Para el año 2019 se esperaba un incremento de 11 % en la mortalidad (13.291 decesos) respecto al año base 2014 (12.010 decesos), es decir, se calculaban 7 fallecidas más por cada 100.000 habitantes. Para la incidencia también se esperaba un aumento de 27 % (31.283 casos nuevos) respecto al año base 2015 (24-724 casos), esto es, 23 casos más por cada 100.000 habitantes, según cifras de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela.

Caracas. No hay estadísticas oficiales. Pero las demandas de pacientes con cáncer de mama que llegan a las fundaciones, consultorios y ONG que atienden casos de salud, hablan de un incremento considerable. Con el agravante de que cuando llegan, tienen la patología avanzada, debido a la falta de un diagnóstico temprano. 

Y es que la mujer venezolana tiene –desde 2016, con el desarrollo de la crisis humanitaria compleja– cortas posibilidades cuando de atención primaria en la red pública se trata. Muchas se ven obligadas a ir al sector privado y ahí solo con dinero se accede a los servicios de salud.

Para saber si hay una anomalía en sus senos, de acuerdo con Luisa Rodríguez Táriba, presidenta de Funcamama, una mujer requiere como mínimo 3000 dólares. Eso incluye la consulta con el mastólogo, la ecografía, la mamografía, la punción, el estudio patológico, densitometría ósea, tomografías, RX de tórax, exámenes preoperatorios, una o dos horas en un quirófano y una noche en hospitalización.

Esa es una base para empezar a lidiar con la enfermedad. Estudios de otras comorbilidades, quimioterapias y radioterapias son costos inasequibles para la población. Por eso Rodríguez Táriba sostuvo que “octubre ya no es un mes tan rosa para la mujer venezolana”. 

En el marco de la pandemia los servicios de atención oncológica y de diagnóstico oportuno de cáncer de mama, los pocos que había activos, están paralizados. Por ello, establecer si la enfermedad ha avanzado o no es difícil. No tenemos cifras específicas oficiales, pero indudablemente cuando una persona ha sido diagnosticada tardíamente y, además, no tiene acceso primero a la cirugía y, después, a tratamientos de quimioterapia y radioterapia, esa condición de salud va a seguir avanzando, por lo cual podemos establecer que las cifras de incidencia en el cáncer de mama y la mortalidad siguen en aumento”.

  • De acuerdo con las cifras de la agencia internacional que estudia el cáncer de la Organización Mundial de la Salud, OMS, para 2018 se estimaba que había en Venezuela un total de 61.979 personas con cáncer, de esas 14 % son de mama, 9215 casos; con 2993 fallecidos y proyectándose para dentro de cinco años, 2023, un total de 28.782 mujeres con cáncer de mama en Venezuela.
  • Otra estadística, en este caso de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, proyectó para el año 2019 un incremento de 11 % en la mortalidad (13.291 decesos) respecto al año base 2014 (12.010 decesos), es decir, se estimaban 7 fallecidas más por cada 100.000 habitantes. Para la incidencia también se esperaban un aumento de 27 % (31.283 casos nuevos) respecto al año base 2015 (24-724 casos), esto es, 23 casos más por cada 100.000 habitantes.

La situación se agrava cuando en el país hay un déficit de especialistas, estadística incierta para la fecha. Lo que maneja Funcamama, por cuenta propia, es que en el caso de Carabobo la tasa de migración de mastólogos se ubica en 30 %.

Pero la crisis no se detiene en ese punto. En los pocos centros públicos que están activos y trabajando en la aplicación de quimio y radioterapia, no hay medicamentos, una falla recurrente desde 2016 que se ha agudizado. “Hay 93 % de desabastecimiento de medicamentos oncológicos”.

En el caso del Miguel Pérez Carreño, oncológico de Valencia, antes tenía cinco oncólogos, y ahora tiene una sola especialista activa, que es la directora de la Unidad de Quimioterapia.

Respecto a las unidades de quimioterapias, de los  25 equipos en el país solo está operativo el Luis Razetti, de Cotiza, y antes de la COVID-19 tenía una lista de pacientes.

Mientras que en el Pérez Carreño de Carabobo, el equipo de radioterapia está paralizado desde 2016.   

Una investigación realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo, a finales de 2018, establecía que en Venezuela las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama perdían 19 años de expectativa de vida por falta efectiva y oportuna de tratamiento.

En estos momentos, indicó la vocera de Funcamama, no hay forma de hacer el cálculo de cuántos años de vida se están perdiendo, pues no existe la integración en las fuentes de información.

Según la Sociedad Anticancerosa de Venezuela,  a causa del cáncer de mama y cuello uterino se perdieron casi 100.000 años de vida, para el año 2019. 

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Lo otro que empaña el diagnóstico preventivo es que la mayoría de los equipos de imagenología, específicamente de mamografía se encuentran prácticamente sin mantenimiento en el ámbito nacional. Y, de nuevo, Rodríguez Táriba refirió que en Caracas están funcionando unos pocos y, en Carabobo, que se instaló una unidad completa de diagnóstico para la mujer en el hospital Enrique Tejera, donde se incluyó mamografía, un ecógrafo un densitómetro y un tomógrafo, estos equipos presentan fallas y tienen la gran debilidad de que el personal que lo opera no está formado en mastología. 

