Pacientes con mordeduras de serpiente se debaten entre la vida y la muerte por escasez de suero antiofídico

suero antiofídico

El antídoto lo venden hasta en 150 dólares, un kit de cinco ampollas, y en muchos casos el paciente podría necesitar hasta cinco kits. De junio a agosto se incrementan las mordeduras de reptiles y aunque, por la falta de gasolina y por la pandemia, no hay movilidad de vacacionistas, persiste la demanda en entidades como Táchira, Lara y Zulia.

Caracas. Stephanía Rodríguez Velásquez se debate entre la vida y la muerte a los 12 años de edad. La mordió una culebra en el tobillo derecho el 5 de agosto, en el estado Táchira. A las 9:00 p. m. sus familiares ya la habían trasladado de una finca en Chururú hasta San Cristóbal, 46,6 kilómetros de recorrido, con la esperanza de que en la capital del estado le administrarían el suero antiofidico. Pero no fue así de fácil.

A las 11:00 a. m. del 6 de agosto, más de 12 horas después, fue cuando consiguieron un antídoto. Su tía Keyla Velásquez contó que acudió a todos los centros habidos y por haber y no tenían el suero antiofídico. 

En un sitio me estaban pidiendo 34 millones de bolívares, pero no tenemos esa cantidad. En el hospital militar me dieron casi a las 11:00 a. m. un kit, pero llegó muy tarde, la niña está muy mal. La metieron en cuidados intensivos, narró a través de una llamada telefónica.

Stephanía estaba en la finca con otros niños, en su rutina del campo. Sucede que en agosto los reptiles también se apoderan de los espacios. Especialistas dicen que es la temporada alta para las culebras. 

Escasez vs. dólares

“Del coronavirus te puedes salvar, pero de una mordida de serpiente no. Si llegan 10 mordidos a un hospital todos se mueren si no les ponen el suero”. 

Así de tajante fue el capitán Luis Contreras, de los Bomberos Marinos del INEA (Instituto Nacional de Espacios Acuáticos), con más de 20 años cruzando las fronteras para buscar suero antiofídico y llevarlo, luego, a cualquier parte del país donde lo estén necesitando.

Contreras hizo el alerta en vista del repunte de pacientes: más de 30 en varias zonas del país.

“Hay bastante casos en los hospitales. Ahora hay dos graves en Barquisimeto y uno en Carora, dos en el hospital Chiquinquirá de Maracaibo, tres en el hospital Casal Ramos de Acarigua, cuatro en el hospital Miguel Oraá de Guanare, cinco en San Cristóbal, dos en el Núñez Tovar de Maturín, dos en el Enrique Tejera de Valencia, uno en el Ojeda, uno en el Casigua El Cubo de José María Semprum en el Zulia, en Santa Bárbara otro, en el cruce de José María Semprún también hay un caso, dos en Coro e igual número en el hospital Pedro Emilio de Valera, y en el Luis Razetti de Mene Grande hay un caso por araña viuda negra. Y no hay suero”.

La escasez del antídoto, explicó, no es solo en Venezuela. “Es un problema en el ámbito mundial, porque la industria farmacéutica no está haciendo suero antiofídico, debido a que no es rentable, es muy costoso para la producción. Eso se hace a través de la inmunización de caballos purasangre y mantener ese animal es muy costoso, muchos son donados por los hipódromos”.

A las serpientes que se tienen en cautiverio se les saca el veneno, ese material se lleva a un laboratorio, se saca una gammaglobulina, que luego se prueba en ratones. Después que esté bien, se le inyecta a los caballos en pequeñas dosis. Pasados 12 días se le saca la sangre al caballo, cerca de 12 litros, se separa el plasma, la sangre vuelve al pura sangre y el plasma es usado para hacer los sueros.

“Es una técnica muy costosa y los químicos que se utilizan son importados. Ahora, un suero cuesta 150 dólares una unidad de cinco ampollas y a veces una personas usa varias. Se puede conseguir en 100 dólares, pero es igual de inasequible para una persona pobre o del campo”.

En Colombia una dosis vale 1,6 millones de pesos. “De aquí se lo llevan a Panamá y a Colombia debido a que son muy valiosos en esos países. En el continente africano no hay un país que tenga un laboratorio haciendo sueros, todos han cerrado las puertas; en Australia, Francia e Inglaterra han dejado de elaborarlo y los países que sí lo tienen es por convenio con universidades y los laboratorios”.

Aquí en Venezuela, comentó, había tres plantas en marcha para la producción del antídoto: Biotecfar, que lo hace desde 1982, pero en estos momentos pasan dificultades de presupuesto y el gobierno no está comprando suero. 

  • Una fuente de ese centro ubicado en la Universidad Central de Venezuela dijo que su mayor comprador es la cadena Farmatodo. Pero que ellos venden el kit de cinco ampollas en Bs. 15.500.000 y si los familiares lo solicitan canalizan la entrega al hospital que atiende el caso.
  • En la red de farmacias cuesta ese mismo kit Bs. 18.500.000, en el caso de que esté disponible.
  • En el centro de Toxicología del hospital Periférico de Coche hay actualmente cuatro kits, 20 tratamientos viales, que alcanzan para un paciente y medio.
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“También se estaba trabajando para que la UCV reactivara la planta Bioreptilia, con el apoyo del Instituto de Medicina Tropical, el IVIC y la Universidad de Oriente, para la producción de sueros para mapanares, cascabel y ciempiés, y todo está parado”.

La otra planta, y de la que es integrante el bombero, es la del Parque Tecnológico de la Universidad del Zulia, que se reactivó en 2006 y para 2015 estaba lista, “pero el Ministerio de Salud no dio permiso, ahora se comieron los caballos y todo el mundo se fue. Igual el proyecto de la Universidad de Los Andes está abandonado”.

En estos momentos, dijo, hay pocos sueros y con la temporada de lluvia, los meses de junio, julio y agosto que son temporada altas, hay muchos ataques de serpientes y escorpiones, y estamos colapsados, aunque con una reducción de casos, de hasta 50 %, por la poca movilidad.

“Murió una niña en Margarita, una yukpa en la Sierra de Perijá, una en el hospital de Acarigua en Portuguesa, a una niña de 14 años en Trujillo le cortaron una pierna”, destacó.

suero antiofídico

Contreras estaba recibiendo sueros en donación desde Costa Rica, Brasil y Colombia, pero con los problemas políticos eso ha mermado.

Por su trabajo, denunció, ha tenido problemas en los hospitales de Barquisimeto y Trujillo.

“Me han llevado preso y acusado de vender el medicamento, lo cual no es cierto porque eso frenaría las ayudas que recibo. Sucede que, por la crisis, el INEA no me está proporcionando recursos para trasladarme y si tengo que ir desde el Zulia a Valle de la Pascua, les pido a los familiares que colaboren con el pasaje. No he ido a todos lados y cruzado la frontera, hace poco fui a Valledupar en Colombia a llevar suero para un caso de araña viuda negra, pero es porque los familiares costean el traslado del suero antiofídico, de otra forma la persona muere”.


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