Las más de 2000 fallas en la vialidad de Táchira certifican el riesgo inminente de colapso

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La falta de mantenimiento de gestiones anteriores y las torrenciales lluvias que han caído en la entidad han derivado en huecos, desniveles y fallas en las rutas que ponen en peligro la comunicación terrestre.


Táchira. Años de abandono han hecho mella en las calles y carreteras del estado Táchira. De punta a punta, sus 29 municipios corren el riesgo, en mayor o menor medida, de quedar aislados.

Las principales vías de acceso, las troncales 5 y 1 que conectan con el llano y el estado Mérida, respectivamente, muestran una cara de total desidia.

Desde 2008 la competencia del mantenimiento de carreteras y autopistas pasó de la gobernación del estado al Ministerio de Transporte, por lo que hasta la más mínima reparación es responsabilidad del ente nacional. Pese a esta situación, el ejecutivo regional, la Corporación de Infraestructura y Mantenimiento y el Instituto de Vialidad han registrado más de 2000 fallas en las rutas de esta entidad andina. El riesgo inminente de colapso vial está latente.

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Las vías están a punto de colapsar. Foto: Ana Barrera

Carreteras «comecauchos»

La autopista Antonio José de Sucre, evidencia el abandono de todos los gobernantes. Huecos, desniveles, falta de iluminación y rayado, son sorteados por los conductores que deben transitar por el lugar.

Yo casi me mato. Iba a las diez de la noche por el canal rápido y le caí a un hueco. Acabé con el rin, el caucho y el amortiguador. Esa vía la medio parapetean cuando es la Vuelta al Táchira, dijo Enrique Suárez.

El 8 de diciembre del año pasado hubo un accidente en esta autopista, cuyo saldo fue una persona muerta y cinco vehículos dañados. Un carro que iba a exceso de velocidad y debido a la penumbra no pudo esquivar a varias personas.

Otra arteria vial que constantemente “cobra” cauchos es la Simón Bolívar, conocida también como Marginal del Torbes, pues se ubica al lado del río que lleva ese nombre. Huecos, falta de luz, maleza y grandes derrumbes afectan el libre tránsito por esta ruta.

A escasos metros de la sede del Cicpc, en esta misma zona, el desnivel es un anuncio para los sancristobalenses: en cualquier momento cede el terreno. A pesar de que en el lugar se construyó un muro de contención, otra vez empezó el deslizamiento y con la llegada de las lluvias, se acelera el deterioro. Cabe destacar que en este sector delincuentes de barrios vecinos aprovechan que los conductores se ven obligados a disminuir la velocidad para sortear los huecos y asaltan los vehículos.

El terreno arcilloso sobre el cual está la mayoría de las vías en el Táchira no ayuda mucho, pues en temporada de lluvias se agudizan los deslizamientos y derrumbes. Hace casi un año, el 26 de julio de 2018, tras varios días de precipitaciones, un tramo de la ruta a Rubio, específicamente en el sector Santa Elena, colapsó totalmente: dejó a más de 15 familias damnificadas y más de 1500 personas afectadas.

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Pese a lo importante de la reparación de este tramo, solo se ha hecho movimiento de tierra con maquinaria y una improvisada carretera, la cual es mantenida y reparada por los vecinos de la zona, quienes con palas procuran mantener algo de nivel en la vía. Sin embargo, en plena temporada de invierno, el temor de que se derrumbe definitivamente revive entre los habitantes de la zona.

Que se termine de ir la carretera es lo peor que nos puede pasar. Cuando se derrumbó hubo problemas de comida y gasolina en Rubio. La gente del Valle cerró la carretera para que no pasáramos y tocaba ir hasta Peracal. Lo triste es que nadie da repuesta. Habrá que esperar a la campaña a ver, dijo Marina Trujillo, habitante de Berlín.

Entre todo lo anterior, cabe recordar que han pasado 43 años y aún no se ha culminado la autopista San Cristóbal-La Fría. En 2012, José Vielma Mora, gobernador del Táchira, prometió concluir la obra y para ello aprobó recursos millonarios en dólares. Sin embargo, incumplió su compromiso al igual que Hugo Chávez, quien también hizo la oferta de finalizar la importante vía de comunicación. El destino de los recursos se desconoce.

Sin presupuesto

La gobernadora del estado, Laidy Gómez, indicó que el presupuesto que se tiene destinado para la vialidad, no alcanza ni para 1 % de las más de 2000 fallas detectadas en las carreteras del Táchira. La mandataria regional aseguró que pese a haber solicitado créditos adicionales a entes nacionales para mejoras en zonas como la troncal 1 y Santa Elena, no han recibido respuesta. 

A la frontera

Desde que se toma la vía a El Mirador, lo que hay es huecos, baches y desniveles. Para quienes están acostumbrados, sortearlos es un reflejo casi involuntario, pero quienes no habían visitado esta zona, padecen de serios dolores de cabeza, pues los vehículos se ven afectados con tantos hoyos.

En la ruta para la frontera, empezando el ascenso, unos metros más allá de la fábrica de ladrillos, la carretera se está yendo poco a poco. Lo que comenzó con un pequeño desnivel ya dejó sin canal de descenso a la vía, por lo que quienes van a San Cristóbal deben invadir el canal de quienes van en sentido contrario, lo que causa serios accidentes de tránsito.

Más allá, sectores como La Chicharronera, La Mulera, Zorca, entre otros, amenazan con colapsar, pues fuentes de agua y tuberías socavan el asfalto. Los grandes huecos que se originan ponen en peligro a un conductor confiado.

Al llano

La zona más importante para el Táchira es la atravesada por la troncal 5 que sirve de corredor para alimentos que entran y salen por esta vía. Además, es la que usan los viajeros que van a Colombia provenientes del interior del país.

No por eso está en óptimo estado. Las pésimas condiciones del terreno y el cauce del río Torbes han causado grandes daños a esa carretera. Uno de los más significativos fue en 2010 en El Zigzag. Gigantes rocas cayeron sobre la vía. El estado quedó incomunicado por más de un mes.

En la actualidad, en ese mismo sector hay más de 100 metros de carretera en riesgo, pues el río en una crecida se llevó todo el tramo, por lo que hubo que hacer una serie de reparaciones que quedaron a medias. No hay asfalto, sino material rocoso que es aplanado por los cientos de carros, camiones, gandolas y autobuses que transitan por allí.

Pero el río Torbes no solo ha causado estragos en la troncal. En la vía a Santa Ana, municipio Córdoba, se “comió” la carretera en el sector Caimta (se llama así por la proximidad al ente gubernamental).

Los vecinos denuncian que Caimta, que pertenece a la gobernación, no hace nada por resolver el problema, pese a tener maquinaria con la que podría arrastrar sedimentos que eviten que el río siga socavando la montaña.

“Ellos pueden hacer lo mismo que hicieron aquí, pero no quieren. Uno entiende que no hay presupuesto, pero tampoco hay voluntad de hacer. Nos vamos a quedar incomunicados otra vez”, reprochó Rolando Rondón.

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El Río Torbes  ha socavado el terreno en el sector la Caimta.  Foto: Ana Barrera

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