A eso se suma el retraso en la entrega de los resultados. “Antes de la pandemia, cuando tuvimos una reunión con las autoridades nos refirieron que estaban entregando con un atraso de tres meses. En estos momentos no tenemos información al respecto, pero nos imaginamos que la situación debe ser mucho más aguda”.

Efectivamente las mujeres no tienen cómo hacerse,  en el sector público, un estudio completo, que va más allá de hacerse ecografías  y mamografías, también tienen que hacerse la punción, enviar la muestra a los laboratorios de anatomía patológica de los cuales 85 % tienen fallas, hacerse los estudios de extensión como placas de tórax, gammagrama óseo, tomografías, para los cuales tampoco hay reactivos ni contraste.

“Al no poder realizarlos se retrasa el inicio del tratamiento, igualmente el poder acceder a una cirugía oncológica, que tiene un retraso de seis a ocho meses en el sector público, porque los quirófanos no están operativos y son cirugías electivas”.

Habló con propiedad del oncológico Miguel Pérez Carreño, en Valencia, donde solo hay dos quirófanos activos de cinco que existían, y las cirugías están atrasadas por más de seis meses.

En el caso del Enrique Tejera las cirugías oncológicas son electivas y son postergadas, tienen un cupo nada más de seis a la semana, lo cual no cubre las necesidades

En Fucamama se maneja un presupuesto de 50 dólares, que incluye  ecografía, mamografía y evaluación  del mastólogo; la  punción 150 dólares, inmunohistoquímica 90 dólares (en el mercado clínico cuesta cuesta  300); luego vienen los exámenes de extensión que muy pocas se pueden hacer, y ahí es donde los médicos deciden operar. La hora más barata de quirófano es de 300 dólares, y una mastectomía bilateral necesita por lo menos dos horas de cirugía y una noche de hospitalización, al final toda la suma con los exámenes de laboratorio, luego las quimio y radioterapia, es una cifra que por sí sola enferma. 

Quienes trabajan con el cáncer también padecen

La fundación, en el marco de la emergencia humanitaria,  está trabajando con todas las condiciones de salud no transmisible, no solo cáncer de mama.

Tiene 53 médicos especialistas, 23 especialidades diferentes. “Pero lo más importante en estos momentos es el agobio de hacer los diagnósticos y, luego, no garantizar que las mujeres puedan seguir los tratamientos. La inflación hace que todos los días tengamos que ser más creativos para tratar de subsidiar el mayor porcentaje de gastos para las pacientes, pues sin patrocinantes es más difícil. Tenemos un déficit de más de 80 % de los donantes, muchos no están presentes en el país, estamos limitando toda la operación a mantener las consultas abiertas,  con la COVID-19 el impacto económico ha sido terrible”.

El dato

En promedio atienden 3500 personas mensuales. 

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En la actualidad solo trabajan de lunes a viernes, los fines de semana lo usan para hacer colas en las bombas de gasolina, pues no tienen salvoconducto.

Funcama tiene un solo carro a gas. La persona que lo maneja llega todos los días a las 4:00 a. m. a una estación, llena el tanque y busca a todo el personal, luego en la tarde hace el mismo recorrido. “Estamos trabajando cuatro horas al público y pasando cinco horas para cargar gas, son casi 12 horas al día, por los tiempo de desplazamiento”.

Pero eso no es lo único que padecen, puertas adentro el drama para atender el cáncer pasa por el colapso de los servicios públicos. El agua por tubería les llega tres veces por semana, pero en estos últimos 15 días, han pasado 12 secos, por lo que se han visto en la obligación de comprar botellones para bajar las pocetas y hacer la desinfección entre pacientes. Ya por ahí se les va un dinero, también en la adquisición de gel antibacterial y en la contratación de más personal para la limpieza.

Aunado a ello, los cortes de energía. En promedio pasan 12 horas semanales sin  luz. Por eso adquirieron unas plantas eléctricas para cada uno de los servicios y ya solo queda una con gasolina, por lo que este fin de semana les toca hacer colas en las gasolineras. 

Las fallas de Internet y de telefonía fija también son parte del agobio. Están limitados con la conectividad con el exterior y tienen dificultad para llevar el registro de historias médicas 

Fundamama hacía una una recaudación de fondos al año para poder subsidiar la actividad. Debido a la situación actual decidió no recargar los aportes en la población, sino mirar al exterior a través de la campaña Con Ellas.

La proyección que hace Luisa Rodríguez Táriba es que se van a profundizar los casos, “en menos de un quinquenio se va a agudizar la cifra de mortalidad porque al no tener un diagnóstico oportuno,  nuestras mujeres van a seguir deteriorando. Por el desgaste emocional y de su sistema neurológico y endocrino van a tener menos posibilidades de defenderse contra el cáncer. Por eso octubre hay que verlo más allá de lo rosa, hay que  verlo con cara de mujer, venezolana, que es madre, trabajadora y que merece tener derecho a la salud, a la vida digna”.

*El Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, que se celebra en todo el mundo cada octubre, contribuye a aumentar la atención y el apoyo prestados a la sensibilización, la detección precoz, el tratamiento y los cuidados paliativos. Cada año se producen 1,38 millones de nuevos casos y 458.000 muertes por cáncer de mama (IARC Globocan, de la OMS). En Crónica.Uno estaremos publicando noticias, historias y casos de resiliencia durante todo este mes.


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