El malestar castrense en Venezuela se expresa en 104 oficiales detenidos, 1500 militares exiliados y en una especie de “limpieza”, denuncian un diputado y organizaciones defensoras de Derechos Humanos.

Caracas. El quiebre institucional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) pareciera estar produciéndose lentamente al tiempo que Nicolás Maduro intenta detenerlo. 797 presos políticos en Venezuela tenía registrado la organización Foro Penal al cierre del 28 de mayo. De ese total, 104 son militares. El resto: 693 civiles, entre ellos 1 adolescente y 58 mujeres. Otros, 8590 ciudadanos, tienen medidas cautelares por parte de los tribunales; es decir, tienen prohibido salir del país y deben presentarse cada 15 días al Poder Judicial.

La cifra revela la situación tensa en el país, pero de modo particular el quiebre institucional en la FANB producto de la posición del Alto Mando y cuadros medios que pugnan: unos por la permanencia de Nicolás Maduro en el poder; y otros, por su salida.

¿Cuarteles en paz?

Fuentes admiten que Maduro teme que se repita un hecho similar al del 30 de abril de este año, cuando ocurrió lo que los cuerpos de inteligencia denominaron “la megaconspiración», porque incluía desde altos jerarcas militares, autoridades nacionales, regionales y locales y a la oposición.

Ese día un grupo de soldados se rebeló en Caracas y apareció al lado de Juan Guaido, presidente interino de Venezuela y de la Asamblea Nacional, y de Leopoldo López, líder de Voluntad Popular y quien cumplía casa por cárcel por adversar a Hugo Chávez y a Maduro. De allí que las órdenes no solo sean detener a “traidores”, sino vigilar y efectuar una especie de “limpieza en la FANB”, mientras que, en paralelo, el Ministerio de la Defensa desembolsa recursos, a través del Banco de la FANB (BanFanb) y un plan social llamado Misión Negro Primero.

“A cambio de carros, casas o una lavadora, pretenden comprar la conciencia y lealtad de la tropa, pero lo más grave y que demuestra la división de la FANB es la persecución, la cacería de militares democráticos y la violación de sus derechos humanos ordenadas por Maduro”, denunció el diputado venezolano, Ismael García, quien está en el exilio por denunciar en tribunales del Sur de Florida, EE. UU., el robo de recursos públicos durante la gestión de Maduro.

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García cita los casos del exministro de la Defensa, general Isaías Baduel, y del capitán Juan Caguaripano, quienes están presos en celdas de máxima seguridad, se les niega la visita de familias y atención médica.

A Caguaripano lo torturaron hasta que le desprendieron un testículo. A Baduel se le internó en un sótano oscuro y frío en la policía política. Lleva 7 años preso, dijo el parlamentario sobre el maltrato.

Por su parte, el coordinador de Foro Penal, Gonzalo Himiob, reiteró que hay 104 militares detenidos por razones políticas. Cifra validada por la Organización de los Estados Americanos y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas. De acuerdo con Himiob, en todos los casos la característica general es la indefensión: desde el Gobierno procuran que los militares no cuenten con defensa adecuada e incluso los presentan fuera de los lapsos, luego de mantenerlos incomunicados o desaparecidos por varios días o semanas.

«O los presentan de manera clandestina para obligarlos a defensores públicos militares, sumisos a la línea del poder. En un gran número de los casos, se les maltrata durante su detención, se les niega asistencia médica. Es evidente que el poder busca enviar un mensaje a todo el estamento militar: ‘No solo te puedo detener cuando me plazca’, ‘No solo te detengo arbitrariamente’, sino que además, ‘una vez detenido hago lo que quiera’, sostuvo el coordinador de la ONG.

En tanto, el exjefe del Sebin, general Christopher Figuera, no duda en responsabilizar al gobierno de Maduro por la muerte de su subalterno, mayor García Hernández, quien apareció sin signos vitales en un hotel en Los Teques. El objetivo era “sacarle información acerca de la ‘megaconspiración’”, asegura.

No tenía razones para quitarse la vida. Cuando estuvimos en la Dgcim investigamos a Tareck El Asami, a Calixto Ortega (hijo), presidente del BCV, al ministro Simón Zerpa, al asistente del hijo de Maduro, Santiago Morón, a los hijos de Cilia Flores y a un grupo de empresarios. García Hernández manejaba información sensible, reveló Figuera.

Hasta el 2 de mayo habían sido degradados 116 oficiales de la FANB, según gacetas oficiales. En las fotos en las que estos aparecen en Fuerte Tiuna les fue puesto un rótulo rojo donde se lee la palabra “traidor”, indicaron fuentes castrenses.

