La huelga la iniciaron el miércoles alrededor de 600 presos del Centro Penitenciario de Occidente I, quienes reventaron los candados para salir de sus celdas.

San Cristóbal. El hambre se convirtió en el detonante para que los presos protestaran en el Centro Penitenciario de Occidente (CPO) o cárcel de Santa Ana, en el estado Táchira. La huelga comenzó el miércoles 13 de noviembre a las 7:30 de la mañana.

Carolina Girón, directora del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), denunció en nota de prensa que los reos recibían apenas una comida diaria, situación que había generado la pérdida de hasta 18 kilos en un mes por recluso. Aseguran que comían un agua de pasta y sin sal, y cuando corresponden las visitas a sus familiares no les permiten pasar suficientes alimentos.

Develaron los presos al OVP que tenían alrededor de 24 horas sin comer en el penal y, además de las irregularidades citadas, no cuentan con gas y los alimentos que se les estaban suministrando eran cocinados a leña, que conseguían con los dueños de tierras cercanas, de lo contrario no había como cocinar.

De la misma forma dijeron al Observatorio que no tienen traslados a tribunales, se sentían burlados por el Plan Cayapa y otra serie de situaciones que los hizo amenazar días atrás, con iniciar una huelga.

El miércoles 13, alrededor de 600 presos del Centro Penitenciario de Occidente I reventaron los candados para salir de sus celdas. Según algunos videos que pudo obtener OVP se observaba como los presos sacaban sus colchonetas, algunas las quemaron y otro grupo se fue hacia el techo del penal y ondeaban la bandera de Venezuela. Mientras los reclusos del Centro Penitenciario de Occidente II fueron contenidos por las autoridades del penal y no lograron unirse a las protestas.

Este penal está bajo régimen penitenciario y las denuncias por la falta de comida son constantes. Mientras se registraba el motín los familiares del CPO se encontraban en las afueras del penal angustiados por su situación, pues no existe información alguna de lo que pasa adentro.

Entre las peticiones de los presos que hicieron llegar al OVP es que dejen ingresar cocinas eléctricas por el problema del gas, que permitan a los familiares suministrarles comida cruda, que les garanticen el traslado a tribunales, así como la atención médica.

Aunque esas son las peticiones de los reos, Girón ratifica que el Estado tiene la obligación de garantizar la alimentación de cada uno de los reclusos es su responsabilidad y el problema que han creado lo están trasladando a los familiares que son de escasos recursos y son ellos quienes terminan resolviendo para alimentar a sus familiares.

A las afueras del penal se apostaron familiares, quienes exigían la presencia del defensor del Pueblo, así como defensores de los derechos humanos. Denunciaron la venta de alimentos en los diferentes mercados y establecimientos de Santa Ana y hasta en el mercado de los Pequeños Comerciantes por parte de los trabajadores del CPO.

Al lugar llegaron motorizados con equipo antimotín de la Guardia Nacional Bolivariana, a fin de contener la situación. Los ánimos se caldearon a las afueras del penal entre los familiares, pues aseguraban que masacrarían a los reclusos.

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Con información de Ana Barrera


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