces al día o menos y que en 50% de los hogares han dejado de adquirir leche, pescado, huevos, frutas, leguminosas y tubérculos.

Al respecto Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela, hizo un llamado a la reforma de las misiones sociales, en las cuales en los últimos 13 años se han invertido más de 344 millardos de dólares.

Emplazó al Gobierno a que esa reforma se haga bajo estrictos mecanismos de transparencia, rendición de cuentas, con métodos anticorrupción y pidió que no sean empleadas como estrategias de control político.

Mercedes De Freitas, Directora Ejecutiva de Transparencia Venezuela, en su intervención en el Foro "A 13 años de las misiones, La transformación que requieren" de Transparencia Venezuela y el Observatorio de Misiones. CRÓNICA UNO/Miguel González.
Mercedes De Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela.

Fotos: Jota Díaz/Miguel González


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