Maltratos a familias de militares

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Foro Penal documenta casos de militares y sus familiares agredidos en las celdas. Uno de los casos es el de Adriana Granadillo.

Cuando los militares no pueden ser ubicados se secuestra, se priva de libertad a familiares y allegados para que los solicitados aparezcan. Es algo abusivo, completamente grave. Esto está a cargo de la Dgcim [Dirección de Contrainteligencia Militar], explicó Himiob.

Las ONG defensoras de los Derechos Humanos denunciarán estos casos ante instancias internacionales que velan por las garantías legales.

Quienes integran el Alto Mando Militar, los jueces militares en la Corte Marcial, pueden ser acusados de todas estas violaciones de derechos que se están materializando contra militares, tanto oficiales como tropa. Así lo establecen las regulaciones internacionales, como el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que señala que la responsabilidad no es solo del ejecutor, sino de quien ordena y tolera crímenes de lesa humanidad, alertó Himiob.

Foto: @CEOFANB

Una fractura de la que todos hablan

La fractura en el seno de las fuerzas armadas es un tema recurrente en la dirigencia de oposición y voceros de los gobiernos que reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

El parlamento venezolano aprobó hace poco el Acuerdo para la incorporación, reinstitucionalización y fortalecimiento de la Fuerza Armada, en un intento por ganarse la venia de los soldados.

Entretanto, se han producido algunos pronunciamientos de militares de alto rango en contra de Maduro, como los hechos por los generales Ramón Rangel y Christopher Figuera, quienes participaron en la asonada de 1992, acompañaron a Chávez en su gestión de gobierno, y ocuparon altos cargos castrenses. Hoy están en el exilio, junto con otros, como los generales Francisco Yánez Rodríguez y Carlos Rotondaro (exministro de Salud).

El 5 de junio, la Dgcim detuvo al coronel Hugo César Benítez Mora, en Guárico, por la pérdida de tarjetas electrónicas que activan el armamento de la 43° Brigada de Artillería del Ejército, ubicada en el Fuerte Conopoima. Benítez Mora era el segundo comandante, así que no solo tenía el acceso a las instalaciones, sino ascendencia entre los subalternos. Sin las tarjetas, no se puede usar las armas.

El profesor universitario y autor de seis libros sobre militares, Luis Buttó, coincide en que existe un descontento militar, como resultado de la crisis política de Venezuela: La división no es cuantitativa, sino cualitativa. Por un lado, está el Alto Mando Militar que se identifica con la línea del Gobierno, se llama ‘comando político-militar’, y por el otro, oficiales medios opuestos.

Otro dato que sustenta la tesis del quiebre de la FANB proviene de la organización Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex). El grupo censó 1500 efectivos fuera de Venezuela por cuestionar a Maduro. Sin embargo, hay quienes estiman 4000 militares en Colombia, Estados Unidos y Perú. La mayoría con grado de subalternos: tenientes, capitanes, mayores, coroneles.

A finales de mayo el presidente Colombia, Iván Duque, también se refirió a “fracturas internas” en el seno de la Fuerza Armada Venezolana.

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Sin embargo, el ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, negó el 28 de mayo la fractura castrense: “Muy equivocado está Duque. Está bien perdido, no lo sigan engañando, así como tienen a [Donald] Trump. Mientras más daño, más muerte, más hambre ustedes produzcan en Venezuela, la indignación de todos estos soldados venezolanos crecerá y su fortaleza crecerá también, en unidad, así que no se equivoque”.

El 1° de junio, el jefe del Ceofanb, almirante en jefe Remigio Ceballos Ichaso, admitió las deserciones y el quiebre institucional: “Otros han cruzado la frontera huyendo del deber sagrado de defender a la patria y a sus instituciones, fallando al juramento hecho, cuando recibimos el sable de honor: proteger a Venezuela”.

El Dato

El 9 junio de 2019. Guaidó reveló a este portal:

El Alto Mando Militar tiene vinculaciones directas con Maduro. Aun así vimos las expresiones de los sargentos de Cotiza, de los militares en Cúcuta, de los militares en La Carlota, del general Christopher Figuera. Ahí hay una crisis evidente, una ruptura en la cadena de mando. El 80 % u 85 % de la FANB está a favor de un cambio ¿Cómo se expresa? ¿Cómo se conduce una fuerza armada en dictadura ante un gobierno encargado que está reclamando las competencias para producir una elección realmente libre? Eso es lo que tenemos que desenmarañar. Tenemos a militares en puestos de comando trabajando por la Operación Libertad”.


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