Miedos y divisiones sellaron destino político en Táchira

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Las divisiones en la oposición dieron paso no solo a la victoria del chavismo en las elecciones a gobernador, sino que la alcaldía imposible de conquistar por el PSUV en 22 años, le fue arrebatada a los adversarios del gobierno de Nicolás Maduro. El miedo por perder algunos beneficios también incidió en el triunfo de la tolda oficialista.

San Cristóbal. Tras las elecciones del 21 de noviembre, un nuevo mapa político se dibujó en el estado Táchira. Este se configuró a partir de las divisiones de la oposición y del miedo de algunos de perder los beneficios que brindaba «el protectorado» a la cabeza con Freddy Bernal que a la postre resultó elegido como gobernador de la entida.

Uno de los primeros aspectos a resaltar es que, desde la llegada de César Pérez Vivas al poder, ningún gobernador repite. Malas gestiones, hechos de corrupción, nóminas paralelas rodean a los últimos mandatarios y los electores los han castigado en cada aspiración a mantenerse en la silla.

En las últimas elecciones, previas a las de noviembre de 2021, la gobernación fue conquistada por la adeca Laidy Gómez. La primera mujer en llegar a ser la máxima autoridad de la entidad comenzó con el pie izquierdo, pues a pesar de ganarle a José Gregorio Vielma Mora, debió agachar la cabeza y juramentarse en la Asamblea Nacional Constituyente, lo que fue catalogado como un “pecado” por la población.

Tras la llegada de Freddy Bernal al “protectorado”, la gobernadora estableció lazos y en un primer momento, llevaron una buena relación. Esto permitió que en la entidad se lograra un mejor abastecimiento de gasolina, cuyo padecimiento le ha costado muchas horas-hombre a la colectividad.

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A Laidy Gómez no le perdonaraon que agachara la cabeza ante la ANC . Foto: Cortesía.

Sin embargo, al desarrollarse de la pandemia de la COVID-19 caldeó los ánimos y tanto Gómez como Bernal armaron trincheras gritarse y, además, para acusarse entre ellos de corrupción. Bernal aseguró que, aunque no fuera el gobernador debía tomar las riendas de la entidad.

En el último año, el dirigente del PSUV se encargó de parapetear las calles y avenidas bajo el lema “Amemos al Táchira”. También dirigió el arreglo del puente sobre la quebrada La Chivata que comunica a la ciudad con la zona de montaña, bacheó la autopista Antonio José de Sucre e iluminó las principales avenidas de la ciudad.

En materia de relaciones fronterizas, el “protector” hizo gestiones con Colombia para la apertura del paso peatonal, que comenzó con la remoción de los contenedores ubicados en los puentes Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Unión, lo que ayudó a que la población dejara de arriesgar sus vidas al ir a la frontera y tener que pasar por una trocha.

Actualmente, en lo concerniente al abastecimiento de combustible, los sancristobalenses y gran parte de la Zona Metropolitana de la ciudad dejaron de dormir en las estaciones de servicio o madrugar para ver si su placa salía sorteada pues, aunque aún es por terminal de matrícula, el despacho diario hizo que se desaparecieran las interminables colas.

Eso sí, la gasolina es a precio internacional, dado que desde noviembre del año pasado no llega subsidiada a la entidad. Ese privilegio solo lo tienen algunos beneficiados, incluyendo pacientes crónicos y sector salud.

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Sobre los electores peso el miedo de perder los privilegiados obtenidos a través del «protectorado». Foto: Ana Barrera.

El actual gobernador electo estuvo al frente de las diligencias para ingresar a los venezolanos retornados al inicio de la pandemia. Habilitó los llamados PASI donde se cumplía la cuarentena para posteriormente, trasladarlos a sus estados de origen.

Después del 21
El panorama volvió a cambiar después de las elecciones del pasado 21 de noviembre, pues 16 de los 29 municipios fueron ganados por candidatos de la oposición, dos de ellos de la MUD y 14 de la Alianza Democrática. Anterior a este proceso, 23 de estas alcaldías estaban en manos del PSUV.

Sin embargo, la oposición tuvo un revés, pues en los 22 años que tiene el chavismo en el poder, nunca había ganado en el municipio San Cristóbal. En esta oportunidad, a pesar de la abstención que fue de 66%, el chavista Silfredo Zambrano, poco conocido en la entidad, logró lo que otros no pudieron: convertirse en la máxima autoridad municipal con poco más de 40% de los votos.

La zona de frontera sigue gobernada por simpatizantes del PSUV, salvo en Junín, cuyo adjudicado pertenece a la Mesa de la Unidad Democrática.

El miedo
Una de las razones por las cuales Bernal logra hacerse con la gobernación es por la división dentro de la oposición. Había un candidato apoyado por la MUD y la gobernadora que aspiraba a la reelección. Si bien había otros candidatos, es Fernando Andrade, quien le arrebata más de 50.000 votos a Laidy Gómez, que solo perdió por un margen de 3440 votos.

Otro de los motivos, fue el miedo a perder el beneficio de la gasolina, la frontera abierta, al menos el paso peatonal, la facilidad en adquirir alimentos e incluso a los famosos códigos del “protectorado”, con los que se traía mercancía del vecino país y que de cierta forma no ha permitido la escasez de productos en la entidad.

Asimismo, el sector económico y productivo dio su apoyo al entonces candidato del oficialismo, pues ellos son los principales beneficiados con estos códigos, pues traen del vecino país materias primas para producir.

Esta situación influyó mucho en la intención de voto de los tachirenses, que aseguraban que de perder Bernal volverían los apagones, las colas de gasolina, pero sobre todo temían un nuevo cierre de frontera.


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