A José Silva y a su familia se les quemó la mitad de la casa la madrugada del 13 de mayo. Los bomberos nunca se acercaron. La basura acumulada en la quebrada de Matapalos se incendió y el fuego se extendió hasta meterse por una de las ventanas de su vivienda.

Caracas. Respirar dentro de la casa de José cuesta un poco, y las paredes y el techo aún están cubiertos del hollín que dejó la candela. La basura acumulada en un punto de la quebrada de Matapalos se incendió y el fuego se extendió hasta meterse por una de las ventanas de la vivienda.

En la madrugada del lunes 13 de mayo, un incendio puso en peligro la vida de José Silva y su familia, y la de vecinos de los sectores Los Cujicitos y de El Rosario, en Lídice.

José, su esposa, dos niños (3 y 2 años) y el abuelo dormían cuando el alboroto en la comunidad los espabiló. Tenían visita. El fuego entró y arrasó con un televisor, camas, muebles, parte de la ropa, un teléfono, el techo, el cableado eléctrico y documentos personales. “Del estrés y la vaina no me dio chance de agarrar nada, tuvimos que salir”, cuenta José.

Fotos: Luis Morillo

El fuego iba agarrar para acá, para este lado de la casa, pero nosotros quitamos todos los zincs antes. Si agarra para acá hubiese perdido más cosas. Los bomberos nunca llegaron. Tuvimos más bien que apagar el fuego entre todos los vecinos porque si no, se fuese quemado completa esta y las casas cercanas.

Algunos vecinos del sector creen que, producto de los gases que genera la basura, el incendio pudo haberse generado solo. José cree que alguna persona pudo haber prendido fuego a los desechos intentando resolver el problema que afecta al sector. “Lo que yo digo es que alguien, sin pensar las consecuencias, prendió fuego a esa basura, porque era demasiada. La gente de la parte de atrás y mucha gente de fuera viene a botar la basura ahí, botan demasiada”, afirma José.

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Jesús, un amigo de José que forma parte de los consejos comunales de la zona, le donó unas camas y es quien está ayudando a la familia a conseguir apoyo en alguna institución del Estado. “Estamos esperando respuesta para ver si nos ayudan a arreglar la casa. En estos cuartos no se puede dormir, viene una lluvia, viene algo fuerte y eso se va a caer”.

“Mi papá está durmiendo ahí a todo riesgo… Yo siempre se lo digo a él: ‘Tú no puedes estar durmiendo ahí. Te vas a escoñetar los pulmones’. Mi papá tiene cincuenta y pico ya, no puede estar respirando esto. Imagínate dormir ahí con ese poco ‘e quemao. Si se llega a caer esa vaina [el techo], le va a caer todo encima”, narra José.

Fotos: Luis Morillo

Este 22 de mayo, la familia recibió una constancia del siniestro emitida por el Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital, donde se indica que los funcionarios de este cuerpo no asistieron al lugar afectado. Con este documento en mano José comenzará la búsqueda de ayuda para reparar la vivienda.

Mientras tanto, la quebrada de Matapalos —que no recibe mantenimiento por parte de entes gubernamentales desde el año 2009— permanece llena de basura, de escombros y de troncos, generando olores putrefactos y representando un riesgo para la familia de José y sus vecinos.

Fotos: Luis Morillo

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